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sábado, 12 de febrero de 2022

Adjetivos calificativos

 Hola, aquí reportándome de nuevo. No, no he abandonado mi blog pero simplemente a veces la vida sucede y uno tiene que darle prioridad a otras cosas. Hoy tengo ganas de escribir sobre los adjetivos calificativos, oh sí, esas palabritas que utilizamos para describir algo, o como bien lo dice su nombre para "calificar" algo, ya sea personas, animales o cosas. Oh que recuerdes de mis clases de español de la primaria. En fin, como les decía.

Mientras lavaba los trastes, porque ya comprobé que ahí se dan las grandes reflexiones de la vida, pensé en los muchos adjetivos calificativos que he recibido en mi vida. Algunos buenos y otros malos, como todo en esta vida, y me puse a pensar en aquellos que por una u otra razón han hecho mella en mí. Como diría IR, quizás porque me resonaron. Sin embargo, el día de ayer recibí uno nuevo, uno que no me habían dicho nunca: manipuladora. Y miren, yo he recibido bastantes malos adjetivos calificativos, porque pues uno a veces la caga, pero este mi sorprendió. De hecho, cada vez que me dicen alguno que yo siento que no va conmigo, me quedó en shock y después pienso ¿será? Y eso me pasa con este exactamente. La neta manipuladora es algo que jamás he creído que soy. ¿Qué si quisiera serlo? Ah, esa es harina de otro costal, y si en algún momento he pensado que manipular es una herramienta muy útil para sobrevivir en este mundo de caca.

Entonces,  ¿debería preocuparme el hecho de que este persona piensa que soy una manipuladora? La verdad es que no, la opinión que tengan otros de nosotros no nos define, aunque de vez en cuando si ayuda a ver cosas sobre nosotros mismos que a veces no somos muy conscientes. Sin embargo, a veces, este tipo de opiniones, me hace pensar en mi, en si  realmente seré eso? Y no solo me ha pasado esta vez, sino que en otras ocasiones, sobre todo con mis amistades, me he llegado a preguntar si soy o no soy buena amiga, por ejemplo.  Ese tipo de cosas, debo de aceptar que si me pega. Me gusta pensar que doy lo más que puedo con mis amistades, pero sé que a veces también la cago y eso me pone a reflexionar sobre esa dicotomía.

Quizás le estoy dando muchas vueltas a algo que no lo merece, pero así es mi mente, le gusta andarme provocando haciéndome pensar en este tipo de cosas (gracias TOC, neta). Pero bueno creo que hasta aquí voy a dejar mi post porque tengo que ir a lavar más trastes. A ver que me pongo a reflexionar para que salgan más entradas para este blog. Saludos!

domingo, 17 de octubre de 2021

La vida cambia

Hace un par de días estaba platicando con una amiga y  me causó bastante sorpresa que me comentó que se iba a mudar pronto. Fue entonces que me he puesto a pensar en lo impredecible que es la vida. Mi amiga ahora tendrá que cambiar de lugar de residencia y probablemente también de trabajo, y pienso en lo mismo que me sucedió a mi, cuando de la nada, sin esperarlo, se presentó la oportunidad laboral en la cual ahora me encuentro. Pienso en como nada de esto lo teníamos planeado, y como, por azares de la vida, todo cambia de la noche a la mañana. Así de rápido.

Si algo he visto, desde tiempos remotos, es que los humanos estamos en busca de "estabilidad" y como dedicamos gran parte de nuestra vida a alcanzarla. Nos la pasamos estudiando y trabajando para encontrar un "trabajo estable", así como esperamos toparnos con nuestra alma gemela y tener una "relación estable" y después casarnos, formar una familia y por fin "estabilizarnos". Es como si esa fuera la finalidad de la vida: ser estables. Y no sé si en verdad eso sea, lo único es que me parece curioso. Y lo menciono porque como dije antes, la hemos buscado desde hace millones de años. Dejamos de ser nómadas cuando descubrimos el fuego, y nos dimos cuenta de que podíamos recolectar comida, tener abrigo y protección en una cueva, y así poco a poco nos convertimos en "gente civilizada". Quizás nada ha sido coincidencia. Quién sabe.

Lo único que sé, es que al parecer nuestro afán por alcanzar la estabilidad es muy fuerte, tanto que parece que ya lo traemos integrado en nuestro ADN. ¿Cuántas veces no hemos escuchado en nuestra familia preguntarnos cuando pensamos establecernos? Como si fuera un requisito que tenemos que cumplir, y en caso de que no lo hagamos, nos ven como la oveja negra.

Y sin embargo, por más planes que hagamos, y aun cuando ya creemos que hemos alcanzado la dichosa estabilidad se nos olvida que la vida cambia, así sin más, de un día para otro, y que a veces tenemos que sacrificar aquello por lo que hemos trabajado tanto. ¿Porqué olvidamos que nada es permanente, que todo cambia? A veces creo que es nuestra forma de lidiar con la realidad, es nuestra forma de ponernos una venda en los ojos y creer que la vida será tal como la conocemos por siempre, porque imaginar algo distinto significa salir de nuestra zona de confort, perder nuestra estabilidad y eso nos aterroriza.

La palabra "cambio" no nos gusta, y sin embargo es algo que nos rodea y que esta fuera de nuestro control. En cierta forma esto último a veces me consuela, porque hay días en que este presente en el que me encuentro me sobrepasa, y pienso, ¿aquí estaré por siempre, es esta mi estabilidad?  Pero a lo  lejos escucho a la vida susurrarme, "cariño, nada es para siempre". 

lunes, 28 de junio de 2021

Reflexionando sobre la felicidad

 Después de mil años aquí estoy de nuevo. Ya lo había dicho antes, pero por si las dudas lo vuelvo a escribir. De ahora en adelante mis entradas serán espaciadas. No es que antes no lo fueran, pero solía escribir más en este blog, y ahora no he tenido la disposición de entrar y escribir. Hay varios temas que quiero plasmar, pero a veces no me termina gustando la redacción de un post, otras veces tengo la idea pero no la escribo, a veces no me siento preparada para compartir lo que siento, y a veces, simplemente no tengo ganas de escribir. Pero bueno, ese no es es el punto de esta entrada.

