domingo, 12 de noviembre de 2017

Tentación




Me dirigí hasta la suite 101. Mientras subía en el elevador respiraba profundamente, tratando de pensar detenidamente en las palabras que iba a pronunciar. Las puertas se abrieron y caminé por el pasillo, pausadamente, a diferencia de otras veces en las que el anhelo se apoderaba de mí. Llegué hasta la puerta blanca, y sentí como el corazón se me hundía. Tenía que hacerlo, me lo repetía una y otra vez. Deseaba haber tomado más alcohol. Deslicé la tarjeta y entré.

Allí estaba él, sentado sobre la cama, contemplando el paisaje a través de la ventana. La habitación era blanca, impoluta, y por primera vez, me sentí totalmente fuera de lugar, con mi vestido negro y mis tacones rojos. Yo no cuadraba allí, y sentí jamás lo había hecho. M se levantó y caminó hasta donde yo estaba. Se plantó delante de mí, y sin decir nada, me apartó el mechón de cabello de la cara. Ahora podía ver sus ojos, y sentí que morí. Siempre me había sentido cautivada por sus ojos, sus ojos cafés, profundos e insondables, misteriosos y hermosos. Podía hechizarme con su mirada. 

-Tardaste - dijo.

No contesté. No quería hablar, no quería darle explicaciones. Hice acopio de todas mis fuerzas para no lanzarme a sus brazos. 

-Hay algo que quiero decirte - inmediatamente se me hizo un nudo en el estómago.

M caminó de vuelta a la cama y se sentó. Hizo ademán de que me sentara a su lado pero yo preferí estar de pie. 

-Es serio entonces - comentó al ver que no me sentaba.
-Creo que debemos dejar de vernos - dije lo más rápido que pude antes de que la cobardía se apoderara de mí.
-¿Puedo preguntar porqué? - arqueó las cejas y yo sentí que me derretía. 
-Creo que es lo mejor - respiré - para mí.
-Ya veo - M no decía mucho, él siempre había sido de pocas palabras. Pero yo sí deseaba que dijera algo más, aunque bien sabía que eso no pasaría.

Se levantó de la cama y caminó hasta el balcón, yo lo seguí. Contemplamos la ciudad, los grandes edificios que nos rodeaban y la luz que se reflejaba sobre ellos dándoles un aspecto brillante. Después me giré hacia él, quería verlo lo más que pudiera, quería llevarme su recuerdo grabado en la memoria y en mi cuerpo. Cerré los ojos imaginando sus manos recorrer mi piel. 

-¿Porqué es lo mejor para ti?- su voz me sacó de mi trance.
Rebusqué en los rincones de mi mente alguna mentira, traté de recordar el discurso que había preparado junto con mi amiga, pero fue en vano, todas las palabras se habían borrado de mi mente. Así que opté por la verdad.
-Me duele que no seas para mí. 
M asintió. 
-Teníamos un trato.
-Lo sé - dije sin poder evitar que la voz me temblara un poco - y violé una de las reglas.
M seguía contemplando una vez más. Me acerqué más él y puse mi mano sobre su pecho.
-No puedes tocarme - dijo. 
-Lo sé - agregué - pero lo mío nunca han sido las reglas - supe que en ese momento debí irme pero no pude. 
Nuestras miradas se cruzaron y en ese momento supe que si él me lo pedía haría lo que quisiera. 
-Quisiera que fueras mío.
Se encogió de hombros, como lo hacía con regularidad. Era su forma de decir "no tengo nada que decir". 
La luz lo bañaba y yo solo pensaba en lo bien que se veía. El deseo comenzó a despertar en mí.
-No puedo darte lo que me pides.
- Lo sé - y esta vez no traté de ocultar el pesar que me ocasionaban sus palabras - lo supe desde el principio.
Permanecimos en silencio un buen rato. Quizás ya no había que decir. 

-Una última vez - dijo M, colocando su cabeza de lado. Adoraba ese gesto, y él lo sabía. Me tomó de la mano y entramos a la habitación. 
Me colocó de espaldas y sentí su labios en mi cuello. La piel se me erizó al instante. Estaba cayendo hacía la tentación, y tenía, debía, detenerme pero no quería. Tan solo deseaba hundirme en el profundo abismo al que él me llevaba. Colocó sus manos sobre mis pechos y comenzó a bajarme el cierre del vestido. La respiración se me entrecortó. Mi mente me decía que me fuera y lo dejara allí pero el resto de mi cuerpo deseaba permanecer allí bajo su hechizo. Me giré hacia él y lo miré a los ojos. Estaba condenada. Seguramente pagaría muy caro esta tentación. Lo besé. Sus labios me volvían loca. Estaba perdida y nunca me sentí tan bien por estarlo.

Comenzó a quitarme el vestido y contemplé la cama. Imaginé a otra mujer desnuda sobre ella, la que pronto me reemplazaría, porqué así era M. Yo me iría y el conseguiría a alguien más. Yo me iría, amándolo, y él pronto ya no pensaría en mí. El pensamiento me hizo sentir una punzada en el corazón. Lo sabía desde el principio, que nunca podríamos estar juntos. Pero acepté su propuesta porque nunca he creído en las historias de amor. Qué ilusa. Y ahora lo estaba pagando muy caro. Quise llorar pero lo suprimí. Era la última vez, no podía llorar.

