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martes, 26 de octubre de 2021

Casablanca (o la persistencia de los recuerdos)

 Recientemente vi la película de Casablanca, una cinta que, ya llevaba tiempo en mi lista de pendientes y que deseaba ver porque me parece un clásico del cine. La película me gustó mucho, y aunque esta definida como una historia de amor, yo no la definiría precisamente como tal. No se las voy a spoilear aquí por si un día se animan a verla, pero si algo me pareció interesante fue, la presencia de los recuerdos. Casablanca es una oda a los recuerdos, una historia nostálgica donde los protagonistas anhelan una época que ya no está. 

Esto es precisamente lo que más me llamó la atención de la película, ese aire de nostalgia, ese presencia fantasmagórica de los recuerdos que permean  las paredes del Café y de la ciudad, y que acechan a nuestro protagonistas de una manera silenciosa, haciéndolos añorar un época más feliz. De esta película nace la icónica frase "siempre tenemos París" que no es más que una analogía de los años felices, lo que podríamos marcar como una época dorada en nuestras vidas.

La película, me dejó con un aire de nostalgia, y me ha tenido reproduciendo canciones que me recuerdan a otros tiempos, a momentos importantes de mi vida. He pensado, sobre todo, en algunos de ellos, y me he tirado a la remembranza en estos días. 

A veces me es fascinante el hecho de que los humanos tendemos a ser un poco masoquistas, nos pasamos gran parte de nuestro presente pensando en hechos del pasado, rememorando tiempos que creemos más felices. Y digo masoquistas, porque pensamos, en muchas ocasiones, que todo era mejor antes y vemos, con mucho pesar, que el ahora no es como imaginábamos que sería. ¿Por qué somos así? Quizás porque no existe la felicidad completa, y siempre pensamos que algo esta bien pero podría estar mejor si tuviéramos esto o aquello, o si estuviera alguien ahí. Anhelamos lo que no tenemos, esa es nuestro gran defecto, en general. 

Los recuerdos suelen ser fascinantes, y por la manera en que funciona nuestro cerebro, siempre parecerán mejor de lo que realmente fueron, porque los vemos como un refugio. O también puede suceder que posteriormente, apreciemos más un momento porque ahora sabemos el valor que tiene. Sea como sea, los recuerdos siempre irán acompañados de la nostalgia, de un suspiro, de un deseo por volver a revivir ese momento, esa época. Cada quién tiene su París. 

sábado, 28 de agosto de 2021

Antropología e Historia

 No sé si ya lo he mencionado antes, pero si no es así les voy a compartir algo: yo no quería estudiar lo que estudié. Vamos a rememorar un poco. Cuando era niña tenía los típicos sueños de ocupaciones que a esa edad tienes. Yo quería ser astronauta, al principio, pero después pensé que eso demasiado peligroso, y decidí que era mucho mejor ser astronomía. De hecho hasta tengo un telescopio y toda la cosa, esta guardado pero algún día, en mi retiro, lo sacaré y me pondré a observar el cielo nocturno mientras me tomo una copa de whisky, pero ya me estoy desviando del tema. El punto es que esa idea permaneció  un buen rato en mi cabeza. Después pasé por otros carreras, pero fue en la secundaria en la que realmente me dije que lo que a mi me gustaba, me apasionaba era la historia de México. De verdad, historia era mi materia favorita, siempre sacaba 10, y era en la única que participaba por voluntad propia. 

Para cuando llegué a la prepa, estaba muy segura de que quería estudiar Antropología e Historia. Yo ya me veía en las pirámides excavando y encontrando fósiles antiguos, con el típico traje de los que vemos en las películas. Pero lamentablemente esto no sucedió, porque mis padres no estaban de acuerdo con mi elección. No los culpo, porque ellos tenían la idea de que esa carrera no era bien retribuida económicamente en México, y aceptémoslo, que carrera lo es? Solo la política, pero eso es tema para otra entrada. Siempre me dijeron que esa no era carrera, sino un hobby. Así que, sin el apoyo de mis padres, y tristemente decidí decantarme por otra carrera. 

Haciendo una retrospectiva, lo único que a veces me da un poco de recelo, es el hecho de que, si hubiese aprobado el examen de admisión en la UNAM para esa carrera, la de Antropología. Y lo sé, porque presenté el examen para otra carrera, pero no alcancé los puntos, pero para la otra si me alcanzaban. A veces pienso que hubiese sido una buena antropóloga o arqueóloga o paleontóloga. Me obsesioné tanto, que durante un tiempo, pensé que solo me casaría con alguien que fuese de carrera, jajajajaja wtf.

