jueves, 19 de octubre de 2017

40 cosas que me gustan...




La comida.
Tú.
El chocolate.
Tú.
El helado.
Tú.
Viajar.
Tú.
Escribir.
Tú.
La Playa.
Tú.
La lluvia.
Tú.
Los girasoles.
Tú.
El café.
Tú.
El rock.
Tú.
El whisky.
Tú.
La poesía.
Tú.
Los libros.
Tú.
Dormir.
Tú.
El color negro.
Tú.
La noche.
Tú.
La luna.
Tú.
Las puestas de sol.
Tú.
Los museos.
Tú.
La pintura.
Tú.


viernes, 13 de octubre de 2017

Ojalá (II)...




Ojalá nos soñarámos.
Ojalá nos suspiraramos. 
Ojalá nos convirtiéramos en un presente.
Ojalá no fuera yo un caos, y tu tan propio.

Ojalá en vez de tu ausencia me acompañara tu presencia.
Ojalá nos besarámos, 
ojalá nos tocarámos.

Ojalá camináramos bajo la lluvia
Ojalá me abrazaras cuando tenga frío.
Ojalá leyeras estas líneas.

Ojalá no estuvieras con ella,
ojalá hubiera actuado diferente.
Ojalá te hubiera besado aquella noche,
ojalá esta palabra no acompañara tu nombre.

Ojalá me recuerdes de vez en cuando,
ojalá algún día podamos reencontrarnos.

A veces desearía, ojalá, ya no pensar en ti.

sábado, 7 de octubre de 2017

Apaga mi fuego


A veces me pregunto qué debería cambiar.
A veces me preguntó si solo es cuestión de suerte.
A veces me preguntó si no soy un desfase de tiempo,
y siempre llego demasiado tarde.

A veces me pregunto si debería ser menos,
en todos mis adjetivos,
a veces me preguntó si debería apagar mi fuego.

A veces me pregunto qué debo hacer,
o si solo debo fluir.
A veces me pregunto si me debo convertir
o solo ser.

A veces me preguntó si hay alguien para mí,
aunque solo el silencio me responde.

A veces me preguntó cuánto más durará esta soledad,
si será una semana, un mes o un año más.

A veces me preguntó si todo lo que dicen es cierto,
eso de que existe alguien más para cada uno de nosotros.

A veces me pregunto si me toco recorrer sola este camino.

viernes, 6 de octubre de 2017

Mundos paralelos...


A veces me parece que estoy viviendo en un mundo paralelo,
Un mundo que es un sueño,
Un mundo donde todo es irreal, un mundo de cabeza.

A veces me parece que estoy viviendo en un mundo paralelo,
porque no concibo este mundo sin ti,
este mundo en el cual estamos demasiado lejos

Simplemente no, no concibo este mundo en el cual no estamos juntos
Donde tu estás con ella y yo vago por las calles
suspirando tu ausencia

A veces pienso que hay un mundo allá fuera,
en algún lugar de esta basto universo
donde tu y yo somos, estamos y seremos
Un mundo donde tu y yo estamos juntos
Ese es el mundo que quiero, ese es el mundo en el que creo

En ese mundo nuestros corazones laten al mismo compás
y caminamos de la mano,
en ese mundo somos nómadas del universo

Allá, en aquél mundo parelo
Puedo mirarte, puedo tocarte, puedo besarte
Allá en aquél mundo, dónde habita mi corazón
Estamos juntos, amor.


lunes, 2 de octubre de 2017

Los amores...


Me gustan los amores imperfectos, 
de esos que se construyen con el tiempo. 

Me gustan los amores que no son a primera vista, 
sino de esos en que contemplas la mirada
y te va conquistando poco a poco.

Me gustan los amores que te dejan pensando,
que te mantienen despierto en la noche
soñando.

Me gustan los amores que surgen en el momento inesperado,
que son mágicos.

Me gustan los amores que te dejan suspirando,
y que a medianoche, te roban el aliento.

Me gustan los amores inusuales,
aquellos que surgen de un baile,
en un café, 
o a la luz de las estrellas.

Me gustan los amores que quedan grabados en la memoria,
y te cambian para siempre, para ser mejor.

Me gustan estos tipos de amores, 
y espero encontrar algún día uno así. 


domingo, 1 de octubre de 2017

Untitled (XIII)...


Mientras camino por la ciudad suspiro tu nombre,
como si fuera una especie de conjuro
que pudiera traerte hasta aquí.

Mientras camino por la ciudad me atormentan los reuerdos
se avalanchan contra mí
como animales furiosos, hambrientos,
luchando por no ser olvidados

Mientras camino por esta nueva ciudad
me doy cuenta que voy sin un rumbo trazado
con el corazón en carne viva
y los sentimientos desbordados

Mientras camino por esta ciudad
espero encontrar magia
que me devuelva a ti

Mientras camino por la ciudad
espero volver a ser yo
algún día,
tal vez mañana o tal vez después de mil días

Mientras, camino por la ciudad.

martes, 26 de septiembre de 2017

Nuevos comienzos

Empezar de nuevo en una ciudad nueva, donde no conoces a nadie es difícil.  Lo sé. la experiencia no se me debería hacer tan extraña, y sin embargo lo es.  No es lo mismo. No siento lo mismo. 

Eso me recuerda a una frase de F. Scott Fitzgerald "existe todo tipo de amor en este mundo, pero nunca el mismo amor dos veces", y creo que eso lo puedes extrapolar a las experiencias también. No puedes sentir lo mismo que la primera vez, tratar de simularlo es un intento fallido. Y eso prácticamente como me siento. Quisiera sentirme como la primera vez que estuve sola en una ciudad, con el mismo ímpetu de aquél entonces. Y sin embargo, esta vez, no es así. 

Con la edad también vienen muchos cambios. Ahora puedo sentir la soledad de una forma tan distinta a aquella primera vez, donde era la promesa de nuevas aventuras, y  ahora puedo sentirla permeándose por la casa, exténdiendose por los poros de mi piel, llenándome de un sinnúmero de recuerdos y de suspiros que me recuerdan todo lo que extraño.

