Mostrando entradas con la etiqueta amistad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amistad. Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de noviembre de 2021

Las amistades rotas: parte 2

Tengo una pregunta para ustedes: ¿Pueden ser tus amigos seguir siendo amigos de personas con las que tu ya no hablas? Antes de que respondan, creo que necesitamos un poco de contexto, así que aquí va. Hace unos días una amiga me contó que ya no se lleva con una de sus amigas porque le sigue hablando a su ex-pareja.  Quizás pudiera parecer que hay un interés amoroso por parte de la amiga allí, pero yo que conozco a ambas, debo decir que yo no notó eso. Escuchando a ambas partes, creo que cada una tiene un punto pero yo prefiero mantenerme al margen, porque sinceramente no es asunto mío, eso sí, ya estuve en una situación similar. Vamos a desmenuzar esto un poco más con base en mi propia experiencia.

Hace un par de años tuve un enfrentamiento con un amigo (de hecho llegué a escribir sobre ello en el blog)  y  dejamos de hablarnos. La verdad es que en ese momento, estaba muy enojada y estuve a nada de pedirle a mis amistades (amistades que él conoció gracias a mí, y si pueden leerlo con el tono que quieran) que también dejaran de hablarle, como "un acto de solidaridad hacia mi" obviamente. Sin embargo, nunca me atreví a hacerlo porque me parecía una actitud infantil. De esos tiempos en que vas a la primaria y hacías el tan famoso "córtalas y pégalas" (traducción: dejar de juntarte con alguien/ volver a llevarte con alguien), así que aunque me molestaba que le siguieran hablando decidí que al final era su decisión. Aunque a veces hasta el día de hoy, muy de vez en cuando eso aun me molesta, pero trato de trabajar en ello.

Ahora vamos a la otra cara de la moneda. Hace tiempo, también, estuve metida en la ruptura amorosa de dos amigos. La verdad es que aunque no quería meterme en eso, como conocía ambos, me tomaron como su paño de lágrimas y se desahogaban conmigo. Escucharlos era doloroso y a veces ya no sabía que aconsejarles sin dañar otro, o sin echar de cabeza al otro. Fue una situación muy complicada. Observar una relación en las que las personas se están dañando es muy frustrante. Terminaron y mi amigo me dejó de hablar porque dijo que yo había tomado el lado de mi amiga. La neta yo pudiera decir en mi defensa que, trate de mantenerme al margen lo más que pude, pero quizás sin percatarme, o por alguna cosa que dije y que el interpreto de alguna manera, pues piensa que yo yo tome el bando de ella. Allí esta lo malo de involucrarte en ese tipo de cosas, con alguna terminas quedando mal. Hasta la fecha, el chavo sigue sin dirigirme la palabra, y de alguna manera lo entiendo y no lo culpo por ello, tampoco es algo que me moleste. Simplemente creo que desde su perspectiva tuvo motivos para dejarme de hablar y su sentir es válido.

¿Entonces cual es la respuesta? Yo la verdad es que no sé. Hay muchos factores que pueden influir. Creo que depende mucho de la situación y del agravio que haya ocurrido. Una vez, yo continué hablando con una persona con la que una de mis amigas se peleó y se dejaron de hablar. Mi amiga nunca me pidió que le dejara de hablar a la otra persona, y nunca pareció molestarle que lo hiciera. Sin embargo, en este momento me estoy preguntando, si ella me lo hubiese pedido, ¿lo hubiera hecho? Creo que es una situación bien complicada y que te pone a revalorar a tus amistades. 

Así que como yo ando bien confundida, ando en busca de sabiduría, así que aquí les pregunto como lo hizo EPN, ¿Qué hubieran hecho ustedes?

lunes, 15 de noviembre de 2021

Las amistades rotas

Estos días desde que me ausenté del blog, han sido un poco caóticos, han pasado algunas cosas en las que he tenido que reflexionar, y eso me ha llevado un tiempo. Hoy voy a hablar sobre una de ellas, y es respecto a mis amistades. Como si el 2021 no ha sido lo suficientemente duro, tal parece que ya para cerrar con broche de oro (sarcasmo) mi número de amistades parece ir disminuyendo. Pero a ver, vamos paso a paso. 

Hace poco estuve en un convivio donde se encontraban dos amigos míos. La cosa estuvo así (muy resumidamente). Resulta que mi amiga dijo algo que yo le había contado de manera confidencial que tenía que ver con mi otro amigo. Y pues resulta que ella lo soltó, así de la nada. La neta me molesté mucho, en serio que por mi mente pasó el responder de manera violenta, pero me calmé y dije que eso no estaba bien. Claro que, al cabo de un rato, le dije que no me pareció lo que ella había dicho y que midiera sus palabras. ¿Lo malo? No es la primera vez que lo hace. Desde entonces he reflexionado sobre nuestra amistad, que es lo que nos une, como es ella, como soy yo, los años que hemos durado siendo amiga y los momentos que hemos pasado. ¿Todo ello justifica lo que hizo? No. Y sinceramente me he puesto a pensar si deberíamos continuar esta "amistad" o no. La respuesta, creo que ya la sé, pero a veces todo es un embrollo y hacer las cosas no es tan fácil como pensarlas.