Desde ese entonces no he leído nada de historia, me alejé, pero no sé realmente la razón. Pienso que fue por que no tenía mucho tiempo, mi carrera era muy absorbente, pero ya no he vuelto a sumergirme en el mundo de la historia porque quizás todavía siento un poco de nostalgia por lo que pudo haber sido, y no quiero recordarlo. No lo sé, pero no he vuelto a abrir un libro sobre eso. Ya dirá el tiempo si algún día regreso a ello. Ah y si se preguntan que carrera estudié al final, fue Bioquímica.

Esta entrada no es la que tenía planeada escribir,  pero lo considero un preludio necesario para la que sigue, así que hasta aquí la voy a dejar para que no sea tan larga. Por cierto, me animé a escribir sobre esto gracias a mi compadre, el conejo pestilente, que también tuvo una experiencia similar. Los invito a leer su blog, les dejo el enlace aquí. Saludos.

domingo, 1 de agosto de 2021

viernes, 3 de julio de 2020

El poder de los recuerdos...


El día miércoles me dispuse a iniciar un curso que me indicaron por parte del trabajo. Me di cuenta de que necesitaba una libreta para tomar notas, y me dirigí hasta un anaquel donde tengo guardadas algunas que todavía tenían hojas en blanco y que podían reutilizarse, saqué una al azar y me di cuenta de que era una de las que había llevando durante la maestría en Gto, comencé a hojearla, y mientras lo hacía, como si fuéramos un par de clavadistas sincronizados, los recuerdos comenzaron a desbordarse por mi mente. Uno tras otro y sin parar, aparecían imágenes, imágenes muy breves pero muy claras de muchos momentos que viví allá. Para los que han leído este blog, sabrán que mi época en Gto fue un tanto tormentosa, así que nos les mentiré, sentí ganas de llorar, pero no lo hice. Pensé que quizás sería mejor idea y dejar los recuerdos donde pertenecían, guardados en ese anaquel. Sin embargo, porque una parte de mí me dijo que tenía que sobrellevarlo, junto con el presente, porque así sería por siempre.

Quizás el efecto fue así, dado un suceso que pasó un par de semanas. Es extraño como a veces, de la nada, tu pasado se vuelve a hacer presente, aunque realmente nunca nos deja del todo. Después vi la foto de un compañero que vive allá, y que puso una foto de la ciudad, resaltada por sus luces en la noche, preciosa, antigua, con el aire particular que la caracteriza. Juró que cuando vi esa foto podía sentirme ahí, de nuevo, como cuando vivía allá. Después, aprovechando la melancolía, me puse a escuchar canciones que me recordaban aquél tiempo, que a veces parece haber ocurrido hace muchísimos años, y otras tantas, parece haber ocurrido ayer.

Finalmente, como última idea nostálgica de la noche, se me ocurrió resucitar mi antiguo teléfono, aquél que me acompañó durante aquella etapa, y que se convirtió en un preciado tesoro. Quería recuperar mis recuerdos de forma palpable, así que me dije que el día de mañana lo intentaría. Y aquí estamos hoy, escribiendo esta entrada después del experimento. Lo conecté, y para mi sorpresa, prendió. Con un poco de nervios, y después de dar un profunda exhalación, accedí a él y comencé a buscar lo que quería. Y allí estaban, las fotos de esa época.... las miré un buen rato y me dije que ya no me parecía, eran imágenes de otra vida. Me pregunté como sería la vida de algunas personas que aparecían en esa foto, tres años no parece mucho tiempo y sin embargo a mí me parece que han transcurrido como mil. Las guardé en mi nuevo teléfono, a veces es bueno echarle una vista al pasado.

De repente me pongo a pensar que hubiese pasado si... como sería ahora? No lo sé, nadie lo sabe. O tal vez si, tal vez esa yo exista en un mundo paralelo, pero eso no puedo saberlo. A veces me parece extraño, como ciertos objetos tienen tanto poder sobre nosotros, es como si tuvieran la magia para revivir el pasado, o quizás seamos nosotros, imprimiendo esos recuerdos en ellos. 

Y es que hay noches llenas de recuerdos, hay noches en que el tiempo retrocede, y parece que puedes casi palparlos. Hay noches donde el poder de los recuerdos se hace presente.

domingo, 6 de octubre de 2019

Déjà vu

Últimamente he tenido una rara sensación de déjà vu, quizás sea porque el lugar en el que vivo ahora me trae una sensación similar a la que tenía cuando vivía en Gto. Y no es que ambos lugares se parezcan exactamente, aunque hay cosas que a mi parecer tienen en común, y sin embargo, a veces siento como una extraña paralelidad entre ambos sitios, aunque lo más probable es que todo sea obra de mi cabeza. 