Fíjense que ayer tuve un pensamiento bien curioso. No se porqué, ni de donde surgió, pero me puse a pensar en como ha cambiado el concepto de felicidad a lo largo de mi vida. Se me hace raro, que de la nada, mi mente haya decidido que era un buen momento para reflexionar y hacer una retrospectiva de este tema. La mente es un misterio.

Pero bueno, después de toda esa reflexión, decidí que iba a compartirles mi camino en la búsqueda de eso llamado "felicidad". No, esta no es una entrada que te va a decir que pasos hacer para ser feliz, eso es una mierda. No existe tal cosa, aunque yo solía pensar que si, por eso es que les quiero compartir esto. También me servirá a mí, para ver de una forma más precisa, como ha ido cambiando mi manera de pensar. Esto es totalmente subjetivo y solo es mi percepción, así que aquí vamos.

Cuando yo era niña, solía pensar que la felicidad era tener un esposo, casarse, tener dos hijos, una mascota, una casa y un coche. Nada inusual, diría yo, que es un pensamiento típico, considerando mi época, en la que las películas de princesas de Disney ejercían (y lo siguen haciendo, aunque ahora diferente) su influencia en mi infantil cerebro. Yo pensaba que el día que encontrara a mi "príncipe azul", el cual obviamente iba a ser mi primer amor (jajajajaja, que ilusa) mi felicidad sería completa y nos dispondríamos a ser felices por siempre.

Durante la adolescencia mi perspectiva cambió mucho. Las ideas feministas empezaron a entrar en mi mente, dejé de creer en el matrimonio, y pensaba que la soltería permanente y la independencia económica era la epítome de la felicidad. Aclaro que, en ese momento, muchas cosas contribuyeron para que yo pensara así, y también, aclaro que, aunque tenía cierta idea de que era el feminismo, no lo comprendía al 100. Pero bueno, que puedo decir, son etapas.

Durante mi juventud creí que el dinero y el viaje eran la felicidad. Tener una vida desahogada económicamente, permitía acceder a ciertas comodidades que te hacían la vida mucho más fácil y por lo tanto, más feliz. Simple y práctico. El punto era, conseguir un trabajo que pudiera darte eso. Claro, que se me olvidaba que el tercer mundo no esta de nuestro lado. La búsqueda del trabajo perfecto se había convertido en algo muy para mí. Ahora puedo decir que no existe tal cosa, el trabajo, y sobre todo el ambiente laboral en este país, es un mierda, pero bueno. (Perdón si estoy siendo algo cínica pero supongo que es parte de crecer y madurar)

En mi etapa de depresión, solía pensar que yo no estaba haciendo algo bien y que por eso no me sentía feliz. ¿A que me refiero con esto? Yo veía en las redes sociales que la gente era feliz. Todas las fotos siempre eran en lugares súper cool, y todos salían riéndose y pasando un buen rato. Y yo me preguntaba día y noche, porque yo no me sentía así. Feliz. Leí y leí miles de cosas en internet y tomé ciertos cursos que me juraban, ayudarían a encontrar la felicidad. En conclusión, todo era una mierda. Las frases para ser feliz, son solo eso, frases. Y cada vez que encontrabas algo útil. era solo lo básico y las herramientas "premium" costaban mucho dinero. Una estafa.

Me llevo tiempo entender que no había clave para ser feliz. Aunque no les negaré, que hay días en que pienso que a lo mejor si la hay pero no la veo, pero cada vez esa idea va desapareciendo de mi mente. Yo me preguntaba, como lo hacía la gente para estar feliz todo el tiempo, neta, quería saber su secreto. Quería saber como podían postear una foto diaria en facebook o en instagram y ver su sonrisa en la cara. La depresión te hace ver las cosas de una manera bastante rara. Y es que, el secreto es que, hay que saber fingir muy bien.

Después de todas estas etapas que he ido atravesando, me pregunté, Haner: ¿Qué es para ti la felicidad ahora? Me quedé pensando en esto durante un rato mientras veía las pelusas flotar en mi cuarto. Rememoré la última vez que me había sentido feliz, y la última que me había sentido triste. Recordé que ambas estaban sumamente próximas las una a la otra.

Algo que me parece curioso, es lo efímera que es la felicidad. No creo (y esto lo digo a título personal) que se pueda ser feliz, 24/7 los 365 días del año. Somos humanos no robots, y nuestras emociones fluctúan y el mundo fluctúa, y no tenemos control sobre todas las infinitas variables de este mundo. Y si pudiéramos ser felices todo el tiempo, entonces no experimentaríamos otras emociones que nos permiten conectar con otras personas.

Entonces me respondí a mi misma, algo que ya sabía pero que a veces olvidaba, porque la ilusión de la vida virtual es muy cañona. La felicidad son momentos. Momentos efímeros que pueden ser los más simples, o momentos que pueden durar un poco más dependiendo de las variables, pero la mayoría, son momentos cortos. A veces pienso que la felicidad solo son destellos en nuestra vida, que guardamos en nuestra memoria. Rememoré buenos recuerdos.  Experiencias y momentos que me hicieron muy feliz. 

A veces, estos momentos son tan sutiles que nos pueden pasar desapercibidos. Y trato de recordarme eso, al final del día, rememorar un buen momento. Quizás no siempre los haya, pero hay que tratar de percibirlos. Puede ser la comida del día. La vista de algo, no sé, un paisaje, una pintura, el mar, el cielo. Un bonito mensaje. Un aroma. 

A veces estamos tan conectados a nuestro aparato virtual (el celular) que olvidamos que la mejor señal son nuestros sentidos. Deberíamos estimularlos con la vida real y no verlo todo a través de una pantalla. Recordemos que allí todo tiene filtro, y esta editado por un programa. Voltea, y observa una planta, y o el mar, también esta editado, pero por la naturaleza, a la que llevó millones de años perfeccionar ese paisaje, esa planta, el mar. Toca, observa, huele, saborea, escucha. Esa es la experiencia. Allí está.

lunes, 8 de febrero de 2021

¿Existe la Privacidad?