Me ató las manos y me colocó en la cama. Me besaba mientras yo estaba bajo su mando, sin poder tocarlo. Así había sido siempre. Se colocó sobre mí y me miró. Observé sus ojos, y pensé que me perseguirían por siempre, y quizás lo deseaba. Me alcé lo más que pude para besarlo pero él se apartó. Lo odié con todas mis fuerzas en ese momento. Entonces me sentó sobre la cama y empezó a desatarme las manos. Me quedé en shock. Nunca lo había hecho. Hecho el lazo al piso y me miró. No dijo nada, como siempre, pero no era necesario. Nos besamos. Podía tocarlo esta vez, porque era la última vez.

***
Esta es una obra de ficción. Cualquier parecido con la realidad o la surrealidad es pura coincidencia.

jueves, 19 de octubre de 2017

40 cosas que me gustan...




La comida.
Tú.
El chocolate.
Tú.
El helado.
Tú.
Viajar.
Tú.
Escribir.
Tú.
La Playa.
Tú.
La lluvia.
Tú.
Los girasoles.
Tú.
El café.
Tú.
El rock.
Tú.
El whisky.
Tú.
La poesía.
Tú.
Los libros.
Tú.
Dormir.
Tú.
El color negro.
Tú.
La noche.
Tú.
La luna.
Tú.
Las puestas de sol.
Tú.
Los museos.
Tú.
La pintura.
Tú.


viernes, 13 de octubre de 2017

Ojalá (II)...




Ojalá nos soñarámos.
Ojalá nos suspiraramos. 
Ojalá nos convirtiéramos en un presente.
Ojalá no fuera yo un caos, y tu tan propio.

Ojalá en vez de tu ausencia me acompañara tu presencia.
Ojalá nos besarámos, 
ojalá nos tocarámos.

Ojalá camináramos bajo la lluvia
Ojalá me abrazaras cuando tenga frío.
Ojalá leyeras estas líneas.

Ojalá no estuvieras con ella,
ojalá hubiera actuado diferente.
Ojalá te hubiera besado aquella noche,
ojalá esta palabra no acompañara tu nombre.

Ojalá me recuerdes de vez en cuando,
ojalá algún día podamos reencontrarnos.

A veces desearía, ojalá, ya no pensar en ti.

sábado, 7 de octubre de 2017

Apaga mi fuego


A veces me pregunto qué debería cambiar.
A veces me preguntó si solo es cuestión de suerte.
A veces me preguntó si no soy un desfase de tiempo,
y siempre llego demasiado tarde.

A veces me pregunto si debería ser menos,
en todos mis adjetivos,
a veces me preguntó si debería apagar mi fuego.

A veces me pregunto qué debo hacer,
o si solo debo fluir.
A veces me pregunto si me debo convertir
o solo ser.

A veces me preguntó si hay alguien para mí,
aunque solo el silencio me responde.

A veces me preguntó cuánto más durará esta soledad,
si será una semana, un mes o un año más.

A veces me preguntó si todo lo que dicen es cierto,
eso de que existe alguien más para cada uno de nosotros.

A veces me pregunto si me toco recorrer sola este camino.

viernes, 6 de octubre de 2017

Mundos paralelos...


A veces me parece que estoy viviendo en un mundo paralelo,
Un mundo que es un sueño,
Un mundo donde todo es irreal, un mundo de cabeza.

A veces me parece que estoy viviendo en un mundo paralelo,
porque no concibo este mundo sin ti,
este mundo en el cual estamos demasiado lejos

Simplemente no, no concibo este mundo en el cual no estamos juntos
Donde tu estás con ella y yo vago por las calles
suspirando tu ausencia

A veces pienso que hay un mundo allá fuera,
en algún lugar de esta basto universo
donde tu y yo somos, estamos y seremos
Un mundo donde tu y yo estamos juntos
Ese es el mundo que quiero, ese es el mundo en el que creo

En ese mundo nuestros corazones laten al mismo compás
y caminamos de la mano,
en ese mundo somos nómadas del universo

Allá, en aquél mundo parelo
Puedo mirarte, puedo tocarte, puedo besarte
Allá en aquél mundo, dónde habita mi corazón
Estamos juntos, amor.


lunes, 2 de octubre de 2017

Los amores...


Me gustan los amores imperfectos, 
de esos que se construyen con el tiempo. 

Me gustan los amores que no son a primera vista, 
sino de esos en que contemplas la mirada
y te va conquistando poco a poco.

Me gustan los amores que te dejan pensando,
que te mantienen despierto en la noche
soñando.

Me gustan los amores que surgen en el momento inesperado,
que son mágicos.

Me gustan los amores que te dejan suspirando,
y que a medianoche, te roban el aliento.

Me gustan los amores inusuales,
aquellos que surgen de un baile,
en un café, 
o a la luz de las estrellas.

Me gustan los amores que quedan grabados en la memoria,
y te cambian para siempre, para ser mejor.

Me gustan estos tipos de amores, 
y espero encontrar algún día uno así.