También esta el hecho de que tengo una nostalgia parecida, aunque en Gto le di rienda suelta a mi depresión, aquí no siento lo mismo, es más bien, una melancolía aguda pero no llega al grado de ser depresión, de hecho, no me siento deprimida, pero tampoco me siento contenta. Es algo así como un limbo emocional. 

A veces, cuando estoy en la combi, mi mente me transporta hasta Gto y me susurra: esto ya lo has vivido. Y siento que una parte de mi se pone más alerta y dice: se parece pero no. Hay tantas cosas diferentes. 

Lo cierto es que, me mantengo pensando en porqué tengo que estar aquí, porque la vida me ha traído hasta este lugar tan lejano, y pienso que en algún momento sabré la respuesta. Trato de ser optimista, y pienso que esto es temporal, porque realmente todo lo es, al fin, nada dura para siempre.

También tengo momentos en los que me dan ganas de agarrar mis tiliches y comprar un boleto a Australia, pero pues la realidad es que, no puedo costear un boleto hasta allá por el momento. Así que mientras dure este lapso, trato de pensar en cosas que he querido hacer, pero que siempre posponía por falta de tiempo, porque si algo tiene este lugar, es que me permite comprobar la relatividad del tiempo.

Hablando de tiempo, me he puesto a hacer instrospección, preguntándome a dónde quiero llegar y si quiero regresar al lugar donde me encontraba. Me pregunto si me veo haciendo todos los días de mi vida lo que hago, o si quiero cambiar de rumbo, como es que debo hacerlo, los paso que debo seguir, las decisiones que tengo que tomar. Si, definitivamente me ha puesto a girar mi ardilla. Aún no sé que sigue, lo único que he podido concluir es que la vida es muy rara, y que te lleva por caminos que nunca pensaste que tomarías. En fin, me guardaré mis teorías filosóficas para las siguientes entradas. Que tengan un buen día.

martes, 17 de septiembre de 2019

La inestable


Recientemente estuve manteniendo una conversación con una conocida, y no recuerdo porqué, pero en la plática salió que ella quería cambiar su lugar de residencia. Yo le dije que lo hiciera, que era chido vivir en otros lugares, y le mencioné los lugares donde yo había tenido la oportunidad de haber pasado un rato de mi vida, a lo que ella respondió "quisiera ser como tú". Desde ese momento y hasta la fecha, esas cuatro palabras me han removido algo dentro. Me entró un poco de tristeza, un poco de nostalgia, y también un poco de desesperación.

Algo que muchos me han criticado y otros me han aplaudido es precisamente eso de andar viviendo como nómada en diferentes lugares. Y digo que la opinión esta divida porque mientras unos lo ven como una experiencia aventurera e  interesante, la contraparte me dice que ya debería volverme estable y quedarme en un solo sitio. Y es entonces cuando yo me pongo a pensar, y quizás ambas partes tengan algo de razón. A veces yo misma me digo que ya es tiempo de dejar de andar de aquí para allá y establecerme, ser una persona normal y hacer lo que las personas normales hacen.

Y luego esta mi otra parte, mi yo rebelde, la cual se rehúsa a aceptar eso. Eso de establecerse y seguir una rutina por el resto de mi vida se me hace algo tremendamente aburrido. Siento que no va conmigo. Es por eso que las palabras de la chica repercutieron tanto en mí, como si se me hubiese hecho un torbellino dentro, y entonces pensé "esa soy yo".

Quizás sea que me siento así en parte también por mi situación actual. Quizá estoy huyendo de esa parte estable, porque al parecer he alcanzado un punto de estabilidad en mi vida y creo eso hace tambalear mi equilibrio. Pero de éso ya les hablaré en otra entrada. Lo cierto es, que creo yo, que eso de la estabilidad lo supe desde hace mucho, creo que desde que era una niña supe que la rutina y la estabilidad no eran para mí, pero cada vez que lo discuto con alguien siento que no lo entienden. 

Yo espero que esta sensación sea temporal, y que mi nuevo trabajo, al cual me siento "atada" en verdad haga lo contrario y me quite las ataduras que tengo o que solía tener, quiero pensar que en algún momento dejaré de sentirme así y comenzaré a sentirme libre. 