¿Recuerdan que hace poco se armó todo un alboroto porque se habían actualizado las políticas de privacidad de Whatsapp y ahora tendrían más acceso a nuestros datos? Bueno, todo ese embrollo me puso a pensar en si todavía existe la privacidad. Recuerdo claramente como era la vida antes de los celulares, y por eso, creo que puedo ver de una forma más clara como la vida ha cambiado con ellos. Antes ni pensar en que podías tomarte una foto con el celular e inmediatamente compartirla en una red social. Todo conllevaba una serie de pasos para poder tener esos bonitos recuerdos impresos, y claro, para compartirlos, tenías que sacar los pesados álbumes familiares. 

Y sin embargo, ahora todo es distinto. Ahorita podemos subir una foto y compartirla con miles de extraños en instagram, que la vean en todo el mundo! Claro, podemos tener una cuenta privada y solo compartirla con la gente que conocemos, pero la moda de los hashtags y la posibilidad de volverte popular lo vuelve casi irresistible. Y precisamente es ahí, donde muchos han encontrado una droga: la atención.

Sin duda, las redes sociales no han brindado algo que muchos deseamos: tener atención. Y eso es algo que nos motiva a mantener estas redes y seguirlas alimentando con nuestros datos y nuestras fotos y todo lo que nos pida. No puedo culparnos, creo que la necesidad de atención es algo innato en el ser humano. Queremos ser vistos y apreciados por nuestro entorno, o buscar un nicho donde nos lleguemos a sentir de esta manera. Por eso salimos a compartir nuestra vida con el mundo, con la esperanza de encontrar a alguien que comparte nuestros gustos, o quien nos entienda, con quién podamos identificarnos. 

Creo que cada vez menos cosas podemos mantener privadas. La mayoría de las cosas   están a un click de ser compartidas o encontradas por nuestras aplicaciones, apuesto que, los programas saben muchos de nuestros secretos. A veces incluso, he llegado a pensar si no leen mi mente, porque luego veo anuncios respecto a cosas que traigo en la mente.

Lo que hizo whatsapp, de notificarle a los usuarios que las políticas de privacidad cambiarían fue meramente una cortesía, porque si no lo han hecho ya, lo harán de todos modos. Aún así, logró encender las antenas de la gente, que empezaron a preocuparse sobre "la pérdida de su privacidad". La cual, aceptémoslo, ya está pérdida desde el momento que adquirimos un celular. Quizás si en el contrato viniera esto con letras mayúsculas lo pensaríamos dos veces, o quizás no, porque al fin y al cabo necesitamos estar comunicados. Es extraño pensar como, las grandes empresas están dispuestas a pagar millones por adquirir nuestros datos, mientras que nosotros solo los damos de gratis (bueno, solo que cueste el telefono).

¿Se puede aún mantener la privacidad? Supongo que si, pero eso dependerá de cada quién. Hay cosas que guardamos y no compartimos con nadie. Que vagan por nuestra mente y que posiblemente ahí permanecerán por siempre. Eso es lo que nos queda. Y sin embargo, pesé a poder comunicarnos en cuestión de segundos, y en todo lo que ha avanzado la tecnología, no podemos permanecer en casa durante una pandemia, pero eso lo dejamos para la siguiente entrada. Saludos.

martes, 5 de enero de 2021

¿Algún día seremos felices?

 Esta no es la entrada que tenía pensada publicar, pero la neta quiero compartir con ustedes esto que traigo atorado en la mente. El tema surgió derivado de una conversación que tuve con una amiga, y fue complementado sabiamente ayer con OP en una plática nocturna que diría yo, fue muy productiva. Así que empecemos.

La platica surgió de que una amiga que me estaba diciendo, en pocas palabras, que no se sentía  feliz con su vida en este momento, no sentía que la llenaba y se sentía un tanto deprimida. A ojos de la mayoría de las personas, inclusive yo, le dije que tenía todo lo que la mayoría de las personas desea tener, quizás no como ella quisiera, pero de una u otra forma lo tenía y que pensará en ello en vez de enfocarse en el hecho de que las cosas no estaban como ella quería. Debo decir que mientras estas palabras salían de mi boca, rebotaron en mí de una manera estrepitosa. Fue entonces que me surgió todo este debate mental, la eterna pregunta existencialista de ¿podemos algún día ser felices?

Esta pregunta ha sido respondida por muchos filósofos a lo largo del tiempo, así que si quieren algo más coherente, los invito a leer sus interesantes y un poco enredadas teorías, porque aquí solo van a encontrar mi opinión, lo cual ya sabemos que puede ser completamente errónea y que esta basada en mi punto de vista. Siempre he pensado que los humanos somos bien curiosos, por decir lo menos, porque aunque tengamos todo aquello que "en teoría nos debería hacer feliz" por alguna extraña razón nos obsesionamos con aquello que no tenemos. Y esto me causa bastante revuelo porque creo que todos llegamos a pasar por eso. Fue entonces que me puse a pensar en mi amiga, y en como a mis ojos ella tiene todo lo que se necesita para ser feliz (aclaremos desde ahorita, que hay muchas cosas mal en esta oración, pero eso es tema para otra entrada) y me doy cuenta de que esa es mi perspectiva. Hice el ejercicio de tratar de ponerme en los zapatos de ella, y me di cuenta de que, a sus ojos, ella podría, hasta cierto punto, querer algunas cosas que yo tengo y que en teoría, también, deberían hacerme feliz.

En ese momento me di cuenta de que los humanos tenemos problemas psicológicos cañones y que nos la pasamos, tristemente, añorando otras vidas, cosas que se ha acentuado más por las benditas redes sociales. A veces creo que es hasta dañino la cantidad de tiempo que pasamos en Instagram mirando y admirando la vida de las demás personas. 

Constantemente olvidamos que la vida esta constituida por pequeños momentos, y que esos momentos son fugaces, pero que hacen que la vida valga toda la pena del mundo mundial. Hay veces en que he llegado a pensar que mi vida es demasiado aburrida, simple, y sin sentido, y es extraño pensar que puede haber alguien que quisiera estar en mi lugar. Racionalizar eso te pone un poco más las cosas en perspectiva. Pfff.