La otra amistad, mi amigo en este caso, sobra decir, que no me ha hablado desde ese día, y lo entiendo perfectamente. De hecho yo tampoco le he hablado y no pienso hacerlo en buen rato, en primera porque la verdad es que me siento demasiado apenada por la situación, y la otra es, porque hay algunas otras actitudes subyacentes de él, que por el momento prefiero no hablar. Quizás a su tiempo. Lo más extraño de todo esto, es que esto que ocurrió, me ha dado una especie de respiro respecto a él, porque creo que, aunque obviamente fue desastroso esto, me hizo reaccionar y pintar un raya que debía haber puesto de antes.

El siguiente caso tiene que ver con alguien que me veía a mí como su "crush" pero que yo siempre he visto como amigo. Supuestamente ya lo hablamos y quedamos que solo seríamos amigos porque, de mi parte, no hay ningún otro interés. Supongo que en el transcurso de los días veremos si eso es cierto.

Y finalmente, tengo a otra amiga, de la que yo, en este caso, me he alejado, y no porque hayamos peleado ni nada de eso, sino que más bien para mí es el hecho de que siento que nuestras vidas han tomado rumbos totalmente diferentes. Me alegra que esté bien y todo, pero al menos por el momento, no siento un inclinación a contarle mis cosas. No sé, tal vez sea algo temporal

En fin, estos son mis casos respecto a mis amistades, a ver que pasa en el transcurso del tiempo. 😩

lunes, 21 de diciembre de 2020

La modificación de los conceptos

 A lo largo de nuestras vidas, y conforme vamos pasando por distintas cosas y vamos evolucionando, los conceptos que tenemos  sobre distintos temas van cambiando.  A veces ocurre "algo" que te hace modificar el concepto (o mejor dicho tu propio concepto)  de lo que tu creías o considerabas que así era. Nuestra mente, es tan maravillosa, que el cerebro va recopilando cada día nuevos datos que nos permiten modificar muchas cosas que nosotros ya dábamos por sentado que conocíamos, aunque esto, muchas veces puede ser doloroso, sobre todo cuando va ligado al aspecto sentimental, porque te vas danto cuenta de que lo que antes tu considerabas importante, puede ser que con el tiempo ya no lo sea.

Una de las cosas que se ha modificado para mí, y sobre todo en este año, ha sido el concepto de amistad. Ciertamente mi concepto no es el mismo que yo tenía cuando iba en la primaria, aunque ciertamente también, si se conservan algunas bases, pero antes te peleabas por cosas sin importancias y pensabas que era el fin del mundo, ahora te peleas por cosas que son mucho más complicadas y a veces, si es el fin de esa relación.

A veces me pongo a pensar en como este concepto de "amistad" ha cambiado tanto para mí a lo largo de los años, e incluso a veces, al paso de unos meses. Y es que tanto las acciones que tu haces, como las que hace la otra persona, pueden dar al traste con ese concepto preconcebido que tu tú tenías. Para mí, cada vez que termino una amistad, o lo que yo consideraba una amistad, me hace replantearme ese concepto y me hace redefinirlo para mis futuras relaciones, y también para las presentes. 

Este replanteamiento no es fácil, porque viene acompañado de muchos sentimientos, pero cuando haces una retrospectiva de las cosas, puedes darte cuenta de varias cosas. Creo que definir nuestros conceptos en el ámbito sentimental es sano, nos ayuda a darnos cuenta de nuestros errores y trabajar en ellos, de poder cambiar ciertas actitudes, y de revalorizar nuestros lazos con la demás personas, además de que nos permites establecer límites, lo cual (me he dado cuenta) es esencial y necesario.

Cualquier tipo de relación siempre será complicada, porque siempre tendrá que hacer un proceso de "ceder y aceptar" porque cada persona siempre es diferente, y tiene sus propios defectos y virtudes, y está en cada uno de nosotros el decidir cuales de haces actitudes estamos dispuestos a sobrellevar y cuales no tienen cabida en nuestros conceptos.

Sin duda una de las lecciones más importante que aprendí este 2020.

domingo, 6 de diciembre de 2020

La sororidad

La semana pasada me fui a tomar un cafecito con una amiga. La verdad es que tuvimos una de esas pláticas (que ya me hacía falta) que puedo decir que fue bastante provechosa. Hablamos de muchas cosas y nos sinceramos en varias, y me doy cuenta de los mucho que extrañaba ese tipo de pláticas que tienen profundidad y que no solo se centran en el trabajo, o en cosas banales, sino en aquellas donde realmente las partes comparten algo de ellas mismas. Teniendo esa plática con mi amiga, me doy cuenta de que a las mujeres (específicamente) nos hace falta hablar de muchos temas, de aperturarnos un poco más a cosas que nos guardamos por el temor a ser juzgadas. Creo que, cuando compartes algo que habías decidido mantener guardado por pena, te liberas, y puedes hallar una conexión mucho más profunda con tus amistades. 

Mi amiga esta emprendiendo un viaje, pero no me refiero a un lugar, sino un viaje personal, y realmente me siento muy entusiasmada por ella. Le he visto un cambio de actitud y una onda positiva bastante cool que puedo ver en sus ojos. Este viaje que ha empezado, y que ha seguido, porque no es fácil mantenerlo, me parece que le esta ayudando a resolver algunas cuestiones personales, lo cual me parece algo muy bueno. Creo que siempre que haces algo positivo por ti y para ti, se refleja, y no solo en uno mismo, sino que permea a los demás. Y justamente a este punto quería llegar.