Y es que la vida no es un experimento reproducible, la vida es un conjunto de experiencias buenas y malas, y eventos aleatorios a los que siempre reaccionarás de una manera distinta. Pero es que a veces es tan difícil entenderlo, y aquí estamos queriendo sentir como la primera vez.

Recapitulando, pienso en todas las señales que me trajeron hasta aquí, o al menos aquello que yo interpreté como señales, aunque aún no puedo desvelar la razón, o asegurar con certeza que lo fueron. Todo sigue siendo un misterio. Y quizás siempre lo sea.

Quizás me hace falta volver a creer en la magia, en la magia de los nuevos comienzos.


domingo, 24 de septiembre de 2017

A short story: Part II




II

Sopesé por un instante sus pregunta. No, si era honesta conmigo, la respuesta era no. No quería mi corazón de vuelta. Si lo tuviera de nuevo me traería mucho dolor. 

-No - le respondí - aun te pertenece. Él sonrió. 
-Bien entonces te quedarás en la jaula - dijo despreocupadamente.
-Pero quiero salir - supliqué.
-No puedes salir sin un corazón. - No dijo más y se marchó. 

Todo volvió a oscurecerse, y las paredes se pusieron frías. Me senté abrazando mis rodillas pensando en lo que había pasado. Recordé donde había estado antes de haber despertado en este lugar pero no lograba hacerlo. Lo más reciente que recordaba era aquel fatídico día de nuestra ruptura. Entre gritos y lágrimas nos habíamos dicho cosas hirientes. Pero entonces recordé la frase que me rompió:

-Escucha, hay alguien más.

Cuando dijo eso sentí qué dejé de respirar, y pude escuchar un "crack" dentro de mí. Y fue entonces que todo comenzó a derrumbarse. ¿Como se atrevía a decirme eso? Después de todo lo que habíamos pasado, los buenos y los malos momentos. Todos ahoran me pasaban por la mente, como un amalgama de fotos sobrepuestas, una tras otro recordaba nuestros momentos, sobre todo aquello en los que fuimos felices. Medité en la conjugación verbal de aquella frase, "fuimos", desde aquél fatídico día, todos los verbos se habían transformado en pasado. Ya no habia cabida para un "somos" y mucho menos para un "seremos". Quería llorar pero no podía, porque me hacía falta mi corazón. 

Todos me decían que me recuperaría, que encontraría a alguien más, pero yo me había sumido en un mundo gris. Me había refugiado en mi tristeza y en mi dolor. Suspiré. ¿Cuántos días más tendría que pasar en este lugar? El tiempo pasaba, y yo no hacía nada más que andar de acá para allá, sentarme, acurrucarme y recordar.  Supongo que me quedé dormida, porque una luz me despertó. La jaula estaba iluminada de nuevo, pero para mi sorpresa esta vez no era él. Había una mujer hermosa del otro lado de la jaula. Llevaba un vestido largo hermoso, y tenía una larga cabellera castaña. Resplandecía. Si mis ojos no me engañaban, aunque lo más probable era que sí, diría que parecía un hada madrina, aunque no vi que tuviera alas.

-¿Como estás Iris? 
Me desconcertó. Sabía mi nombre! Me levanté y caminé lentamente hasta ella. Me miraba de una manera casi maternal, con un brillo especial en sus ojos. 
-Quiero salir - le dije - ¿puedes ayudarme?
-Para salir necesitas un corazón, y tu no quieres de vuelta el tuyo.
-Aún lo amo - bajé la mirada. La mujer colocó su mano sobre la mía.
-Lo sé, quizás siempre sea así. Pero eso no implica que tengas que vivir aquí por siempre.
No entendía. 
-Allí esta la puerta - señaló una puerta que estaba detrás de ella pero que yo no me había percatado que estaba allí. - Pero para salir necesitas tu corazón.
-¿Porqué? - sentía que estaba pasando algo por alto.
-Necesitamos sentir para vivir - su tono era dulce - Y para vivir tenemos que sentir alegría, tristeza, dolor, enojo, amor. Las emocional nos impulsan, no somos nada sin ella.
-Aún duele - dije -
La  mujer extendió su mano a través de la jaula y me acarició el cabello.
-Lo sé, y lo seguirá haciendo por un tiempo más. Pero estarás bien.
Estaba cansada de escuchar aquella frase.
-¿Como lo sabes? - 
Ella sonrió pero no contestó.
-Tu creaste esta jaula - dijo y me desconcerté aún más.
-Yo no, yo... - tartamudeaba tratando de encontrarle sentido a lo que había dicho. - Yo no construí esto! Yo quiero salir!
-Lo hiciste - declaró - creaste un lugar para refugiar tu dolor, pero lo transformaste en una jaula, y ahora no deseas salir.
-Pero quiero hacerlo! ¡Quiero salir! ¡Pensé que me ayudarías!
-Solo tú puedes pedir tu corazón de vuelta, sin embargo deseas que él lo tenga, porque quieres seguir en este lugar, en tu propio dolor. 
La miraba, sorprendida por sus palabras pero ella seguía tan inmutable como al principio.
-No puedes ganar en el amor - dijo - no puedes esperar a que él regrese, a que te diga que estaba equivocado y que tú tenías la razón. No puedas esperar a que termine a la otra persona para estar contigo. Tal vez lo ames aún, pero si todo eso sucediera no regresarías con él porque lo amas, regresaría solo para regocijarte, para aceptar que tu ganaste, pero así no funciona. 
Traté de decir algo pero no podía, quizás tuviera razón.
-En el amor tenemos que estar dispuestos a perder, a perder un poco la razón, a perder el miedo, a perder la pena, a perder cosas materiales para que otras más importantes puedan florecer. A perder el sueño, a perder nuestra zona de seguridad para aventurarnos en algo que no sabemos a dónde nos va a llevar. Incluso a perder algo de nosotros mismos para ser mejores.
La miré, sus palabras retumbaron  en mi mente. Quizás tenía razón. 
-Para salir también debes estar dispuesta a perder - lo dijo tan naturalmente, como si estuviera hablando sobre el clima y yo estaba tratando de asimilarlo todo.
-Tengo que irme, cuándo estés lista llámalo. -dicho esto se fue, resplandeciendo a su paso mientras yo volvía a sumirme en la oscuridad.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

A los 30....