A veces parece, como si las cosas en verdad se alinearan. Después de tener esa plática con mi amiga que me desató todo este debate mental, vi la película de Soul (que se las recomiendo) y me di cuenta de que en verdad, todos compartimos esa idea de soledad, pérdida del sentido de nuestra vida e infelicidad, es un sentimiento tan universal que simplemente me dejó sin palabras. El ver la película me hizo pensar demasiadas cosas, y recordar otras tantas. 

No sé, quizás las últimas entradas del blog han estado un tanto profundas, pero a veces es bueno hablar de estas cosas. Saludos!

sábado, 26 de diciembre de 2020

Lecciones que aprendí en el 2020

Como ya es tradicional en este blog, vamos a hablar de aquellas cosas que aprendí este año. Algo que me sorprendió es que pese a tener más tiempo para escribir en el blog, es el año en el que publiqué menos... quizás la inspiración no me llegó tanto como en otros años. Bueno, empecemos.

1) Que las amistades van cambiando a lo largo del tiempo. A veces alguien que conoces desde hace mucho tiempo, ha cambiado tanto y tu también que simplemente la visión que compartían de las cosas ya no existe, y por lo tanto la amistad ya no es la misma. 

2) Que aunque sea doloroso es necesario alejarme de ciertas personas. Este año me di cuenta de que poner límites es muy importante para tener relaciones sanas, y que las personas que no entiendan tus límites y no los acepten, simplemente deben salir de tu vida. 

3) Este año, una vez más, me mostró que la vida es muy cambiante. Que no importan los planes, o las cosas como tu las crees, porque de un día para otro todo puede cambiar, sin previo aviso, solo sucede.

4)  Que hay que aprender a apreciar mucho la soledad. Fueron tiempos difíciles para todos, y muchas personas se tuvieron que aislar. Aprender a convivir con nosotros mismos y nuestra soledad se convirtió en algo realmente importante. Se tiene que aprender a lidiar con la soledad, no hay de otra.

5) Que hay mucho trabajo interno propio que tengo que realizar. Este 2021 pienso distanciarme de algunas personas porque creo que es lo más sano para ambas partes. Y aprender a sobrellevar ese distanciamiento que yo he elegido hacer. También tengo que trabajar aún más en mis límites. Tengo que invertir más en mi self care, pero no solo el físico, sino en el mental y espiritual.

6) Que debo, también, alejarme un rato de las redes sociales. Han dejado de ser divertidas para convertirse en un lugar tóxico (si fb, te estoy hablando a ti) donde lo único que se hace es linchar, juzgar y criticar públicamente a las personas que no comparten una idea que la mayoría ve como buena o justificada.

7) Que los seres humanos somos frágiles y que aun nos falta un largo camino en este proceso llamado evolución, y que hay organismos que nos llevan la ventaja.

Esto es lo que he aprendido a lo largo de este año, y en lo que también trabajaré en el siguiente. Por cierto, feliz post Navidad, aunque sé que han sido tiempos difíciles, y de hecho no quería utilizar el término "feliz", así que  espero que lo hayan pasado lo mejor posible en las condiciones actuales.

lunes, 21 de diciembre de 2020

La modificación de los conceptos

 A lo largo de nuestras vidas, y conforme vamos pasando por distintas cosas y vamos evolucionando, los conceptos que tenemos  sobre distintos temas van cambiando.  A veces ocurre "algo" que te hace modificar el concepto (o mejor dicho tu propio concepto)  de lo que tu creías o considerabas que así era. Nuestra mente, es tan maravillosa, que el cerebro va recopilando cada día nuevos datos que nos permiten modificar muchas cosas que nosotros ya dábamos por sentado que conocíamos, aunque esto, muchas veces puede ser doloroso, sobre todo cuando va ligado al aspecto sentimental, porque te vas danto cuenta de que lo que antes tu considerabas importante, puede ser que con el tiempo ya no lo sea.

Una de las cosas que se ha modificado para mí, y sobre todo en este año, ha sido el concepto de amistad. Ciertamente mi concepto no es el mismo que yo tenía cuando iba en la primaria, aunque ciertamente también, si se conservan algunas bases, pero antes te peleabas por cosas sin importancias y pensabas que era el fin del mundo, ahora te peleas por cosas que son mucho más complicadas y a veces, si es el fin de esa relación.

A veces me pongo a pensar en como este concepto de "amistad" ha cambiado tanto para mí a lo largo de los años, e incluso a veces, al paso de unos meses. Y es que tanto las acciones que tu haces, como las que hace la otra persona, pueden dar al traste con ese concepto preconcebido que tu tú tenías. Para mí, cada vez que termino una amistad, o lo que yo consideraba una amistad, me hace replantearme ese concepto y me hace redefinirlo para mis futuras relaciones, y también para las presentes. 

Este replanteamiento no es fácil, porque viene acompañado de muchos sentimientos, pero cuando haces una retrospectiva de las cosas, puedes darte cuenta de varias cosas. Creo que definir nuestros conceptos en el ámbito sentimental es sano, nos ayuda a darnos cuenta de nuestros errores y trabajar en ellos, de poder cambiar ciertas actitudes, y de revalorizar nuestros lazos con la demás personas, además de que nos permites establecer límites, lo cual (me he dado cuenta) es esencial y necesario.

Cualquier tipo de relación siempre será complicada, porque siempre tendrá que hacer un proceso de "ceder y aceptar" porque cada persona siempre es diferente, y tiene sus propios defectos y virtudes, y está en cada uno de nosotros el decidir cuales de haces actitudes estamos dispuestos a sobrellevar y cuales no tienen cabida en nuestros conceptos.

Sin duda una de las lecciones más importante que aprendí este 2020.

viernes, 1 de mayo de 2020

About Time


En esta ocasión quiero hablarles de una película que vi, hace ya algunos meses pero que hasta hoy me sigue poniendo a reflexionar. Antes de proseguir, les pido que si no la han visto, no continúen leyendo, ya que hablaré de temas esenciales en la película, si al contrario, son de los que no les importan los spoilers, o no la verán pueden continuar leyendo esta entrada. 