Durante la plática mi amigo me dijo "es que me he inspirado en ti" y no saben lo bonito que sentí al escuchar esas palabras. Si se puede considerar un halago, creo que es de los más bonitos que me han dicho. El hecho de que ella me considere como una "inspiración" aunque sea en algo simple pero que al mismo tiempo es parte de su viaje personal realmente me llega. Y no solo lo veo en mí, veo que ella trata de compartir cosas positivas a otras personas y eso en verdad, me da mucho gusto. 

Me alegra que poco a poco, se vaya tejiendo esta sororidad en su mundo, y que a la vez, me consideré dentro de él, porque seamos honestas, por más feminismo que vemos anunciado, yo no he visto demasiada sororidad en mi entorno. Lamentablemente, en mi país, creo que esta sororidad de la que tanto se habla, se esta construyendo, esta como en los cimientos, pero muchas veces falla por distintas causas. De hecho, recientemente me pregunté si algún día seríamos capaz de alcanzar dicha sororidad, porque sinceramente, a veces no la veo. 

No, no se trata de fingirla ni de aplicarla todo el tiempo, pero a veces me desconciertas, que siendo nosotras mujeres, y muchas veces amigas, lleguemos a tener comportamientos o comentarios misóginos hacia nuestras semejantes. Lo sé porque en varias ocasiones me ha sacado de onda, el hecho de recibir ciertos comentarios de mis amistades justificando comportamientos o acciones, que a mi parecer, como sociedad civilizada que somos, no lo son y s me hace increíble. Creo que muchas veces las mujeres podemos no ser conscientes de este tipo de comentarios, y los hacemos sin pensar y sin darnos cuenta de que hay toda una historia detrás del porque los hacemos.

Me parece que, aunque hemos avanzado mucho como colectivo, aún tenemos bastante trabajo que hacer en nuestro entorno inmediato. A veces se nos olvida que un simple comentario diciendo algo bonito o agradable pueda ayudarle a una persona en su día,  o a si misma. Comentarios que de verdad salgan desde el fondo de nosotras diciendo aquellas cosas que admiramos de la otra persona, o algo que nos guste de ella, eso puede ayudar a que la otra persona se sienta mejor. Ojalá que sí, ojalá que algún día alcancemos esa sororidad a la que tanto aspiramos. 

domingo, 22 de noviembre de 2020

La "diferencia" (no, no es la canción)

 

Pensé que ya había pasado mucho tiempo desde que había escrito y me doy cuenta que han transcurrido solo 20, vaya, que relativo es el tiempo. Desde esa ocasión hasta hoy no había sentido muchos ánimos de escribir porque se han sucedido varias cosas, como una reacción en  cadena, y todo eso ocupaba lugar en mi cabeza y no tenía ganas de ocupar mi espacio en algo más que no fuera en el presente. Sin embargo, estoy aquí, aunque no muy convencida sobre la entrada que escribiré. 

Una de las cosas que han sucedido, fue que tuve una "diferencia" con un amigo (aunque sinceramente no sé si amigo sea el término correcto, pero lo vamos a dejar así). Resulta, y voy a resumir mucho la historia, que en el pasado, yo ya le había comentado que había ciertas cosas que hacía que no iban conmigo, osea ciertas acciones en lo que respecta a nuestra manera de comunicarnos que no me gustaban y que por favor en lo que respecta a mí persona tratara de evitarlas. Si ya sé que uno no va a cambiar a la gente y bla bla bla, pero neta, creo que a veces si alguien te solicita algo, puedes por lo menos intentar hacerlo. En fin, resulta que aquella vez que le dije se indignó pero al final lo arreglamos y todo normal. Llegas a un punto en el que sabes que no puedes cambiar a la gente y solo fluyes con ellas, o te alejas, ambas cosas son aceptables. Bueno yo sobrellevé nuestra "amistad" aunque cada vez menos cosas me parecían, así que comencé a distanciarme un poco (aunque ahora pienso que no lo suficiente).

Sobrellevé y sobrellevé. Yo solía ser de las personas que nunca decía cuando algo me molestaba para no entrar en conflictos, ahora si lo digo para evitar futuros conflictos, pero aceptemos que si no hay cooperación de la otra parte, el conflicto es inevitable. Entonces el fin de semana pasado me harte y le dije una de las cosas que pensaba, obviamente no le pareció y se indignó, me contestó algo que tampoco me pareció y desde ese entonces no hablamos.

No es la primera vez que me sucede, y dudo que sea la última. Creo que a veces pecó de expresar mis opiniones y termino siendo vetada, pero la neta, creo que es porque una parte de mí ya esta cansada de lidiar con ciertas actitudes infantiles, yo sé que nada es 100% maduro (si es que eso existe) pero creo que hay ciertas actitudes que de plano deben quedarse en una etapa mucho más atrás. Creo que inconscientemente, a veces "suelto" lo que pienso cuando ya no estoy con la ganas de seguir invirtiendo mi tiempo en una "amistad" con alguien que no compagino en actitudes, valores, o con apertura a diferentes opiniones. Quizás en esta historia, parezca que la cerrada soy yo, pero créanme que he tenido discusiones con otros amigos y nuestra amistad sigue como si nada, porque ya sabemos que habrá diferencias y que son aceptables.