Espero que se entienda mi punto, porque la entrada no quedó redactada como lo tenía en mi mente. En fin, a los lectores que pasen por aquí, les deseo un buen día.

miércoles, 6 de marzo de 2019

Nostálgica


¿No les pasa a veces que sienten que la vida está envuelta en nostalgia? Que esta nostalgia, se vuelve a veces demasiado densa, tan profunda, que llega a trasminarse por las paredes de la memoria, inundándolo todo, hasta que nos vamos mimetizando con ella.

Y es que a veces, parece que los recuerdos son conjurados para volver a la vida, se ven tan nítidos, tan diáfanos que casi podríamos tocarlos. A veces parece que los recuerdos son seres sobrenaturales que se aparecen por nuestra mente, apareciéndose en canciones, olores y sueños.  Y entonces te teletransportas a ese momento, a esa pequeña fracción de tiempo en el que el recuerde te absorbe, te jala hacia esa otra dimensión donde puedes ver tu yo en otro momento, para luego esfumarse, asín sin más.

Después, te queda ese sentimiento, mejor conocido como nostalgia, en la cual el tiempo parece haberse alterado, porque justo en ese momento, todo parece ir más lento, solo para darte cuenta de que el tiempo pasa demasiado rápido...

¿Les ha pasado?

A mi sí, y últimamente me siento así, nostálgica.


lunes, 8 de enero de 2018

Pensamientos nocturnos...


Hay un lugar en Monterrey que se llama "El Obispado". Es un mirador. Recuerdo que cuando lo visité la vista me cortó la respiración. Era de noche y el clima era fresco, no hacía demasiado fresco, así que me parecía perfecto. Me acerqué al barandal y contemplé la ciudad. Me pareció un espectáculo hermoso, las luces inundaban todo a mi alrededor como si fueran un reflejo de las estrellas del cielo. 

Cerca de mí, una chica y un chico llevaban un par de cafés y se los tomaron allí mismo. Se sentaron sobre el piso y charlaban animadamente. Hubiese querido hacer lo mismo, hubiese querido tener allí un café y tomármelo en ese lugar, en aquel mirador donde podía contemplar toda la ciudad. Envidié su capacidad para olvidarse del mundo por un par de horas, o de minutos, el tiempo que durará el café. Yo también deseaba olvidarme del mundo.

Más allá, una pareja se besaba en la oscuridad. Las sombras los cubrían, y a mí me parecía lo más romántico del mundo. Deseé para mis adentros algún día hacer lo mismo. Regresar y pisar ese lugar de nuevo, y besarme con alguien como aquella pareja lo hacía. 

Atrás de mí, un niño brincaba los escalones que había. Sonreía. Sus padres lo vigilaban de cerca. Yo lo miré y pensé si algún día tendría hijos y si lo traería a este lugar. Esa era interrogante que aún no podía responder.

Del otro lado un muchacho se fumaba un cigarro. Cuando vi el humo desaparecer en la noche se me antojó tener un en aquel instante y sentir el humo pasar por garganta. Deseaba perderme en mis pensamientos mientras el cigarro se consumía.

Después un halo de nostalgia se posó en mí. Después pensé en él, y qué aunque fuera lo más ilógico del mundo, deseaba que estuviera allí. Que nos tomáramos de la mano y contempláramos aquella parte del mundo. Sí, tal vez era una idea estúpida pero era lo que deseaba en aquél instante.

Pero eso no existía, el presente era totalmente distinto. Así que me concentré en él y lo disfruté.

martes, 26 de septiembre de 2017

Nuevos comienzos

Empezar de nuevo en una ciudad nueva, donde no conoces a nadie es difícil.  Lo sé. la experiencia no se me debería hacer tan extraña, y sin embargo lo es.  No es lo mismo. No siento lo mismo. 

Eso me recuerda a una frase de F. Scott Fitzgerald "existe todo tipo de amor en este mundo, pero nunca el mismo amor dos veces", y creo que eso lo puedes extrapolar a las experiencias también. No puedes sentir lo mismo que la primera vez, tratar de simularlo es un intento fallido. Y eso prácticamente como me siento. Quisiera sentirme como la primera vez que estuve sola en una ciudad, con el mismo ímpetu de aquél entonces. Y sin embargo, esta vez, no es así. 

Con la edad también vienen muchos cambios. Ahora puedo sentir la soledad de una forma tan distinta a aquella primera vez, donde era la promesa de nuevas aventuras, y  ahora puedo sentirla permeándose por la casa, exténdiendose por los poros de mi piel, llenándome de un sinnúmero de recuerdos y de suspiros que me recuerdan todo lo que extraño.

Y es que la vida no es un experimento reproducible, la vida es un conjunto de experiencias buenas y malas, y eventos aleatorios a los que siempre reaccionarás de una manera distinta. Pero es que a veces es tan difícil entenderlo, y aquí estamos queriendo sentir como la primera vez.