"About time" o "Cuestión de tiempo" como se titula en español, es una película que me fue recomendada por un compañero hace tiempo, de hecho ya tendrá un par de años que me la recomendó, pero como no había tenido la disposición de verla, la agregué a mis lista de películas pendientes (si tengo una lista, alguien más o soy la única). Un buen día la vi en Netflix, y como no tenía nada que hacer, la vi. Aunque la película me gustó, no la siento como una de mis películas favoritas, pero sin duda es muy buena por los temas que toca, que aunque no son novedosos si me pusieron a pensar. Ahora puedo entender porque mi compañero me la recomendó.

La premisa es simple: la película trata sobre un chico que puede viajar en el tiempo, el dato curioso es que solo lo pueden hacer los varones de esa familia al cumplir cierta edad. Obviamente al principio vemos a este chavo, visitar su pasado, explorándolo y haciendo un par de ajustes. Con el avance de la trama, vemos como va aprendiendo lecciones y como van cambiando las cosas. Lo que a mi, particularmente llamó mi atención fue lo siguiente:

El viaje al pasado. Sin duda alguna, el viajar al pasado es algo que como humanos nos llama, yo creo que si tuviésemos una máquina del tiempo, todos, sin excepción, regresaríamos al pasado para tratar de arreglar ciertas cosas y para revivir buenos momentos. Los humanos llevamos esa neecesidad de preguntarnos constantemente "que hubiese pasado si?" y vivimos en una constante búsqueda de respuestas en él. Incluso, si pudiéramos ver nuestro futuro, viajaríamos al pasado para cambiar alguna cosa que no nos gustara.

Una de las situaciones que me pareció interesante es, que en la película, el chico conoce a una chica que le gusta mucho. Convive por primera vez con ella, y al final ella le dice que no le puede corresponder, él, regresa al pasado e intenta enmendar lo que hizo mal con ella, pero igualmente ella lo rechaza. Y es eso precisamente lo que llamó atención, a veces pensamos que si arreglamos tal o cual cosa, las cosas con una persona serían diferentes, y sin embargo, no nos ponemos a pensar en que quizás, simplemente hay cosas destinadas a no ser. Por más viajes en el tiempo que pudiéramos hacer, podemos cambiar nosotros, o nuestros acciones y errores, pero no podemos cambiar lo que la otra persona siente.

La otra cosa que llamo mi atención es la relación que tiene el protagonista con su padre. Eso me llegó. En algún momento, el chico se da cuenta de que ya no podrá viajar en el tiempo, y ya no podrá ver a su padre (el cual fallece en el transcurso de la película), su última charla, me conmovió. Y es que tarde o temprano, nos tenemos que dar cuenta de que no podemos vivir atados al pasado, que por más hermoso, o lo bien que nos haga sentir, debemos cerrar ese capítulo en nuestras vidas y seguir adelante.  Sin embargo, entender esto no cuesta, y es una de las lecciones (a mi parecer) más difíciles que debemos aprender en nuestra vida. 

Los humanos somos muy aferrados a nuestro pasado, quizá porque ya lo conocemos y sabemos donde estamos parados, a diferencia del futuro que es incierto. Y eso lo podemos ver ahora. Apenas leí una frase en fb que rezaba "llevamos días viviendo de recuerdos" y vaya que sí. Cierro diciendo que les recomiendo esta película, porque lo único que sabemos  es que no sabemos cuando van a ocurrir las cosas, todo es, al final, cuestión de tiempo.

domingo, 26 de abril de 2020

Crisis de la mediana edad


Hace unos pocos días  entré en una "crisis de la mediana edad", y aunque fue un período corto (2 días, efectos de la cuarentena, ya saben) me he puesto a reflexionar en eso. No se porqué, pero hay ciertos períodos en que uno pasa por esto. Lo mío fue repentino, de la nada, mi cerebro comenzó a bombardearme con preguntas y comentarios realmente desagradables: "Qué estás haciendo con tu vida? Mira ya todos los de tu alrededor se están casando y tu no? Porqué? Quizás porque algo está mal contigo, deberías tomar terapia. Tal vez eres muy inmadura, o estás muy gorda. O ya sé, porqué no te haces un examen de fertilidad,quizás no puedes tener hijos y tu ni en cuenta" Pensamientos de este tipo aparecieron en mi cabeza, y me hundieron en una corta depresión. Comencé a hacer una lista mental de todas las cosas que pensaba que estaba mal conmigo, y fue realmente un episodio frustrante. Sin embargo, y para mi buena suerte, comencé a tener mucho trabajo y mis pensamientos comenzaron a enfocarse en eso. Mi mente comenzó a obsesionarse con eso, en vez de atacarme con sus cosas desagradables.

Sin embargo, ayer me agarró el pensamiento reflexivo post crisis. Empecé a preguntarme que era lo que realmente quería. De repente tuve la idea de que quizá me estaba obsesionando demasiado con el "querer ser como todos los demás" y estaba dejando de lado mis anhelos. Aclaro, que no es que no quiera formar una familia o casarme, porque si quiero, pero por el momento no ha llegado la persona con la que quiera hacerlo. Quizás todo esto se despertó, porque ayer estaba viendo un video en el que la chica mencionó una frase que penetró mi mente y me despertó toda esta autoreflexión: "it's not about you, it's about fit" y se refería precisamente a eso, en que muchas veces nos enfocamos en todo lo que esta mal con nosotros pero muchas veces es cuestión de que simplemente con las personas anteriores que lo has intentado y no ha funcionado es porque no encajan. Y eso no se puede forzar.

En cuanto a lo de tener hijos, a veces me entra la preocupación por la edad y todo eso, pero luego me pongo a pensar en que, en este tiempo en el que vivimos, hay muchas formas de tener hijos. Y realmente, yo creo que ese es un sentimiento que te debe de brotar desde lo más profundo de tu ser, porque es compromiso demasiado grande. A mí, en lo personal, no me gustaría ser mamá solo por sentir que debo cumplir con una obligación, sino porque creo que eso te debe brotar con mucha fuerza. Y no sé cuando vaya a suceder eso, quizás mañana, o el siguiente mes, o el siguiente año  ya sienta esa fuerza poderosa que me lleve a convertirme en mamá. Pero no lo sé, aun hay tantas cosas que quiero hacer...