Sin embargo, con esta persona, me doy cuenta que cada vez que le he expresado mi desacuerdo en algo simplemente se indigna, o ya no quiere seguir hablando; pero cuando he estado de acuerdo con él todo fluía muy bien. Es en ese punto donde cuestiono nuestra "amistad", cuando digo lo que no me parece y me lo tachan de "reclamos", cuando la otra persona solo quiere escuchar "halagos" pero no diferencias de opinión, o cuando cree que lo a mí me molesta no es importante. 

Cuando un recuento de todas estas veces que me ha sucedido algo similar me pregunto si yo soy la villana del cuento. Quizás para ellos sí, y quizás nunca nos entendieron mi forma de ser, ni yo la de ellos. Supongo que no puedes estar en la misma frecuencia con todos. Espero no haberlos revuelto mucho con mi historia. See you next time.

viernes, 19 de junio de 2020

Amistad tóxica?

Nada como una salida con tus amigos para agarrar inspiración y escribir en el blog. La verdad es que a veces me da eso que llaman "bloqueo del escritor" y ya no sé que contarles, pero gracias a la salida de ayer creo que tengo algunos temas para próximas entradas. Pero empecemos con lo que me está burbujeando por dentro en este momento. 
Lo que comenzó como una salida normal entre una amiga y yo, terminó en una discusión. No sé si ya lo he escrito antes, pero yo me considero una persona muy pacífica. La neta no me gusta discutir por nimiedades, he llegado a un punto de mi vida en el que valoro mucho mi paz interna y evito meterme en líos absurdos, me he convertido en una persona muy práctica, brindo mi consejo a quién me lo pide y si lo quiere seguir bien, y sino también, sus razones tendrá, y evito asimismo, hacer míos problemas que no lo son. Y es precisamente esto último por lo que la salida terminó en su discusión.

Recuerdo que cuando íbamos en la primaria era muy popular el "córtalas o pégalas" y eso se aplicaba muy a menudo a cuando te llevabas con alguien, que a tus demás amigos no le caían. No te podías llevar con fulanito porque entonces te excluían del "grupito". Pensar que todavía existen ese tipo de actitudes años después se me hace de lo más inmaduro posible. No, no voy a fingir diciendo que todas las amistades de mis amistades me caen bien, pero tampoco las hago elegir entre ellos o yo. Simplemente les pido que respeten el hecho de que si a mi no me cae bien alguien, no me obliguen a llevarme con él. Y la mayoría lo ha entendido.

Sin embargo, tal parece que mi amiga con la que salí ayer no. Por más que intenté decirle que debía separar las cosas y que si una amiga mía no le simpatizaba, lo respetaba, y que ya no hablaría de ella para evitarnos problemas, pero nunca entendió mi punto y siguió despotricando en su contra. Y es que eso de que te pongan entre la espada y la pared, simplemente no me agrada.

Lo único bueno de esta discusión es que me hizo fijar mi atención sobre algunas cosas de mi misma, y que yo también tengo que revisar y meditar sobre ello. Creo que tener un amistad tóxica en por lo menos una de las experiencias que debes vivir en tu vida, y creo que es algo por lo que todos pasamos, aún así, no la creo tóxica, pero quizá en algún momento, cuando ya no estemos alteradas, lo podamos hablar.

martes, 20 de agosto de 2019

BFF


La neta estoy sumamente agradecida por los amigos que tengo. Y es que no puedo dejar de pensar en qué agradezco infinitamente que mis amigos estén ahí en mis ratos depresivos, aguantándome. Porque los que me han acompañado durante estos períodos saben que mi estado de ánimo es pésimo, y que me suelo hundir en ellos bastante cañón, y sin embargo, ahí están, escuchando mi perorata de cosas una y otra vez. Y no solo me escuchan, sino que me aconsejan, o me animan, o me abrazan. No me juzgan. Me muestran que hay más cosas que la depresión. Me terapean, o están un rato conmigo para que no me sienta tan triste. O llaman para checar como estoy, y agradezco que estén ahí, al pie del cañón, acompañándome.  Se la rifan.  Gracias totales.




viernes, 29 de diciembre de 2017

Ellas...




Gracias por estar a mi lado, aunque muchas veces no físicamente, siempre han estado allí cuando quiero comunicarme con ustedes. Gracias por escucharme.
Sé que soy una testaruda, y que muchas veces no sigo lo que me aconsejan, pero aún así les agradezco sus palabras.
Gracias por consolarme cuando he estado triste, y por sacarme una sonrisa con sus ocurrencias.
Gracias por regañarme cuando lo he necesitado, porque todos necesitamos que nos jalen las orejas de vez en cuando.
Gracias por levantarme cuando a veces me siento en el piso, o estoy al borde del colapso nervioso.
Gracias por soportarme cuando he estado intensa y dramática, sé que no es fácil.
Gracias por ponerme a pensar porque a veces estoy demasiado metida en mis ideas, y se me olvida que existen muchas perspectivas para ver las cosas.
Gracias porque pese al tiempo que hemos estado separadas no me olvidan, ni yo a ustedes.
Gracias por brindarme su amistad, que espero se haga más fuerte cada año.
Gracias por las largas conversaciones telefónicas, no saben como aprecio el tiempo que me brindan.
Gracias por los abrazos, por que no saben como me reconfortan.
Gracias por hacerme un espacio en su corazón.
Gracias amigas por estar siempre a mi lado.
Las amo.