Oficialmente he inaugurado el tercer piso, y aunque me encuentro pisando los primeros escalones de una nueva era de mi vida, no puedo evitar mirar con cierta nostalgia a los veintitantos, aquella etapa que dejó una huella en mí y me convirtió en lo que soy ahora. Mirando en retrospectiva dejo aquí algunas lecciones que me dejaron esos años, así que aquí vamos con lo que he aprendido a los 30:


  • Que la felicidad es efímera, que esta compuesta de momentos y que debemos aprovecharlos al máximo. Disfrutar el momento sin mancharlo con preocupaciones o arrepentimientos, porque creo que en la felicidad no hay cabida para eso.
  • Que viajar ayuda a sanar el alma y a crecer como persona. Una persona apenas me lo dijo, y cito sus palabras "un viaje es una metamorfosis, y la persona que se va no es la misma que regresa". Amén.
  • Que puedes encontrar buenas personas en los lugares menos esperados y que terminan convirtiéndose en familia para ti. Yo agradezco a las personas maravillosas que he ido conociendo a lo largo del camino.
  • Que fallar y equivocarse es inevitable, que solamente de esta forma adquieres experiencia y puedes evolucionar como persona. La experiencia lleva parte de dolor, pero aprendes, vaya que aprendes.
  • Que los cambios son necesarios. 
  • Que a veces hay que aceptar que no podemos controlar todo, sin importar cuando lo deseamos. La vida te sorprende, porque hay un sinfín de posibilidades.
  • Que es válido mandar todo al carajo, y dejar que la vida fluya.
  • Que comer y dormir es algo hermoso.
  • Que cuando alguien te guste, o quieras, se lo digas, sin importar que te diga que no. Al final no pierdes nada, si te dice que si genial, si te dice que no lo superarás más rápido.
  • Aprender a quererse uno mismo, y si algo no te gusta hay que cambiarlo. Romper patrones no es fácil pero si necesario.
  • Que el truco no es hacer dieta, sino balancear la comida.
  • Que no es el maquillaje lo que define la belleza, sino la actitud y la personalidad.
  • Que el físico atrae, pero la personalidad enamora.
  • Que leer puede hacerte libre.
  • Que tratemos de entender en vez de juzgar tanto.
  • Que el tiempo pasa demasiado rápido.
  • Que cada cierto tiempo, hay que aprender algo nuevo.
  •  Que la familia y los amigos son una parte importantísima de la vida, y que sin ellos nada sería lo mismo.
  • Que a los 30, no eres igual que a los 20, pero aún así siento mucha expectativa por esta nueva era. 

martes, 5 de septiembre de 2017

A short story. Part1




Parte 1: La Jaula

"Algunos dicen que el amor es algo que arde". Eso es lo que pasaba por mi mente en aquella profunda oscuridad. Llevaba días allí, sin saber si era día o noche. Realmente ya no importaba, no me importaba ver el paso de los días. Lo único que deseaba era volverlo a ver.

Me llevé la mano al pecho, tratando de sentir los latidos de mi corazón. Nada. Respiré y lo intenté de nuevo, nada. Entonces recordé que yo no lo tenía, que yo no tenía mi corazón. Él se lo había llevado.
Entonces como era que podía respirar? Como era capaz de pensar? Como es que seguía viviendo? No tenía sentido. Seguramente estaba soñando o era presa de alguna alucinación. Sí, lo recordé, los humanos no podemos vivir sin corazón.

Intenté saber donde me hallaba. Quería levantarme y caminar pero las fuerzas me fallaban, así que comencé a arrastrarme en aquella oscuridad, activando mis sentidos. No toqué nada por un buen rato. Me pregunté si acaso estaba en algún tipo de espacio infinito, en un vacío dónde lo único que había era oscuridad. El pensamiento me provocó escalofríos.

Continué arrastrándome hasta que choqué con una pared. Estaba fría como el piso. Haciendo acopio de todas mis fuerzas me levanté y me recliné en ella. La textura rasposa se me lastimaba la piel, pero eso no podía compararse con el dolor más grande que sentía. Caminé pegada a ella, lentamente. Necesitaba saber hasta donde se prolongaba esa estructura. Tenía los pies descalzos y sucios. Supuse que mi aspecto general debía ser terrible. Caminé hasta que choqué con un estructura de metal. Estaba aún más frío que la pared. Guiándome del tacto, comencé a recorrer la estructura. Era larga y gruesa, como una especie de tubo. Había un un espacio y luego otra estructura igual, y luego otra, y otra más. Comencé a sentir miedo. ¿Donde estaba?

-¿Hola? - dije, pero mi voz se había transformado en un murmullo. Intente de nuevo, esta vez, traté de que sonará más fuerte - ¿Hay alguien aquí?

El silencio era tan profundo como la oscuridad en la que me hallaba. ¿Dónde me hallaba?  ¿Acaso estaba en la cárcel?

-¿Alguien puede escucharme? - pregunté de nuevo, pero lo único que se escuchaba era el eco de mi propia voz.

Me senté y comencé a llorar. No sabía que estaba pasando y tampoco si lograría salir de aquél lugar algún día. Lloré hasta quedarme dormida.

De repente se encendió un a luz. Una luz tan fuerte que logró despertarme. Trataba de abrir los ojos, pero después de haber pasado tantos días en la oscuridad, me resultaba un poco difícil adaptarme a ella.

- Despierta - me ordenó la voz, que me resultó extrañamente familiar. - Es hora de despertar.

Abrí los ojos y observé a mi alrededor. La estructura en que me hallaba era circular, rodeada por barrotes. Detrás de mí había una pared de ladrillos muy alta. Tanto la pared como los barrotes colindaban en un domo por el que entraba un torrente de luz, iluminándolo todo. Y entonces lo entendí, me hallaba en una jaula. Una inmensa jaula. 

Un sinfín de preguntas pasaban por mi mente, y no encontraba respuestas para ninguna. Caminé lentamente hacia los barrotes. Ahí veía que se encontraba alguien. Iba vestido impecable, de traje con corbata, sus rasgos me resultaban familiares, pero como aún mi vista estaba borrosa no podía deducir quién era. 