Finalmente, me pregunté: Haner, qué es lo que te motiva a partirte el lomo en ese trabajo que no te gusta del todo? Qué te hace soportar el lugar en el que éstas y que no te gusta? La respuesta fue muy simple, viajar. Eso es lo que prácticamente me hace sobrellevar muchas cosas. Cuando tengo oportunidad, me pongo a planear a dónde será mi próximo viaje, me meto a google y busco todos los lugares que quiero visitar y como llegar a ellos. Incluso en Instagram, en la sección de guardados, almaceno fotos de los lugares que algún día quiero visitar. Me imagino yendo a ellos, la ropa que usaré y las personas que podría tener. Y es que los viajes que he hecho me han cambiado la vida. Creo que una vez que los hago, me pongo a pensar en todas las cosas que aprendí. Viajar es mi gran amor, como lo dijo Liz Gilbert en su famosa memoria, no importa las dificultades que me ponga de por medio, si tengo que levantarme muy temprano, si tengo que dormir muy poco o en lugares incómodos, si implica cansancio... allí estoy, dispuesta a vencer algunos miedos (como volar por ejemplo) con tal de llegar a ese lugar.

Viajar me ha cambiado en muchos aspectos y me ha permitido conocer gente con la que aún mantengo contacto. Gente que jamás habría conocido si nunca hubiese dejado mi zona de confort. Recuerdo que, cuando me fui a vivir a Guanajuato, una de mis alumnas me dijo: Profesora, me alegra que se vaya, pero sé que no volverá a ser igual. Dicen que las personas que se van (de viaje)  nunca son las mismas que cuando regresan. Y vaya que tenía razón.

lunes, 6 de abril de 2020

Camino a Guanajuato


Hace unos días, en mi mente floreció un pensamiento, el de volver a Guanajuato. Pero antes de seguir y contarles a que me refiero con "volver", creo que debo de dar un poco de contexto. Estuve viviendo en Guanajuato capital por un período muy corto de tiempo, por aproximadamente seis meses (eso fue reciente, como hace dos o quizás tres años) , que en aquél momento se me hicieron muy largos. Creo que de alguna manera siempre he tenido una especie de conexión con ese estado, aunque nunca lo había visto de esa manera. Pero los caminos de la vida siempre son un tanto misteriosos.

En Guanajuato capital pasé algunos momentos más tristes de mi vida, y también tuve también, muy buenos momentos. Sin embargo, después de dejarle y regresar a casa, me dije que no quería volver allí hasta después de mucho, mucho tiempo. Cada vez que recordaba aquél lugar, o miraba alguna fotografía de allí, los recuerdos me pasaban por la mente como una avalancha, y solía sentir una punzada en el corazón, así de fuertes eran los recuerdos, así de intenso era el dolor. Pero la vida cambio, y uno mismo cambia, y después de un buen rato te das cuenta de que al ver una foto ya no sientes tristeza o nostalgia, sino más bien, veo una foto y digo "no manches, que chido lugar" como cualquier turista que esta planeando un viaje. Ya no hay punzada, la herida ya no duele. Es como si de alguna manera, mi mente se hubiese reseteado.

Eso sí, debo confesar que mientras estuve allá, nunca conocí nada. Nunca pise el teatro Juárez, ni me tomé una foto en el mirador, ni entré a una iglesia, ni me subí al funicular. No hice absolutamente nada de eso, y me extraña porque son cosas que admiraba de lejos, pero que por alguna extraña razón no me atrevía a entrar. Recordando todo eso fue que mi mente me dijo, bueno quizás sea tiempo de volver.Pero voy a hacer una aclaración, Quiero volver no para someterme a recuerdos tormentosos, sino más bien, lo estoy viendo como una especie de liberación, de catarsis, de perdonarme muchas cosas a mi misma, Es una forma de hacer las pases con mi pasado, con mi antigua yo. Quizás algunos piensen que es innecesario, que quizás con olvidarlo y perdonarse esta bién, pero es algo que floreció en mi mente.

¿Cuándo iré? La verdad es que no lo sé, dado todo lo que está ocurriendo no creo que sea en el futuro inmediato, quizás el próximo año pero la verdad es que no estoy segura. La vida es cambiante, incontrolable y misteriosa, pero si voy, les platicaré mi experiencia, mientras tanto, este capítulo queda en pausa.

Continuará...

miércoles, 1 de abril de 2020

Cuarentena


Como todos ya sabemos, actualmente estamos pasando por una época difícil. En la mayoría de los países se ha impuesto una cuarentena debido a la aparición de este virus que se esta transmitiendo de manera muy fácil y muy rápida en los humanos. Las secuelas, no solamente físicas, sino también psicológicas, emocionales y económicas de esta situación serán perceptibles después de la pandemia, pero sin duda, serán algo que nos afectará a largo plazo.

Cada quién está viviendo de una manera diferente, y no voy a entrar aquí en un debate económico-social, sino más bien creo que este tiempo que tenemos disponible sería muy bueno para reflexionar, no solo de manera individual sino también de manera colectiva. 

Quizás sea tiempo de hacer un switch mental sobre muchas de nuestras propias ideas, derribar creencias y patrones que hemos alimentado durante tanto tiempo que hemos terminado por creerlos, mejorar o cambiar nuestros hábitos, y darnos una pausa para desestresarnos. Creo que este período determinará nuestro futuro, sobre como vamos a actuar más adelante, si seguiremos cometiendo los mismos errores o si por fin abriremos los ojos y cambiaremos las cosas.

A título personal, debo decir que estoy reflexionando sobre varias cosas y me estoy dando cuenta de que tengo ideas que están equivocadas, y que quizás sea tiempo de probar algo nuevo. también me gustaría trabajar en una técnica de pensamiento que me está interesando. He tratado de alimentarme mejor y de hacer actividad física. Estoy tratando de descansar y de que mi cuerpo y mi mente se recuperen del estrés de mi trabajo. Y estoy replanteándome mi papel en la sociedad y en mi entorno laboral, preguntándome no solo como ser mejor en ello, sino como ser un agente de cambio.