lunes, 25 de diciembre de 2017

El Quijote y Dulcinea




-Es que estás enamorada.
Zas! Las palabras de mi amiga me atravesaron el cuerpo con una lanza. No sabía que replicar. Mi mente estaba trabajando en procesarlas pero me sentía aturdida. ¿Que yo qué? Me sentía como si me hubieran dado el diagnóstico de algo improbable, casi imposible. ¿Había escuchado bien? No, el doctor seguramente se había confundido.
-No es la persona indicada - dije trastabillando un poco. Era todo lo que podía decir en mi defensa, aunque yo sabía de antemano que ya estaba condenada.
-Eso no se puede elegir - remató ella desde el otro lado de la línea telefónica. - Uno no puede elegir de quién se enamora, y tú estás enamorada.
En ese momento me imaginé en un traje naranja siendo condenada a la cárcel. Tenía razón, uno no puede elegir de quién va a enamorarse, aunque yo deseaba con todas mis fuerzas que mi cerebro no procesara esa afirmación de manera positiva. Aún tenía la esperanza de que el resultado fuera negativo.  
Yo nunca me había enamorado. Siempre que me lo preguntaban respondía con un rotundo NO. Tajante, y todos se sorprendían. ¿Como era posible que yo nunca me hubiera enamorado? Esa era la pregunta que siempre acompañaba semejante respuesta. Simplemente, no había ocurrido, decía yo. No había encontrado al "indicado", y ahora pienso que esa respuesta es bastante ridícula. No hay indicado para enamorarse, solo te enamoras y ya.  Eso es lo que quería decir mi amiga, y eso es lo que mi cerebro trataba de procesar. 
-Es que yo soy el Quijote y él mi Dulcinea - dije de la forma más poética que pude, aunque al mismo tiempo me sonó alfo pretenciosa. Pero era cierto, yo, como El Quijote había convertido a un chico promedio en una irrealidad fantasiosa, olvidando sus defectos y convirtiéndolo en la representación de mi afecto, la perfecta representación de mi afecto. Me había vuelto loca al igual que El Quijote, porque me rehusaba a creer todo lo que decían mis amigas que él era. Mis Sanchos querían mantenerme en la realidad, cuando yo ya me encontraba muy lejos, librando batallas con Molinos de viento. 
Mi amiga se rió. Yo también. Todo sonaba tan ridículo. Pensé que esta historia bien podría pertenecer a libro de los amores ridículos de Kundera. Yo usaba ese tono trágico, mientras mi amiga lo convertía en comedia. 
Cuando colgamos, mi cerebro emitió un resultado. Era cierto, yo estaba enamorada. Y aunque tardé en aceptarlo eso no fue nada comparado como cuando me tocó aceptar a la persona de quién me había enamorado. Mis amigas le habían puesto diferentes sobrenombres, y me costaba recordar cada uno con cada una de ellas. 
Pensaba que ojalá Cortázar no tuviera razón, que si pudiéramos elegir a la persona de quién nos enamoramos. Aún así creo que hubiese sido demasiado tarde. Cuando las apariencias engañan generalmente lo descubres demasiado tarde. Quizás el Quijote muy dentro de sí sabía que Dulcinea era una campesina común y corriente, pero decidió ignorarlo. Prefirió su fantasía. Pero que no acaso todos nos transformamos en Quijotes alguna vez por amor?  
Sentí una punzadita en el corazón. Sabía lo que venía a continuación. Sabía que el dolor brotaría de la herida y que saldría despacio y después me embargaría, poro a poro, llegando a cada órgano, como una reperfusión.
Pensé en la ironía de la vida. Pensé que la próxima vez que me preguntaran ¿has estado enamorada alguna vez? asentiría lentamente y diría (de manera un tanto irónica), sí, claro que sí.


viernes, 11 de noviembre de 2016

Mujeres complicadas...


Siempre que a una amiga le rompen el corazón no puedo evitar molestarme. Y es qué a veces no puedo entender como pueden dejar a esas mujeres tan maravillosas. Sí, son mis amigas y las veo con ojos de amor, pero es que de verdad creo que lo son.

Siempre he tenido la oportunidad de conocer genial, y eso es algo que agradezco. Sin embargo, creo que he sido muy afortunada en conocer a mujeres que me han demostrado que son fuertes, independientes, trabajadoras, idealistas y con una gran capacidad de amar, eso para mi es maravilloso. Así que cuando hablan del sexo débil siempre me he preguntado de quiénes hablaran, porque ciertamente ese adjetivo no les queda a las mujeres que he conocido.

Quizás, todos estos adjetivos, hacen a las mujeres más complicadas (si de por sí ya lo somos, no sé si de manera natural pero creo que la cultura ha influido bastante) y quizás eso tiende a alejar algunos hombres. Por alguna razón, extraña, parece que no queremos lidiar con lo complicado. Y entonces estas mujeres geniales, maravillosas, están solas. Pero eso no es un defecto ni mucho menos, sino al contrario, la veo vivir felices, disfrutando en verdad sus vidas, persiguiendo sus objetivos, con una actitud entusiasta. Y eso es muy difícil de encontrar.