Cuando estuvimos cerca, pude ver quién era. No podía creer que él estuviese aquí. Los recuerdos se agolparon en mi mente uno sobre otros. Los buenos y los malos. Todo era un collage infinito de momentos que habíamos compartido. Sentí un mareo repentino.

-Te quedó muy bien este lugar - dijo en tono burlón - la decoración es exquisita.

Su expresión me irrito. No podía entender como unos rasgos tan bellos podían tranformarse en un aspecto tan cruel. Ya no había rastro de la luz que alguna vez vi en sus ojos, todo aquello que vislumbré en sus ojos se había esfumado, y ahora solo veía un mirada de burla y lástima.

-Parece que no te han sentado bien estos días - continúo, usando el mismo tono - tienes mal aspecto.

Quise responder, pero sabía que tenía razón, así que solo bajé la mirada. 

-Tampoco hablas, por lo que veo. 

No podía creer sus palabras, y estaba segura, que debe haber tenido corazón, me hubieran causado un gran dolor.

-¿Qué haces aquí? - traté de sonar serena.

-Tengo algo que te pertenece....o mejor dicho que te pertenecía. - Camino lentamente alrededor de la jaula.  Yo lo observaba. No entendía a que se refería.

Se detuvo frente a mí y sonrío. Despacio y con aspecto triunfal, alzó la mano derecha y entonces lo ví, allí en su mano, el sostenía mi corazón. Noté que emitía una tenue luz, y que palpitaba lentamente. Sentí que me asfixiaba, me caí de rodillas. Él me tenía en sus manos.

-¿Lo quieres? - preguntó sonriente. 

Sabía que disfrutaba con mi dolor, sabía que mi aspecto le daba satisfacción. Él había triunfado, se había llevado lo más preciado que tenía. Mi corazón le pertenecía aunque ya no estábamos juntos. ¿Lo quería de vuelta? ¿O quería que le perteneciera a él para siempre?

jueves, 24 de agosto de 2017

Comenzar...


La sociedad te mide. Y oh vaya que tiene una manera muy dura de medirte. A lo largo del tiempo, la sociedad ha construido una idea en forma de lista sobre lo que las personas deben tener para ser felices. Esa idea esta tan arraigada dentro de nuestra mente que será muy difícil quitarla. Aún en nuestro tiempos de tanto avance tecnológico y científico, las ideas sociales siguen perdurando  y la lista solamente parece aumentar. Cuando parece que ya hemos alcanzado varios de los requisitos que exige esa lista, siempre aparece uno más que nos aleja de la felicidad completa, si es que tal cosa en verdad existe.

La idea es plantada en cada uno de nosotros, algo similar a como lo que planeta la película "El Origen", y cada uno de nosotros va desarrollando la idea con el paso de los años, agregandole o quitandole cosas, de acuerdo a nuestras necesidades, pero siempre bajo el boceto impuesto por una idea generalizada. Desafiar esa idea, puede costarte, entre otras cosas, el rechazo social. Porque, después de todo, para que cambiar una fórmula que funciona tan bien?

Luchar contra el sistema es difícil. La mayoría de los humanos estamos más acostumbrados a emular que a crear. Quizás era algo necesario para poder sobrevivir. 

 Comencé a pensar en todo el tiempo que gastamos tratando de alcanzar un ideal, de todo aquello que sacrificamos por alcanzar la lista de la felicidad. No puedo evitar pensar en la frase que me dijo una persona recientemente, que la escucho en una canción, "No valgo por lo que tengo, valgo por lo que perdí". Y a veces llegas a un punto, a un momento, en el que te preguntas si eres feliz donde estás. 

Los humanos, tenemos la elección de empezar de nuevo. De volver a construirnos. De llegar al fondo y renacer.

sábado, 19 de agosto de 2017

El delirio pre-treinta...


A días de que se acabe la era de los veinte, no puedo evitar pensar y sentir un sinnúmero de cosas. Y es que a ratos, siento el peso inevitable de los treinta, que se combina con un poco de ansiedad y adrenalina. Quizás me siento así porque se supone que a esta a edad ya deberías tener a la mano una lista con las cosas que (según la sociedad) ya deberías de haber alcanzado. Y por otro lado esa la adrenalina por entrar a una nueva era, donde hay nuevos misterios, y donde me esperan nuevas aventuras. 

Creo que llega en un punto en el cual sientes debes de comenzar de cero otra vez. Comienzas a redirigir tu mente hacía aquellas cosas que quieres y puedes cambiar, y dejar de una vez, aquellas que pese a todos tus intentos y esfuerzos no puedes cambiar.  Es válido cambiar de perspectiva y caminar hacia aquello que te gustaría hacer pero que siempre has dejado de lado porque has puesto otras cosas primero, o porque las circunstancias no te lo han permitido.

Es válido el cambio.  Es válido deshacerse de aquello que ya no necesitas. Es válido comenzar desde la cenizas. Es válido reinventarte y descubrir cosas nuevas sobe ti mismo. 

Donde yo vivo es común escuchar que ya eres muy grande o viejo para hacer ciertas cosas, que ya debes "sentar cabeza" y hacer el papel que te corresponde.  Dejamos sueños y metas por esa idea, por la idea de que, independientemente de la felicidad que nos traiga, debemos cumplir con una responsabilidad que ya se nos fue impuesta.

Tal vez todo esto sea parte de lo que he llamado "el delirio pre-treinta", y quizás sean solo divagaciones.  


jueves, 10 de agosto de 2017

Untitled (XII)....


Ojalá pronto llegue alguien que me devuelva los suspiros,
Que al anochecer me llene con su recuerdo,
Que se vuelva inspiración, que se convierta en versos.

Ojalá pronto llegué alguien que desee abrazarme,
Y de sorpresa me robe un par de besos.

Ojalá llegue alguien con quién compartir atardeceres,
Con quien me pueda perder en miradas.

Ojalá llegue alguien que me haga sentir que el tiempo es relativo,
Que no soy un desfase de tiempo.

Ojalá llegue alguien con quién pueda entrecruzar mis manos
Y construir recuerdos.

Ojalá llegue alguien con quién pueda compartir la eternidad,
Que me haga soñar despierta.

Ojalá llegue alguien que me encienda el deseo,
Que me despierte el alma.