Yo sé que cada quién vive una  experiencia difícil, y que hay personas que seguramente la están pasando sumamente difícil, lo único que puedo hacer es desearles fortaleza. Quizás no sirva de mucho, pero en serio espero que estén bien. Mucha luz para todos.

lunes, 23 de marzo de 2020

Supervivencia

Oficialmente estamos en cuarentena. Recuerdo con pasé por un período similar en mi época universitaria cuando se dio lo de la influenza H1N1, pero no con el impacto de ahora, esto va más allá, pero dejando de lado los análisis financieros y epidemiológicos, todo este suceso me ha puesto a reflexionar. En mi anterior trabajo, yo impartía clases de Biología (ahora doy de química, pero luego les hablaré de eso) y recuerdo que antes Biología me parecía una materia aburrida y tediosa, así que pensé en formas de hacerla más amena a mis estudiantes, porque si a ti no te apasiona lo que impartes, a tus estudiantes mucho menos les apasionará. Entonces comencé a buscar temas actuales de interés y comencé a hacer debates con ellos. Adoraba a mi materia. Me hice fiel discípula de Darwin (aunque nunca he leído El Origen de las Especies, por si alguien me lo quiere regalar) y es precisamente una frase de él que me ha puesto a pensar. "Los instintos naturales se pierden en estado doméstico".

Seas o no creyente de la teoría evolutiva de Darwin, es innegable la verdad que encierra sus palabras. Los humanos (cúspide de la cadena evolutiva) nos hemos domesticado tanto que poco a poco vamos perdiendo nuestros instintos naturales, claro conservamos nuestro instinto de supervivencia como todo especie, pero nos hemos acostumbrado tanto a nuestras comodidades que prácticamente no tenemos habilidades básicas de nuestros ancestros. Si hubiera un contingencia aún mayor, cuántos de nosotros sobreviviríamos realmente? Cuántos sabemos cazar? Cuántos sabemos diferenciar que plantas (de todas las que existen) son comestibles o medicinales? Cuántos sabemos como escoger frutas? Cuántos sabemos nadar? Cuántos tenemos la suficiente resistencia física para correr, trepar, brincar, etc? Como sobreviviremos sin celular e internet? Creo que para ahorita ya podemos ver el panorama de como llegaría a ser si algo así ocurriera: devastador.

Desafortunadamente, los humanos, hemos ido perdiendo poco a poco nuestra conexión con la madre naturaleza, nuestra creadora, quién nos otorgó el maravilloso don del raciocinio y que no lo hemos sabido utilizar. Los humanos hemos olvidado nuestra parte natural y nos hemos transformados en seres devotos de la tecnología, olvidando practicar nuestras habilidades y destrezas, dejando de lado aprendizajes básicos, todo por un poco de atención y status que al final de todo es temporal. Y es, precisamente esa indiferencia la que nos esta llevando poco a poco a nuestra extinción.

Aún en pleno 2020, escucho a personas decir que el cambio climático no existe y que todo es político. Señores, di dejaran un poco más el facebook y se pusieran a leer más sobre ciencia, se darían cuenta de que es real. Es increíble como, con este suceso, las condiciones de contaminación han cambiado, la tierra y la naturaleza necesitan un respiro, y creo que es un respiro de nosotros. Porque no hacemos un examen y nos ponemos a pensar si en verdad la plaga somos nosotros? 

Nosotros, humanos, cúspide de la cadena evolutiva, no hemos hecho lo que nos toca como especie. El raciocinio lo hemos echado por el desagüe y nos hemos vuelto criaturas domésticas indiferentes a todo que no nos incumba, a veces creo que los humanos solo somos capaces de entender nuestro propio dolor, y no podemos conectar con lo que siente nuestro planeta, y eso es triste.  Lo que pasó hace poco en Australia y fue devastador, pero ya lo hemos olvidados porque ahorita todo es gira entorno a este suceso, y cuando pase también lo olvidaremos y seguiremos así, continuando en un círculo vicioso que nos llevará a nuestra propia extinción. 

Ya mejor le cortó hasta aquí porque esta entrada podrían ser hojas y hojas. Cuídense mucho. Saludos!

domingo, 9 de febrero de 2020

Ahoy!


Si han leído las últimas entradas de este blog, saben de sobra que me mudé por causas laborales, y saben también que el lugar dónde estoy viviendo actualmente no me gusta. No daré muchos detalles pero si les puedo decir que me encuentro alejada de la civilización. Donde vivo ahora no hay cine, ni plazas, ni siquiera oxxos, entonces si, llevo meses sin ver una película y he dejado de checar las carteleras porque me deprime. A veces entro en tanta frustración que me pregunto porque carajos sigo aquí o si de verdad el trabajo en el que estoy vale tanto la pena como para seguir en este lugar. Después de que se me pasa, trato de tranquilizarme y pienso en OP diciéndome, que tengo que aprender de esto?

Y es entonces cuando empiezo a buscarle el ojo al gato. Y me doy cuenta de que cada vez que piso mi ciudad, mi pueblo de donde soy, lo disfruto y lo valoro mucho más. Cada vez que voy, que no es tan a menudo como quisiera, me maravillo por cosas que antes ni tomaba en cuenta, el olor de la brisa, la vista del mar, las ondas de calor, la forma en que corre el viento, el cielo azul y la majestuosidad de las palmeras. Todo me parece más colorido, y quiero grabar cada cosa en mi mente. Incluso hacer las cosas más normales que la gente hace me parecen diferentes para mi. A veces me dan ganas de gritarles "hey dejen de de ver sus estúpidos celulares y contemplen su alrededor! Acaso no ven la forma en que el aire agita las hojas de esas palmeras? es un espectáculo maravilloso!" pero me abstengo, y mejor, porque me lo guardo para mi. Compro un chilate y me lo voy tomando por la calle tratando de ver más allá, almacenando en mi memoria las nuevas cosas que tiene mi ciudad para que, cuando me siento desesperada, cierre los ojos y pueda dibujarla en mi mente.