Sí, es parte de la vida romperse el corazón, y también volverlo a construir. Quizás estas mujeres maravillosas que conozco son demasiado complicadas, pero no me gustaría que cambiaran.  Son mis heroínas.

lunes, 14 de marzo de 2016

Apologize...

"No voy a pedirte una disculpa para que te sientas grande" fue la frase que escuché de un conocido mientras manteníamos una discusión. Las palabras me sorprendieron, y un mes después aún siguen flotando en mi mente. Realmente, no he podido comprender que diga algo así, pero también me puso a pensar cuántas personas tendrán la misma idea?

Disculparse no es fácil. Aceptar los propios errores y reconocer que metimos la pata requiere de un gran trabajo de introspección. La mayoría de nosotros no reacciona en el momento cuando cometemos una falta, porque estamos cegados por nuestra propia razón, y requiere de un par de días o a veces hasta años para que llevemos a cabo una reflexión y admitamos que nos equivocamos. Sin embargo, aún cuando hemos realizado esto, no siempre nos disculpamos, y me pregunto a que se deberá?

A nosotros los humanos nos domina nuestra ego, vivimos desde nuestra perspectiva de las cosas, creyendo que siempre (o casi siempre) hacemos lo correcto. Así que cuando metemos la pata nos toma un poco de tiempo procesar la información, aceptarla y pedir una disculpa. Sin embargo, muchas veces pensamos que nuestra equivocación y el admitir ese error hará que la otra persona se sienta más grande, con más razón o creyendo ser mejor personas. Y eso no nos gusta, no nos gusta el sentirnos menos, el sentir que perdimos, el sentirnos menos. Pero esa no es la finalidad de una disculpa, muchas veces herimos a las personas sin estar conscientes de ello, y una disculpa debería buscar la paz entre dos personas. No digo que eso resolverá los problemas que tengan, pero al menos habrá paz.

A veces, sucede que tardamos demasiado, pasa mucho tiempo antes de que aceptemos que hemos cometido un error, y se nos va la vida en ello. Lo descartamos, lo ponemos en un rincón de nuestra mente y lo dejamos allí, para no pensarlo. Pero sabemos que no esta bien. Nuestra mente lentamente nos hace saber que la hemos regado y que debemos disculparnos, pero nuestro ego se interpone y nos hace soltar frases como la que me dijo mi conocido.

Creo que aún nos falta mucho por evolucionar, y por entender tantas cosas. Pero a veces es necesario tomarse un respiro y reflexionar un poco, ver más allá. A veces no disculparnos nos puede costar tanto. No dejemos que el ego nos impida estar con aquellos que queremos o que no podamos vivir buenos momentos por causa del enojo. Lo sé, somos humanos, y nada ni nadie cambia de la noche a la mañana, todo es cuestión de tiempo. 

Pace & love.


martes, 26 de enero de 2016

El olvido...

Se nos olvidó lo que fuimos, y elijo esa palabra porque así sucede cuando pierdes el interés en algo: simplemente se olvida. Se deja de lado. Y tal parece que así nos ha sucedido.
Se nos olvidaron los atardeceres que compartirnos y las conversaciones telefónicas, se nos olvidó vernos de vez en cuando, de intercambiar puntos de vista, de hablar de todo y de nada. Se nos olvidó que "esto" se trataba de compartir.

Caímos en ese agujero negro que llamamos olvido. Como cambian las cosas, pero qué no es precisamente el cambio un símbolo de evolución? Sí, pero desafortunadamente no todo permanece.

Henos aquí, hemos resurgido, somos diferentes... y ya no somos lo que fuimos. Ahora nos vemos frente a frente y no tenemos nada nuevo que decir, solo el silencio que se expande entre nosotros. Y todo lo que hubiésemos querido decir queda suspendido en el aire, envolviéndonos en una espesa niebla de consternación. Siempre evitando las palabras porque nunca era el momento adecuado, y ahora tan solo pasan. 
  
Quizás el olvido sea necesario, quizás de vez en cuando debamos sumergirnos en ese agujero negro para despejar un poco nuestro ser. Pero a veces es tan doloroso pasar a ser una memoria, un recuerdo. Quizá el olvido sea para recordarnos el ahora. Y ahora somos distintos.

Es triste porque había tanto que decir. 

Así es como concluyen tantas historias de amor.


domingo, 27 de diciembre de 2015

Podría, habría, debería...

Porqué cuando algo acaba siempre nos preguntaremos:" pude haber hecho algo diferente? Pude mejorar en esto o aquello? Que hubiera pasado si...? " Es la naturaleza humana. Es nuestra renuencia a cerrar ciclos, a soltarnos, a dejarlo ir...

Siempre pensaremos que pudimos haber hecho mejor las cosas, esa es una de las tantas formas curiosas en las que trabaja nuestro cerebro. 

Y así mismo yo estoy pensando qué pude haber hecho diferente para salvar nuestra amistad. Tal vez tener mejor comunicación, tal vez criticar menos, tal vez entender más. tal vez, tal vez, tal vez... El eterno ciclo del "podría, habría, debería", de verbos en modo condicional que nos dicen (casi con certeza) de que las cosas hubieran sido mejor de otra forma, aunque eso no tenemos manera de saberlo. Hay infinidad de cosas que escapan a nuestro control, todas influyendo a nuestro alrededor, e incluso sobre nosotros en cada momento.