Ojalá que un día llegue, que pueda reconocerte.

Ojalá pronto llegues, amor.

viernes, 21 de julio de 2017

Inevitable...


"Hay cosas destinadas a no ser".
Es lo que reza una frase, y creo que se ajusta muy bien a "nosotros", aunque ese pronombre siempre haya existido solo en mi cabeza. Hay distancias que a veces separan, aunque los km permanezcan constantes. El tiempo pasa y es inevitable que aparezca otro amor. Aunque te rompas debes aceptar la realidad. En estos momentos mi desfase de tiempo me parece más perceptible, lo veo casi materializarse en el espacio como un reloj que avanza demasiada lento. Lo entiendo, tal vez estábamos destinados a no ser.

Deseo que con ella camines de la mano, por el playa, por el parque, por las plazas.
Deseo que vayan al cine, que la abraces con fuerza y le des besos en la frente.
Deseo que contemplen atardeceres.
Deseo que paseen bajo la lluvia.
Deseo que en los días de frío, lean libros y tomen café.
Deseo que mientras hablan la mires a los ojos.
Deseo que te guste su sonrisa.
Deseo que seas feliz a su lado.
Y deseo, que te ame más de lo que yo lo hago.



martes, 4 de julio de 2017

Antología


Somos una colección perfecta de besos no dados,
De silencios prolongados, de palabras que se disuelven en la garganta.
Somos una colección de caricias imaginadas, de abrazos al aire, de suspiros espontáneos.
Somos una historia en puntos suspensivos, un capricho o un azar del destino.
Somos un instante, un paréntesis en el tiempo.

Eres la causa de mis pensamientos nocturnos, de insomnios imprevistos, de mis tardes nostálgicas.
Eres el destinatario de las canciones que entono de vez en cuando, de mis oraciones al dormir, de los versos que escribo.
Eres el motivo por el cual a veces tomo un trago, acompañado de esa punzada en el corazón.
Eres mi todo pero no somos nada, tan solo somos la perfecta antología de todo lo que no pudo ser.


jueves, 29 de junio de 2017

lunes, 19 de junio de 2017

La crítica...


La gente siempre va a Criticarte, no importa lo que digas o lo que hagas. Esa es una lección que vamos aprendiendo con el paso del tiempo.

Últimamente he pensado en lo que la gente piensa de mí. Para que? Algunos preguntaran, es una pérdida de tiempo. Y a la vez es inevitable pensarlo. Somos humanos. La crítica es una creación de nuestra complicada mente.  Es simple biología, y a la vez es más complejo que eso. La pensamos, la expresamos y volvemos a pensar en ella. Es parte de nosotros.

Pienso en aquellas veces en las que han creído ( y creado) algo que no soy: la darks,la niña mala, la zorra. La que es cruel por decir honestamente sus opiniones, la amargada, la pesimista, la creída, la gorda, la quedada...
Y pienso, inevitablemente, en aquellas ocasiones en que yo he criticado.

Cada palabra, cada crítica es lo que nosotros hemos creado sobre una persona. A veces porque creemos conocerlas y a veces porque la conocemos. A veces simplemente lo hacemos por la impresión que nos da.

Y sin embargo, los humanos somos creaturas cambiantes, que se van moldeando según las circunstancias del camino. A veces lo que creemos ver no es lo que es. La vista puede ser engañada.

Últimamente he pensado en lo que la gente piensa de mi, y me doy cuenta que he tenido un sinfín de adjetivos y he sido una variedad de personajes. Lo cierto es que no sé porque lo pienso ni a donde planea llevarme ese pensamiento.

miércoles, 14 de junio de 2017

El chico de mis sueños...

Siempre fuiste el chico de mis sueños. Quizás siempre lo seas.
Perfecto. Fugaz. Inalcanzable.
Mi amor platónico, fuimos un instante.
Fuimos un charla de medianoche,
Un encuentro a destiempo, de esos que le encantan al destino.

Y ahora intento guardarte en ese cajón al que llamamos memoria.
Debo aceptar que besarás otros labios, que acariciaras otros cuerpos, debo aceptar que algún día me olvidarás....

Sé que el corazón se me despedazará cuando sepa que te cases,
Cuando te vea con alguien
Cuando el destino me confirme que coincidimos pero no fuimos
Cuando seas de alguien más...

Hubiera querido ser la chica de sueños.
La que piensas al despertar.
En la que piensas cuando no encuentras el sueño.
La que desearías besar....

El tiempo me dice que debo dejarte marchar,
El tiempo me dice que es hora de despertar.


martes, 6 de junio de 2017

Te extraño...


A veces siento que te voy olvidando, poco a poco
Y no quiero, no quiero hacerlo,
Pero es tan difícil luchar contra la fuerza de la memoria
Que se va cayendo pedazo a pedazo

Y no hay nada más que contenga tu recuerdo
Ni una caricia
Ni un beso
Solo los trozos de una conversación
Bajo una velada nocturna

Cierro los ojos
Tratando de robarle un instante a la memoria
Y me concentro en tu cara, en tus ojos, en tus labios
Trato de escuchar tu voz
Y quisiera permanecer así, pensando en ti

Pero así es la memoria, la cruda memoria que me va arrancando tu recuerdo de la mente y del pecho
Y así es la vida, la cruel vida
Que no me deja estar contigo.

Y yo te extraño, te extraño, te extraño....


martes, 30 de mayo de 2017

Nijinsky....


Es ella, siempre es ella.
La chica de cabello largo y brillante.
La chica con la sonrisa linda.
La chica de figura espigada a la que todo le va bien.
La chica que pude lucir un vestido blanco de manera impecable.
La que no es complicada, ni demasiado intensa.
La de los modales.
La despreocupada, la que a todo le va bien.
La que acompaña su habla con los ademanes adecuados.
La dulce y tierna, una princesa.
La que consideran perfecta.

Y después estoy yo.
Una perfecta antítesis de ella.
La que siempre es demasiado.
La complicada.
La despistada.
La fría, una chica de hielo.
La rara, "la de negro".
La forever alone.

Ella es Nijinsky, la chica que yo nunca seré.




jueves, 4 de mayo de 2017

Enigmas y certezas...