Recapitulando, pienso en todas las señales que me trajeron hasta aquí, o al menos aquello que yo interpreté como señales, aunque aún no puedo desvelar la razón, o asegurar con certeza que lo fueron. Todo sigue siendo un misterio. Y quizás siempre lo sea.

Quizás me hace falta volver a creer en la magia, en la magia de los nuevos comienzos.


lunes, 5 de diciembre de 2016

Untitled (X)...




A veces, de repente, me viene tu recuerdo.
Y me dan ganas de regresar el tiempo para volverte a besar.
Si tan solo la relatividad estuviera de mi lado, 
si pudiera prolongar nuestro tiempo,
si pudiera transformarlo en infinito....

Y pienso en todas aquellas cosas que nos falto por hacer
En aquellos silencios que guardamos
En aquellas mentiras que nos dijimos
Y en todo aquello que decidimos callar

A veces me viene tu recuerdo
Me saca de la realidad
Y me sumerge en la fantasía
Donde aun estamos, donde aun permanecemos

Me lleva a un estado de delirio del que no quiero salir
A menos que sea contigo
Y siento que nada es real
Mientras me acuerdo de ti

Y a veces creo verte
Pero son tan solo reflejos
de una realidad alternativa
donde somos inmortales

Quiero más que tu recuerdo
Te quiero a ti.

domingo, 9 de octubre de 2016

La Equivocada...





Tal vez yo era la equivocada.
Tal vez no estábamos destinados "a estar juntos".
Tal vez no era el tiempo indicado, ni el momento.
Tal vez, simplemente, no éramos el uno para el otro.

A eso se han reducido mis respuestas por no tenerte.

Tal vez somos muy diferentes.
Tal vez ella sea la indicada para ti.
Tal vez yo soy demasiado loca, demasiado complicada, demasiado difícil.
Eso es lo que siempre me han dicho.

Tal vez debería cambiar
Porque siempre he sido "la equivocada".
Tal vez soy de esas que nacieron para la soledad, para la libertad.
Tal vez soy como el mar, profunda, desconocida, indomable.

Tal vez soy la incomprendida, la marginada, la intensa.
La depresiva, la que detesta la rutina.
Tal vez son demasiados mis defectos.

No lo sé, quizás nunca lo sepa
tan solo sé que tal vez
sea la equivocada para ti.

miércoles, 20 de julio de 2016

Momento de lucidez...


Ayer tuve un momento de lucidez. De esos que te toman desprevenida, pero en los que puedes comprender mejor el significado de ciertas cosas. Un pensamiento cruzó por mi cabeza: "tal vez no seamos el uno para el otro". La idea vino como un relámpago, e iluminó con fuerza mi subconsciente. Tal vez todo este tiempo he estado equivocada, y las señales que yo creía ver, no eran más que coincidencias malinterpretadas por mi y  mi idea de que podríamos ser algo.

No me sentí triste, de hecho me sentí muy racional, como si todo ete tiempo que había guardado esa esperanza hubiese sido una locura y por fin desperté a la realidad. Y comencé a ver, a pensar en todas esa cosas en las que no somos compatibles, y lo que pensé que nos unía comenzó a separarnos. Tal vez solo había sido una creencia, tal vez solo era una idea que me ayudaba a mantenerme en las nubes. No lo sé. Es algo extraño racionalizar los sentimientos.

Después de ese momento, sientes como tus pies golpean con el suelo, pisando tierra firme. Y un sentimiento de nostalgia te invade, porque flotar en el aire es algo increíble, pero estás de nuevo sobre el concreto, y es una sensación extraña. Tal vez sea el desenamoramiento, ni siquiera sé si existe esa palabra. 

Porqué será que no sientes la misma euforia al flotar que cuando aterrizas? Miro de repente hacia arriba, hacia tu recuerdo, con una sensación de nostalgia infinita, y mientras camino vuelvo a caminar mi mente me dice que aún existe la esperanza de volver a flotar.

domingo, 19 de junio de 2016

El dolor...

"El dolor demanda ser sentido" es lo que reza la frase John Green, y aunque mucha gente diga que es así para todas las emociones, hay algo particular en el dolor. Y es que por más que intentes controlarlo, evadirlo, ocutarlo o "amurarllarlo" siempre termina por hacerse presente. No se puede contener, es una fuerza que tarde o temprano romperá las barreras y se liberará. Llegará ese momento en el que nos quiebre, sí, el dolor demanda ser sentido.