 Y aunque de vez en cuando me asalten los "podría, habría, debería", es tiempo de cerrar este ciclo y continuar.


lunes, 20 de julio de 2015

La amistad interrumpida...

Todos pensamos que nuestra amistad con todas las personas que tenemos van a durar para siempre, al menos no me ha tocado conocer a alguien con una idea distinta. Sin embargo, es una lección de vida aprender que esto no siempre es así. A veces hay amistades que florecen solo en ciertas etapas de nuestra vida, quizá porqué es, en ese momento, en qué necesitamos apoyarnos o aprender de esa persona y después por cosas de la vida, también, es preciso dejarlas ir.

Con el tiempo aprendemos, que cada persona tiene una definición diferente de amistad. Y es ahí cuando la definición que tenemos vs las que tienen otras personas suelen chocar, y cuando no se encuentra un puento medio, tienden a romperse. Nunca es sencillo, nunca es fácil pero quizá sea necesario.

Dejar ir quizás sea una de las lecciones más difíciles que tenga que aprender el ser humano.

A veces la distancia hace más claras las cosas.
Algunas cosas cambian con el tiempo y otras no.
Algunas amistades pueden enmendarse pero hay otras que habrá que dejar ir.


martes, 5 de mayo de 2015

La pelea...

Y mientras discutíamos me percaté de ello. No, no había sido de él toda la culpa de que nuestra amistad terminara, yo también tenía fallas, cosas que no había dicho, y cosas que había y no había hecho. Una parte de mí quería ser la heroína de la historia, pero en la vida real, sabemos que no hay heroés ni villanos, todos nos movemos en colores grises. 

Siempre he creído que cuando una relación acaba, la culpa (o como le querían llamar) es de las dos personas. Ambos fallaran en algo, es inevitable, somos humanos. Pero nos cuesta trabajo ver nuestras fallas, nuestra mente trata de combatir nuestra tristeza y dolor mostándonos todas las cosas buenas que hicimos en la relación, es una reacción natural. Es un momento en el que nuestra realidad se desdibuja y da paso al caos. No hay otra cosa que seamos capaces de sentir, y el dolor como el amor puede cegarnos. Conforme el tiempo pasa y nuestra  mente vuelve a su cauce, podemos percibir nuestros errores y defectos, nuestras fallas y entonces la visión se vuelve un poco más clara, pero quizá menos agradable.

Y pensé en el porque nuestra amistad había fallado. Al principio solo pensaba en sus errores y en el hecho de porque él no podía cambiar. Yo quise hacerlo, pero no pude. Y al final quise que él cambiara. Si algo que he aprendido, y que suele decir constatemente, es el hecho de que una persona no puede cambiar a otra, puede inspirarle a que cambie, pero la acción, el querer cambiar siempre debe salir de uno mismo. Esperar que alguien cambie porque tu lo deseas es pérdida de tiempo. Y eso no podía intenderlo, mis propias palabras se desahacían en mi boca. 

También había fallas en la comunicación, él siempre me tenía adivinando y yo llegué al punto en el que no toleraba más adivinanzas. Siempre en desacuardo, siempre discutiendo, siempre queriendolo hacer que viera las cosas desde mi perspectiva. Y eso simplemente es demasiado complicado. Se me olvidó de nuevo que ponerse los zapatos de alguien, o hacer que alguien se ponga los tuyos, es algo complicado porque nunca te quedarán a la medida. 

Y llegó el punto en el que desistí. Y no es no hablemos, pero ya no como antes. Suenan extrañas esas palabras en mi cabeza "como antes", el equivalente a decir "en los tiempos felices". Y quizá algún día volvamos a concordar, como antes, pero creo que por ahora no es el momento. Estamos separados, y no solo es distancia medida en metros, sino algo más allá, pensamientos,  vida, madurez, sentimientos. Estamos a destiempo. Y pienso que a destiempo se ha vueto un término repetitivo en mi vida, quizás el reloj me intenta decir algo... quizás algún día coincidamos.

martes, 14 de abril de 2015

La mejor amiga


Ay que cosas. En estos días me he puesto a pensar mucho en la amistad, quizás sea por el hecho de que con una persona estoy teniendo una situación un tanto caótica, y eso me ha hecho replantearme algunas cosas. Un pensamiento cruzó mi cabeza: ¿Soy una buena amiga? 

Cuando era más joven solía pensar que no tenía "mejores amigos" porque yo sentía que todos mis amigos eran iguales para mí, que todos tenían el mismo valor y que con todos compartía lo mismo. Nadie era mejor que nadie y a todo los estimaba igual. Sí, así es la inocencia. Sin embargo, la vida en su sabiduría te va enseñando que (tristemente) hay niveles de amistad. Y es que siendo sinderos, no todos compartimos todo con todos (no sé si me expliqué, jejeje). Generalmente cada quién tiene una "lista de requisitos" que debe tener alguien para considerarlo un buen amigo, una serie de cualidades que para cada uno es muy importante y que mentalmente hacen que separemos a los amigos en súper amigos, amigos de fiesta, amigo de cotorreo, buenos amigos, malos amigos, en fin, hay un sinnumero de categorías. 