Mientras venía caminando comencé a pensar en la certezas. Pensé que tal vez, busco demasiadas certezas en mi vida, busco respuestas para todo aquello que (aún) no consigo explicar, quizá se deba a mi parte científica, porque la ciencia requiere de certezas. Sin embargo, debe algo que equilibre las fuerzas, y para que haya respuestas debe haber preguntas, para que haya certezas también debe haber enigmas.

Quizás la vida consista en un equilibrio entre ambas, entre certezas y enigmas, quizá haya cosas que nunca tendremos la certeza de saber porqué ocurrieron. Quizás a la vida también le gusta mantener sus secretos. 

Mientras pensaba todo esto, recordé la reunión que había tenido apenas con unos amigos. Tenía mucho tiempo de no verlos, y entre otras cosas, me compartieron sus historias de amor. Me parecieron curiosas como alguna de ella sucedieron, y hoy que venía meditando, me acordé de esas historias y me pregunté en la formas curiosas en que a veces sucede la vida.

Quizás, lo cierto es que no sabes cuando vas a conocer a alguien que cambie tu vida, que pueda ser el amor de tu vida o alguien que te inspire a cambiar.... quizás no saber que pasará es la única certeza que tenemos.

Quizá yo había hecho demasiadas conjeturas que había dado por certezas, pero la pregunta me resurgió hoy: acaso son certezas? La voz de mi OP resonó en mi mente "solo deja que la vida te sorprenda".

miércoles, 26 de abril de 2017

Untitled (XI)...


Ojalá te hubiera conocido en otra ocasión, en un lugar diferente.
Ojalá te hubiera conocido en otro tiempo, dónde nos estuviéramos tan desfasados.
Me atrevo a decir, incluso, que te hubiese conocido en otra dimensión.
Quizás en un tiempo diferente, nosotros también seríamos diferentes, yo menos rota y tu más osado. 
Tal vez.

Tal vez la vida solo es un conjunto de hipótesis que vamos creando. Y mis hipótesis favoritas siempre tienen que ver contigo.
Hubiese querido conocerte antes o después, aunque por ahí dicen que conocemos a las personas en el momento adecuado. Quizás contigo, el tiempo hizo una excepción.

Todo es cuestión de tiempo.
Tiempo, ese inevitable acompañante que me es imposible alcanzar. Yo siempre tan "desfasada" y tu tan puntual. Soy como el conejo de Alicia, siempre llegando demasiado tarde a todos lados, aunque me la pase mirando el reloj.

Y aunque pienso en todas las hipótesis en que pudiese haberte conocido, le agradezco al tiempo la oportunidad de habernos hecho coincidir.

lunes, 24 de abril de 2017

Te dejo ir...


Te dejo ir no porque ya no te quiera, sino porque es necesario.
He dejado de escribir esta historia, nuestra historia, porque me parecía que cada vez que escribía una línea, nos alejaba. Somos como esos protagonistas que van de un lugar a otro, nómadas, sin darse cuenta que la distancia cada vez se acrecentaba más, aunque en la realidad sea la misma, hay distancias que no pueden medirse en kilómetros.

Te veo feliz y eso me reconforta, veo cumplir tus sueños y eso me hace feliz, y los celebro en silencio porque no puedo abrazarte para compartirlo contigo. Y lo seguiré haciendo.
Tendré que alejarte, también, de mis fantasías, de aquellos oscuros lugares de mi mente, donde a veces, tu eras mío y yo tuya.

Tendré que dejar de escribirte. Tendré que alejarte de mis versos, de mis noches de locura, de mis noches en vela donde tu nombre pasaba una y otra vez en mi mente, deseando que me acompañaras.
Después de todo, olvidar es un proceso.

Tendré que dejar de pensarte. Tendré que apartarte de mi deseo, y de todo lo que alguna vez imaginé. Y es como si una parte de mi mente se estuviera desintegrando.

Tendré que olvidarte, y lo digo como si fuera obligación. Y me soy cuanta de aquí así es. Porque no quiero, pero tengo que hacerlo. Es de tontos atarse a un imposible.

Ojalá algún día te topes con estos textos, con estos tristes versos, que escribí en tu nombre.

Es raro como funciona el destino, y le dejo a él, la osadía de alguna vez, volvernos a ver.


viernes, 21 de abril de 2017

Viajar...


Viajar te devuelve a la vida. Había olvidado eso, me había refugiado demasiado en la rutina y en la comodidad que representa. Había olvidado esa sensación de perderte, de pisar lugares nuevos y maravillosos, de oler un aire distinto, de recordar y probar otros sabores... 

Me fui de viaje y me reconfortó. Rememore y redescubrí lugares que ya había visitado, y aunque sentí un poco de nostalgia recordé que los cambios son inevitables, y yo sin duda, he cambiado. Pisar de nuevo aquellos lugares me hizo darme cuenta de este cambio, que a veces no lo percibimos porque nos encontramos en esa cómoda rutina, y nos vamos acostumbrando, poco a poco, a todo.

Viajar me devolvió la curiosidad por explorar, por recorrer este vasto mundo en el que habito, por aumentar la cantidad de kilómetros que recorren mis pies, por maravillarme cuando veo algo, y por probar nuevos sabores y guardar en la memoria nuevos olores.

Viajar me recordó que las señales existen, pero hay que estar alertas para darnos cuenta de ellas. A veces son sutiles y otras más explícitas.

Viajar me recordó que la línea entre la realidad y la surrealidad es muy fina, y que a veces se entremezclan, y quizás la mezcla de ambas es es bello mundo donde vivimos, que muchas veces desafía nuestra lógica.

Viajar es una aventura que nunca deberíamos dejar de experimentar. 

Estaba sentada, contemplando el paisaje a mi alrededor y de pronto pensé: en esto consiste la vida, viajar.


domingo, 26 de marzo de 2017

La surrealidad...


Pensaba en él a menudo, pensaba en él demasiado. Pensaba en los hubiera y en las casualidades que nos habían unido, recordaba también, aquellas pocas horas que habíamos compartido, aquél momento en el que nuestros caminos se cruzaron.Quizás hubiera sido una linda historia de amor, quizás. Pero la vida no nos había vuelto a reunir. Quizá solo habíamos sido un capricho del destino. Volvía a ese momento una y otra vez, con un millón de preguntas y ninguna respuesta. Porqué nos habíamos conocido? Porqué no nos hemos vuelto a ver? Porqué pienso tanto en él? Estas meditaciones vagaban por mi mente mientras me tomaba una taza de café.