Yo siempre he sido de las que se lo guardan, o lo sienten en soledad, cuando puedo darle rienda suelta a las lágrimas sin que tenga que dar explicaciones. Soy de las que "nunca tienen nada" y trata de poner su mejor cara. Antes me gustaba liberarme hablándolo con alguien, pero con el tiempo, me di cuenta de que muchas personas se lo tomaban como algo trivial, que siempre me decían "ya se te pasará" y que al final no les interesaba. Así que poco a poco lo fui guardando, esperando a tener un momento a solas para poder sacarlo. Por que el dolor es uno de esos sentimientos que requiere de todas tus fuerzas, lo sabemos.

En estos últimos días lo he sentido, poco a poco, yendo y viniendo. No se queda todo el tiempo, quizás sea por la lucha constante que mantiene con mi mente, que lo aleja y lo manda lejos, para darnos un tiempo más de paz. Yo intento que no se haga presente, ignorándolo cuando lo hace pero sabiendo que eso no puede durar por siempre.

Quizás deba dejarlo fluir. Si algo he aprendido es el dolor también es creación, y no solo caos. Se puede convertir en una bella pieza musical, o en un libro, o en una pintura, o en poemas... quizá eso deba hacer, dejarlo fluir y crear, transformarlo, sí, esa es la palabra. Transformar el dolor, en arte, quizá.

Tal vez eso lo hago más fácil de sobrellevar, tal vez así se pueda compartir y hacer que duela un poco menos. Tal vez el dolor sea una fuerza transformadora, o tal vez este delirando. Dolor, cinco palabras y una fuerza desgarradora.


miércoles, 4 de mayo de 2016

The Simple Things...

Ayer salí del trabajo y fui a contemplar el mar. La verdad no sé porque dejé de hacerlo, recuerdo que en mi trabajo anterior contemplarlo más a menudo. Ver el mar siempre me hace sentir más tranquila, creo que hay un tipo de magia en él, quizás sea por el misterio que aún conserva, y que nos atrae por esa desconocida belleza. Observé a la gente bajo las sombrillas, a las olas ir y venir mientras el ruido se introducía a través de mi piel convirtiéndose en una nueva melodía. El olor salino llegó hasta mi mente, serenándola.

Unos niños jugaban cerca. Los miré y rememoré mi infancia. En ese momento deseé volver a ella y aprovechar el tiempo. Jugar más, ensuciarme y andar descalza, mientras correteaba a mis primos. Sin embargo, el tiempo no se puede regresar. Comencé a sentirme nostálgica. Sentí un nudo resbalar por mi garganta. 

Observé a la gente que estaba en la playa. Algunas reían, otras charlaban animadamente. Recordé lo fácil que es ser feliz. Es cierto, la felicidad son los momentos, los instantes, lo simple. Pero nosotros insistimos en hacerlo complicado. Volví a mirar a los niños que reían y jugaban. Ellos sabían lo importante. Ellos sabían (quizás no conscientemente) que ser feliz es cosa simple, que a veces solo es cuestión de jugar descalzos en la playa. Así, sin más. Pero eso lo olvidamos cuando nos convertimos en adultos. Y lo complicamos todo, complicamos la felicidad.

Recordé la serenidad que me traía la playa. Como era posible que lo olvidara? Quizás sea porque me sumerjo en ese mundo trabajador que te hace pensar que es lo más importante que existe. Ese mundo que constantemente nos recuerda que de no ir un día, todo se puede volver un caos....y preferimos la rutina.

Observé el mar, dejé que su imagen permeara en mi mente, que mis neuronas procesaran esa imagen y no olvidara esa maravilla de la naturaleza. Fue entonces cuando me pregunté, porqué hemos dejado de contemplar la belleza natural? Porqué hemos decidido cambiar esos paisajes por la pantalla de un celular? Acaso es más bello ese mundo virtual? Acaso puede una pequeña pantalla superar una puesta de sol? Nos hemos dejado deslumbrar por nuestro ego, y olvidamos todo lo demás. Tal vez todo tenemos un poco de Narciso.

Me fui, un poco más llena de melancolía.


jueves, 24 de marzo de 2016

Uno de esos días...

Hoy es uno de esas veces en que me acuerdo demasiado de ti. Si ya lo he escrito otras veces. También sé que no has leído ni una de ellas y que a veces parece que le escribo al espacio vacío. Y quizás así sea, porque a ese espacio le faltas tú, y yo termino escribiéndole a tu ausencia. Es un gaje del oficio, escribir sobre nuestros recuerdos, y entre ellos estás tú, a veces ya no sé si para bien o para mal, pero lo estás. Incluso, mientras escribo esto, escucho las canciones que me hacen pensar en ti, y siento que raya entre lo patético y lo nostálgico, entre esas combinaciones bizarras que suele tener la vida.

