sábado, 14 de enero de 2017

The Bridesmaid...


Recientemente tuve mi segunda experiencia como dama de honor. Resulta extraño como tus amigas solteras se van casando y te vas dando cuenta que eres la soltera del grupo. La experiencia me puso a pensar si soy de esas de las que no se casan: las eternamente solteras, las solteronas, la de los gatos, como dicen. Quizás.

Recordé que el primer post que publiqué en este blog fue sobre un vestido que vi y con el que dije que tal vez me casaría, si, es un tanto extraño. Y resulta aún más extraño estar en la boda y no poder evitar preguntarme si eso es para mí, si tendré esa experiencia.

No pude evitar sentir un poco de melancolía, caí en la cuenta de como habían cambiado las cosas.

Quizás sea de las que no se casen, de las que caminan solas, viajando y descubriendo este inmenso y maravilloso mundo.

Quizás sea de las que no se casen, aunque siempre me digan que si, que ya llegará, que aun soy muy joven.

Quizás sea de las que no se casen, y aunque a veces me aflige la idea, pienso también en todas las oportunidades que se abren ante mí.

Quizás sea de las que no se casen, pero que aman con locura, con intensidad.

Quizás sea de las que no se casen, pero que  viven y disfrutan su vida.

Y cuando la idea me atormente, y me contesten con el típico ya llegará, recordaré lo que leí en un artículo "tal vez sí, o tal vez no y eso me dará la oportunidad de conocer a muchas personas maravillosas".

Namaste.

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