Dejé la taza sobre la mesa mientras contemplaba el papel en blanco que tenía frente a mí. Me había sentado con el propósito de escribir algo, pero por azares del destino mi mente había volado hacia él otra vez, distrayéndome de mi cometido. Pensé que estaría haciendo en este momento. Lo imaginaba es la biblioteca pasando delicadamente sus manos a través de documentos importantes, de esos que le prestaban para llevar a cabo sus investigaciones. Suspiré ante tal pensamiento.

Cogí el libro que tenía sobre la repisa para distraerme de mis divagaciones, pero no lo conseguí. Mi mente viajaba hacia él, construyendo historias sobre lo que pudo haber sido. Era como si esencia envolviera el aire que me rodeaba. Lo sé, eso no tiene ningún sentido, pero a veces me gusta creer que nada lo tiene, que quizás la realidad no sea nada más que una surrealidad que nosotros vamos creando. Comenzó a entrarme la nostalgia.

Decidí darle rienda suelta a mi mente, deje que construyera esos momentos que yo hubiera deseado compartir con él, esa surrealidad en la que ambos estábamos juntos. Perdí la noción del tiempo dejándome llevar por ese sueño, esa surrealidad poética que había creado para los dos.

Cuando desperté creí que habían pasado años, pero no, tan solo habían transcurrido quince minutos. A veces no sabía quien era más cruel, la realidad por no estar junto a él o la surrealidad por hacerme creer que estaba junto a él. Lo cierto era que uno de estos días me volvería loca. Viajar entre ambos mundos tiene su precio. 

Y entonces lo entendí: "mundos" esa era la palabra clave. Quizás no podíamos estar juntos en este mundo, en esta realidad y entonces yo podía creer uno en que lo estuviéramos. Era una forma de hacerle un homenaje a aquello que no tuvimos, era la forma de volver inmortal el momento en el que lo conocí. 

Le dí un sorbo al café frío y tomé la pluma. Comencé a escribir una palabra tras otra en la libreta que antes había contemplado. No sé cuánto tiempo paso. Estaba creando un mundo para los dos, y mientras deslizaba la pluma sobre el papel sonreí.

viernes, 3 de marzo de 2017

Página en Blanco...


Aceptación. Una palabra compuesta de diez letras que nunca me ha sido fácil digerir. Es como si mi cerebro simplemente rechazara el hecho de que esa palabra exista. Quizás se deba a que siempre he sido partidaria del cambio, de moverse, de no adaptarse a la rutina...tal vez.

Aceptación es una palabra que hoy me sabe amarga. "Acepta lo que no puedas cambiar" es una frase popular que he leído un montón de veces y que, aunque quizás sea sabia, no es tan fácil de aplicar. Lo cierto es que la vida no resulta como la planeamos o como quisiéramos que fuera, y a mí me gustaría que esa lección fuera más fácil de aprender de lo que en verdad es.

Hay ocasiones en la vida en la que sientes que eres una página en blanco. Hoy me siento así. Llega un momento en que te rompes y sientes que ya no te queda más, y solo contemplas el vacío que tienes en frente. El vacío casi siempre es precedido por el caos y el desmoronamiento de los planes que tenías, y por razones extrañas del destino, todo eso se va al carajo y no queda más. Solo el infinito vacío. No haya nada más, es la representación de un presente que pintaste diferente, todo lo demás es pasado y lo otros es el incierto futuro.

Contemplas el vacío, y comienzas a creer que todo es una mierda. Y aunque quisieras trasladarte al pasado o al futuro no puedes hacerlo, tienes que lidiar con el vacío de tu presente.  Las páginas en blanco son dolorosas, pero quizás también sean inevitables, quizá sean parte de este proceso llamado vida.

Quizá lo único bueno de las páginas en blanco sea la posibilidad de la reinvención. Quizás te dan la oportunidad de crear una nueva historia, de pintar con nuevos colores, de volver a reconstruir de na mejor manera, con nuevos materiales y con una perspectiva diferente. Quizás.

Mientras tanto contemplo la página en blanco que se ha vuelto mi vida, y miro una y otra vez la caja de colores que esta vez usaré.


jueves, 23 de febrero de 2017

Si te hubiera besado...


Recientemente vi La La Land y debo decir que me encantó. Cuando salí del cine tuve ganas de bailar y cantar, y en los días posteriores me he quedando pensando en algunas de sus escenas, sobre en la última, dónde, spoiler alert, los protagonistas recrean los que pudo haber sido si sus decisiones hubieran sido distintas. Esa escena viene a mí una y otra vez, y entonces la escena se vuelve mía, y es entonces que comienzo a preguntarme que hubiera pasado si aquella noche te hubiera besado.

Que hubiera pasado, si esa noche, yo en vez de pensar en alguien más me hubiese dejado llevar por el impulso de besarte. Que hubiera pasado si en vez de tener el corazón roto, hubiera estado dispuesta a correr el riesgo de besarte, quizás hoy estaríamos caminando de la mano o tal vez vendrías a visitarme de vez en cuando. O tal vez yo iría a visitarte, y tomaríamos un paseo, te abrazaría y continuaría besándote.

Quizás, si te hubiese besado me hubieras escrito una poesía, caminariamos por la playa y nos sentaríamos a contemplar el mar. Quizás iríamos de aquí para allá, viajando de un lado otro, visitando museos, contemplando paisaje, observando pinturas. Quizás nos encontraríamos en un cuarto, leyendo, y yo te observaría por encima de mi novela y sonreiría, tu me besarías y después, después...

Si te hubiera besado te sujetaría junto a mí y contemplaríamos las estrellas, y hablaríamos de un sinfín de cosas. Si te hubiera besado bailaríamos una misma melodía, y después contemplaría tus ojos y me perdería en la galaxia que emana de ellos. 

Si te hubiera besado aquella noche, hubiera notado el sabor del vodka aún fresco en tu boca, y ahora estarías dedicándome canciones. Si te hubiera besado quizás en este mismo instante estuviéramos charlando...