Y la vida está llena de ironías, como el hecho de que yo te extrañe y tu no. O como el hecho de que tes escriba y tu no lo leas. O el más triste de todos, que yo te recuerde y tu no me dediques ni siquiera un pensamiento. Sí, la vida esta llena de ironías. Tal vez ya ni siquiera me recuerdes, pero yo a veces camino pensando en ti. Me pregunto que pasaría si nos volviéramos a topar, aún me reconocerías? 

Quizás no tenga caso volver a escribirte. Pero cuando escucho tu nombre no puedo evitar pensarte. Y lo más ilógico era que estando juntos todo era tan complicado, era una imposibilidad, de esas con las que a veces te topas, y que aunque pienses en todas las soluciones, y apliques todas las fórmulas matemáticas que conozcas, simplemente no se pueden resolver. Así éramos.

Y ahora estamos en diferentes lugares, aunque a mí me parecen distintas galaxias. Quizás nosotros éramos una ironía misma. Y tantas interrogantes que surgen en mi cabeza, siempre acompañadas del imposible "hubiera", incluyéndonos, sin respuesta, flotando en el espacio. 

Hoy es uno de esos días en que pienso mucho en ti, y aunque tu recuerdo este lleno de ironías hay una certeza, es uno de esos días en que mi melancolía tiene destinatario.


martes, 26 de enero de 2016

El olvido...

Se nos olvidó lo que fuimos, y elijo esa palabra porque así sucede cuando pierdes el interés en algo: simplemente se olvida. Se deja de lado. Y tal parece que así nos ha sucedido.
Se nos olvidaron los atardeceres que compartirnos y las conversaciones telefónicas, se nos olvidó vernos de vez en cuando, de intercambiar puntos de vista, de hablar de todo y de nada. Se nos olvidó que "esto" se trataba de compartir.

Caímos en ese agujero negro que llamamos olvido. Como cambian las cosas, pero qué no es precisamente el cambio un símbolo de evolución? Sí, pero desafortunadamente no todo permanece.

Henos aquí, hemos resurgido, somos diferentes... y ya no somos lo que fuimos. Ahora nos vemos frente a frente y no tenemos nada nuevo que decir, solo el silencio que se expande entre nosotros. Y todo lo que hubiésemos querido decir queda suspendido en el aire, envolviéndonos en una espesa niebla de consternación. Siempre evitando las palabras porque nunca era el momento adecuado, y ahora tan solo pasan. 
  
Quizás el olvido sea necesario, quizás de vez en cuando debamos sumergirnos en ese agujero negro para despejar un poco nuestro ser. Pero a veces es tan doloroso pasar a ser una memoria, un recuerdo. Quizá el olvido sea para recordarnos el ahora. Y ahora somos distintos.

Es triste porque había tanto que decir. 

Así es como concluyen tantas historias de amor.


sábado, 3 de octubre de 2015

Viajera...

El mundo ha cambiado. Y yo me siento al filo entre el pasado y el presente. La nostalgia viene y va, como una dulce melodía, ya no puedo negarlo, es parte de mí. La felicidad nunca es permanente, siempre necesitaremos nuestros momentos tristes. Yo los necesito para crear, para llorar, para sentir, para vivir. Camino sobre la cuerda floja, entre la felicidad y la tristeza. Es extraño.

Habia días en que caminaba con certeza, por la arena, cuando sostenía tu mano y ella me guiaba. Y entonces los días eran maravillosos, el cielo más azul y el mar resplandecia. Hay noches en que camino sin rumbo, bajo la misteriosa noche con las estrellas como testigos de mis huellas vagabundas. Antes y ahora, pero sigue siendo el mismo paisaje. Y al final todo depende de la memoria.

Soy una viajera de mundos reales e imaginarios. Una trotamundos sin un destino fijo. Una poeta sin destinarios. Camino por las noches observando la ciudad en silencio, tratando de descifrar sus misterios. Me fumo un cigarrillo a oscuras, acompañada de tus palabras, como cuando me decías que lo dejara. A solas todo parece un poco más triste y mas hermoso. He aprendido a encontrar belleza en la tristeza. Quizás un día de estos me vuelva a enamorar, quizás un día de estos te vuelva a encontrar.