Lamentablemene no, no sé si soy una buena amiga. En mi lista mental tacho una infiidad de defectos que mis amigos ven en mí y pienso que por eso soy mala amiga, pero estoy viendo las cosas desde mi perspetiva, más no de la de ellos. Ahora que lo pienso creo que jamás he recibido el título de "mejor amiga" y eso me causa un trauma profundo. Sí me han dicho "eres una de mis mejores amigas", pero nunca la mejor, la que el gobierna el país de la amistad de esa persona (jajaja, si dramaticé). O al menos no que recuerdé en este momento, voy a insertar aquí el comentario de que mi memoria a corto plazo no es muy buena :(

Tampoco recuerdo que me hayan dado el título de "mala amiga" y eso lo agradezco. Quizás la única forma de averiguarlo sería preguntárselo a mis amigos, pero que tan objetiva creen que sería su respuesta? Me gustaria escuchar lo que me van a decir o probablemente se me rompería el corazón en mil pedazos? (sí, dramaticé de nuevo).

Sé que como amiga me falta mucho por mejorar, probablemente soy una de esas personas con muchas "áreas de oportunidad o mejora continua" como dice los calidólogos (si esa palabra no existe, lo sé, guiño OP!).

En fin, esto de la amistad es un tema complicado, y yo con tanta explicación y aluciones mías, ya quedé más traumada que antes. La siguiente vez diré: cabezita mía, por favor guarda silencio.


domingo, 15 de febrero de 2015

Post-San Valentin

Ayer fue Día de San Valentín. Oh sí, ese día en el que se celebra el amor y la amistad, debo decir que no es uno de mis días favoritos. Dejando a un lado el hecho de que es un día comercial y consumista, nunca sentí mucha empatía por este día. Y es que cuando era más joven, veía un monton de parejitas a mi alrededor, con sus globitos, dandose besos, caminando de la mano, etc, etc. De repente ver tanto color rojo y rosa, y corazones por todas parte me asfixio. Me volví una grinch, y deje de entusiasmarme por el tan popular 14 de Febrero. Yo no iba a ser parte de toda esa hipocresía comercial.

Sin embargo, el día de ayer volví a festejar San Vaentín. No, no fue en pareja. Sino con mis amigas, y debo decir que me gustó. Oh sí, yo la anti comercial, me deje envolver por el espíritu San Valentiniano y fue participe de esa celebración.  Y aunque tal vez no hubo flores, globos, peluches ni chocolate si hubo plática y diversión.

Terminando la fiesta, y mientras recogía todo lo que había quedado, me descubrí pensando en el festejo y en lo que representaba para mí el 14 de Febrero. Quizás mi actitud de antipatía era el reflejo de que ese día me recordaba que era una forever alone y que aun no tenía a mi alma gemela.Alguna vez me la llegue a pasar sola porque mis amigas tenían a sus parejas, o salían con alguien, y yo me quedaba como la Bridget Jones del grupo. Tal vez sea que mi concepto de San Valentín, era para mí que solo se celebraba el amor de pareja. Pero me puse a pensar que tal vez podía unirme a tal celebración con un cocepto diferente, el de celebrar el amor. Culquier tipo de amor: por tu amig@s, por tus herman@s, por tu familia, por ti mismo. Porque al final hay muchos tipos de amor.

No quiero tener una versión comercial de ese día, ni comprar tarjetitas y cosas por el estilo, tampoco verlo como cuando era mas joven, con antipatía. Sino verlo de una form diferente, más madura, por así decirlo.

Incuso un amigo me dijo "pero si tu no festejas este día", a lo que yo respondí "a veces hay que romper la tradición".



jueves, 16 de octubre de 2014

Finales...



Y es que sí, este año ha sido de finales. Mucha gente lo llama diferente como "cerrar ciclos", pero creo que al final es eso un "Final". Este no ha sido mi año, o al menos así lo percibo yo, porque he terminado con muchas relaciones amistosas que en algún momento fueron importantes en mi vida. Justamente ayer terminé una, quizá debí de hacerlo desde antes, dado que sentía que ya desde hace tiempo no aportaba nada positivo a mi vida. Era como esas relaciones tóxicas, que solo mantienen por que no las quieres dejar ir. Y aunque una parte de mí extraña a esa persona, la otra me dice que hice lo correcto.Cerrar un cliclo  nunca es fácil. Pero a veces es necesario.

Hasta ayer creo que comprendí mejor el significado de la frase "grow apart" (crecer aparte), y es que a veces te das cuenta que ya no tienes nada en común con ciertas personas, que las ideas son muy distintas, y que lo único que tienen en común es que te la vives discutiendo y peleando por todo. Y al final aceptas que no puedes cambiar a la persona y que ni ella pueda cambiarte a ti. Qué por azares del destino, cada uno formó ideas tan distintas, que nunca podrán ponerse de acuerdo. Entonces te das cuenta que es tiempo de "dejar ir" y cerrar ese ciclo. 

No puede evitar pensar si era yo la que estaba mal. Dado que he recortado mi número de amistades, no se si pensar si son mis ideas incorrectas, o si simplemente son diferentes. Tal vez no estábamos hechos para que nuestras ideas congeniaran. 

Quizás por eso este año se me ha hecho díficil, y siento como si solo restara. Restar amistades y anhelos. Quizás porque he cerrado ciclos, pero también sé que cada final te permite iniciar algo nuevo.

"Things begin, and things end. Endings hurt. Oh do they hurt. But the awesome thing about endings is that they lead to new beginnings."