Si te hubiera besado aquella noche no viviría con la angustia de pensar en el sabor de tus labios. Pero aquí estamos cariño, en nuestra propia  La La Land.


sábado, 18 de febrero de 2017

El vacío...


A veces me siento vacía. Como si en mi interior se formara un gran agujero que debo llenar. Pero no sé como empezar, y a veces me siento demasiado agotada para hacerlo. A veces pienso, que quizás necesite ayuda para hacerlo, pero pronto descubres que esa tarea no le interesa a nadie, y que tienes que hacerlo sola, como casi todo en esta vida.

A veces siente como la melancolía va envolviéndote el corazón, y sientes un tristeza infinita que es a la vez maravillosa y agotadora. Y vas caminando con esa sensación de vacío a diario, tratando de que no se haga más profunda, y te dices a ti misma que lo solucionarás, que solo es una etapa, que todo volverá a la normalidad, aunque "la normalidad" no sea lo que deseas.

A veces admites que te sientes atraída por ese vacío, y quisieras lanzarte a explorarlo pero sabes que podía resultar peligroso, porque no sabes la profundidad que tiene, y quizás al principio sea claro pero con cada metro que sumerjas se puede ir volviendo más oscuro.

Todos te dicen que vas a estar bien, que es solo "una fase" y que estás exagerando demasiado. A veces prefieres ya no decir nada.

Comienzas a creer que el vacío es parte de ti y que tienes que aprender a sobrellevarlo. No sabes si algún día volverá a llenarse ese gran hueco o estará ahí para siempre. Comienzas a cuestionarte si es parte de tu ADN.

Sabes que el vacío no puede ensancharse, porque podrías vaciarte por completo. Tan solo queda esperar, dejarlo que se llene poco a poco, aunque la espera a veces puede volverse frustrante.

Espera, tiempo, vacío. Tiempo y vacío, dos conceptos unidos por la física, porque en el vacío el tiempo es interminable, es eterno.



viernes, 27 de enero de 2017

Valentine's Day is coming...

Hay que perderle el miedo a los sentimientos. 
San Valentín siempre es una buena fecha para reflexionar sobre el amor. Me puse a pensar en cuantas personas lo festejarían solas, y cuantas lo pasarían junto a su pareja. Sí, San Valentín siempre es una fecha importante para los enamorados, pero que hay de aquellos que piensan en el amor? Hay muchos tipos de amor, y no puedo evitar piensan en alguien pero que por muchas razones, no tienen al lado a esa persona especial. 

También pensé en aquellas personas que guardan sus sentimientos, sí, solemos ocultarlo, la mayor parte de las veces, por temor al rechazo o a ridiculizarmos. Recordé mis tiempos de adolescente cuando nunca le dije al chico que me gustaba, que me gustaba. Hubiera querido que alguien me dijese que no importaba que me dijera que no, que sí solía, pero que lo superabas con el tiempo. Gustar no es lo mismo que querer para siempre. Cuando descubrí por mí misma esto decidí no callarme, y para bien o para mal lo he dicho. Y es que a veces nos quedamos con los sentimientos guardados y te das cuenta que al final no sirve para nada. 

Y es que en esta fecha parece que la sociedad se divide (como si necesitaremos dividirnos más) en solteros y emparejados. No puedo evitar pensar en esas personas solteras que lanzan suspiros para alguien, que acarician recuerdos en memoria de alguien, y que se toman una copa de vino en nombre del amor en soledad. Y tampoco en aquellas que festejan sin sentir, o que piensan en alguien más mientras compran costosos regalos. Los humanos somos complicados, o quizá solo deberíamos amar más y dividirnos menos.

A veces me gustaría que en vez de flores, chocolates y todo eso, saliéramos a la calle dispuestos a declarar nuestro amor con abrazos, con llamadas, con cartas, con momentos. Con todo eso que permanece en nuestra memoria y en nuestra vida. 

Quizás pienso todo esto porque tal vez sea de las que pasarán mas San Valentines sola que con compañía, y eso esta bien. Porque al final no importa la cantidad de fechas que lo festejes, sino las veces que en verdad lo sientas. Y el amor puede expresarse de muchas maneras. 

Feliz San Valentín!

sábado, 21 de enero de 2017

Wuthering Heights...




La frase pertenece a Cumbres Borrascosas, las novela de Emily Brontë y que se ha convertido en uno de mis libros favoritos, el texto va así:

"Él es mi gran razón de existir. Si todo lo demás pereciera pero quedará él, yo seguiría existiendo.Si, en cambio, quedara todo lo demás y él fuera aniquilado, el universo se me volvería totalmente extraño, no me parecería formar parte de él" 
-Catherine Earnshaw


sábado, 14 de enero de 2017

The Bridesmaid...


Recientemente tuve mi segunda experiencia como dama de honor. Resulta extraño como tus amigas solteras se van casando y te vas dando cuenta que eres la soltera del grupo. La experiencia me puso a pensar si soy de esas de las que no se casan: las eternamente solteras, las solteronas, la de los gatos, como dicen. Quizás.

Recordé que el primer post que publiqué en este blog fue sobre un vestido que vi y con el que dije que tal vez me casaría, si, es un tanto extraño. Y resulta aún más extraño estar en la boda y no poder evitar preguntarme si eso es para mí, si tendré esa experiencia.

No pude evitar sentir un poco de melancolía, caí en la cuenta de como habían cambiado las cosas.

Quizás sea de las que no se casen, de las que caminan solas, viajando y descubriendo este inmenso y maravilloso mundo.

Quizás sea de las que no se casen, aunque siempre me digan que si, que ya llegará, que aun soy muy joven.

Quizás sea de las que no se casen, y aunque a veces me aflige la idea, pienso también en todas las oportunidades que se abren ante mí.

Quizás sea de las que no se casen, pero que aman con locura, con intensidad.

Quizás sea de las que no se casen, pero que  viven y disfrutan su vida.

Y cuando la idea me atormente, y me contesten con el típico ya llegará, recordaré lo que leí en un artículo "tal vez sí, o tal vez no y eso me dará la oportunidad de conocer a muchas personas maravillosas".

Namaste.