Mientras tanto camino, fumando cigarrillos, imaginando nuevos destinos, soy una nómada espacial. Vivo al filo, en el limite, tal vez por indecisa o tal vez porque nunca aprendí de otra manera. Tal vez por equilibrio o tal vez porque siempre he sido así. O tal vez no hay explicación.Siempre estoy a un paso o a una caída de algún lado, pero nunca permanezco demasiado en uno. Quizás no me entiendas, a veces yo tampoco lo hago.

Mientras tanto camino.


lunes, 7 de septiembre de 2015

High by the beach...

Siento poco a poco aproximarse la fecha de mi cumpleaños. Tengo la sensación de ver una ola que se aproxima, cada vez más rápido hasta que boom!..me golpee con toda su fuerza. Si, cada vez esta más cerca el día y siento una combinación extraña de cosas. Normalmente me gustaría a sentarme y reflexionar sobre mi vida, siento que debería sentirme más sabia y orgullosa, pero siendo sincera siento un poco de miedo. Y también incertidumbre, si, una combinación de ambas. 

Generalmente cuando se acerca mi cumpleaños no puedo evitar sentirme nostálgica. Es como si todos los recuerdos del año decidieran liberarse y venir a mí todos a la vez. Y yo tan solo quiero sentarme en la arena y ver el atardecer mientras me fumo un cigarro. Escuchar esa melodía triste, el canto del mar. Pienso en todas las palabras que no he escrito y en los musos que se han marchado, en las personas que quiero y en ella, la soledad. Siento su mano sobre mi hombre, y la escucho susurrarme: no te dejaré. No lo sé, tal vez sea la edad.

All the people tell me to get excited but I just feel nostalgic.

Las olas vienen y van, y creo que el mar es una metáfora de la vida. Y la pregunta de siempre se aparece en mi mente. Es extraño, o tal vez la extraña soy yo. 




miércoles, 2 de septiembre de 2015

Mundos paralelos...

Antier no podía dormir, así que me puse a pensar en mundos paralelos. Si, aquellos lugares mágicos en el que generalmente imaginamos que somos todo aquello que no somos en este, es decir, que somos perfectos y vivimos en una mansión, con un perro y somos felices por siempre. Si, algo así.
Y me puse a pensar en mi otra yo, la que vive en el mundo paralelo. La yo perfecta. No voy a mentir, pensar en ella me dio algo de nostalgia, y tal vez se deba a que se aproxima mi cumpleaños, lo que me hace ponerme en un mood nostálgico. Pero volvamos a los mundos paralelos.

Como sería mi otra yo? Empecemos.

Mi otra yo vive, probablemente, en un lindo departamento con piscina. Quizás tenga un gato de mascota.
Me imagino que es una científica de renombre, o por lo menos tiene un buen trabajo. Va al gym todos los días, muy temprano.
Ha conocido al amor de su vida, y caminan juntos a diario tomados de la mano. Ya están planeando vivir juntos.
No fuma, pero bebé café todos los días por la mañana antes de irse a trabajar.
Toca con destreza el piano.
Ha visitado Paris, Tokyo y Venecia. De seguro ama tomarse selfies.

Y pienso que es perfecta, quisiera conocerla, alcanzarla. Entonces me pongo a pensar en como puedes llegar hasta ese mundo pararelo. Recuerdo algunas leyes de la física que estudié en la escuela. Y entonces recuerdo que no hay mundos paralelos, científicamente es una ilusión. Me recuerdo que solo son mundos creados por nosotros donde creemos que nuestra vida es mejor. Quizás este delirando a causa del insomnio. Pienso en ella y en ese mundo tan perfecto, tan feliz. O eso quiero creer.
Quizás la perfección solo sea un conjunto de imperfecciones.

Y no sé en que momento me quedo dormida.


viernes, 7 de agosto de 2015

En tu ausencia...

Las palabras han dejado de brotar.
Estrofas sin terminar.
Me siento frente al piano pero no hay melodía que surja,
solo son mis dedos deslizándose por las teclas, creando silencio.
Y, tras de mi, nuestro recuerdo.

Abro un libro, tratando de hallar poesía
pero solo veo un revoltijo de palabras
que me recuerdan tu nombre.

Yo y mis malas costumbres,
aun coloco dos tazas de café sobre la mesa
una para mi, y una para tu ausencia.

Poemas inconclusos,
la pluma se resbala sobre mis manos,
parece que he perdido el rumbo
aunque yo se que solo es el dolor del corazón.

Le dicen amor,
a aquel veneno que se propaga a través de los besos.
Benditos sean tus labios, 
aunque yo me muero.

Amor es la enfermedad y tu eres la cura,
pero ya no te tengo,
y de amor yo muero.

Que irónica es la vida, amor,
me sobra soledad 
pero me falta tu amor.