Lo cierto es que, aunque no me gusta el lugar donde estoy ahora, eso no significa que me quede aquí para siempre. Nada es para siempre, y lo único que prevalece es el cambio. Estoy aprendiendo muchas cosas, estoy descubriendo cosas sobre mí que antes no me había percatado, y quizás necesitaba alejarme de todas esas distracciones para poder concentrarme en mí. Quizás en cuanto complete el proceso esté lista para irme, para ya no de nuevo a mi ciudad, porque aunque la quiero y la extraño, el corazón me dice que debo girar el timón. Así que mientras llega ese momento, estoy arreglando el barco, sanando la grietas, ajustando las velas y revisando que quede bien para cuando sea el momento de zarpar.

domingo, 26 de enero de 2020

Tiempo


Vaya ya tenía tiempo que no escribía en el blog, revisando la fecha de mi última entrada, me di cuenta que ya tiene un poco más de un mes. La razón de esto es porque la neta es que no me sentía inspirada, y ya saben que yo necesito sentirme inspirada para sentarme, tomar el teclado y dejar que las cosas fluyan. Pues bien, después de unas merecidas vacaciones, de varios momentos en los que he tenido reflexiones bastante cañonas sobre mi vida que poco a poco les iré compartiendo por aquí, así como también mi momento "Tusa" porque pues la neta es que también me dio la depresión amorosa, pero ya estoy de vuelta. Empecemos con el tema.

Fíjense que en este tiempo que estuve desconectada del blog, y que estuve también en todas estas experiencias que les mencioné arriba, tuve un momento de iluminación, si esos que aparecen de vez en cuando para hacerte comprender ciertas cosas, y en aquél momento que tuve, me hice consciente del tiempo. Sí, así es, suena raro pero aquí les va. El tiempo es un concepto bastante complicado, tanto así, que tiene un sinúmero de definiciones diferentes, y sea religiosa, científica, popular y obviamente tenemos nuestra propia definición personal de este concepto. Entonces, a que me refiero exactamente con que me hice consciente del tiempo? Bueno, desde aquél momento de iluminación que tuve, he pensado que el tiempo de nuestra vida es muy corto. Lo sé, la idea suena bastante básica sacada de una película de Hollywood, pero es que en verdad el tiempo es bastante corto. Esa idea me pegó como un rayo, y me hizo pensar y hacerme consciente de muchas cosas. Me hizo pensar que el tiempo es demasiado corto como para que yo me la pase inmersa en la depresión, que es muy corto para que no disfrute aquellas cosas que me hacen feliz, que es muy corto para que no pruebe nuevas cosas, nuevos sabores. Que es muy corto como para no forjar nuevas amistades, conocer otras ciudades, otras formas de vivir. Que el tiempo es demasiado corto como para atormentarse todo el tiempo por que las cosas no pasaron como tu querías, o porque ahora piensas que si las hubieses hecho diferentes todo sería mejor. Que el tiempo es muy corto como para seguir deprimida por un wey que no me pela. Que el tiempo es muy corto como para no decirle a las personas que las quieres, darles un abrazo, demostrarles tu apoyo y brindarles buenas palabras. Que el tiempo es demasiado corto como para pasartela esperando. Que aunque en este momento no me alegra dónde estoy, es temporal, y que realmente todo cambiar, y cambiaré. Que la vida realmente es un suspiro.

Cuándo esta idea entró en mi cabeza y la procesé realmente me cayó el veinte. Y me di cuenta de que he desperdiciado tiempo, tiempo muy valioso, en cosas sin sentido y en otras que no lo merecían tanto. Entonces poco a poco he ido haciendo algunos pequeños ajustes a mi vida. Tratando de ponerme algunos retos, dándome la oportunidad de aventurarme en cosas que quizás parezcan muy sencillas, y formando nuevos hábitos. Así ha sido el arranque de este 2020, al cual le tengo mucha fe, porque si algo me ha enseñado la vida es que nada, absolutamente nada, es permanente.

martes, 5 de noviembre de 2019

Versiones de mí...


A veces me pongo a pensar en las versiones de mi misma que he tenido a lo largo de mi vida. A veces pienso en ellas con cierta nostalgia porque cada una fue muy representativa de un período de mi vida. Hay veces, incluso, que me gustaría volver a ellas, pero eso es casi imposible, porque esas versiones de nosotros existieron en algún tiempo por distintas circunstancias, y esas son muy difíciles de volver a repetir.

Pienso en mi versión de puberta, media otaku, a la que le gustaba winnie pooh, hello kitty y demás cosas rosas. De hecho llegué a forrar mis libretas del colegio con estos personajes. 

Pienso en mi versión adolescente, fiel fan de los Backstreet Boys, retraída, callada, nerd. Me negaba a usar vestidos o cualquier cosas que fuera reveladora. A esta edad pasé por mi primera depresión.

Pienso en mi versión universitaria, donde cambié bastante. Me empezaron a gustar las fiestas, me volví darks y sentía una fascinación por el symphonic metal que contrastaba demasiado con el reguetón de aquellos tiempos que bailábamos en las parrandas.

Pienso en mi versión queretana. Quizás la que más me ha gustado y la que más extraño. La gente que me conoció durante esa época me notaba distinta, más aventada, menos temerosa, más feliz. No conocía a nadie cuando me mudé allí y tuve la oportunidad de conocer personas extraordinarias con las que aún tengo contacto. Fue, sin duda, una época feliz, y por lo tanto, me he esmerado en volver a ella, a ser aquella yo, y sin embargo, no he podido conseguirlo. Quizás jamás retorne a esa versión porque como ya lo dije, esas fueron unas circunstancias que ya no se volverán a repetir.

Pienso en mi versión de Guanajuato. Una de la más extrañas de todas. Me sumí en la depresión y fue, en su mayoría una etapa triste, rescato algunos momentos felices pero si hago memoria lo que más permea mis recuerdos es una gran tristeza. Eso sí, aprendí mucho, y no solo sobre Biología, sino sobre la vida y ahora me siento un poquito (muy poquito) más sabia.

Y esta mi versión actual, la que aun no sé como definiría porque las circunstancias apenas están moldeando esta yo que está en construcción. Aún no se como será y como la recordaré en el futuro, por el momento les puedo decir que a veces, esta versión, es increíblemente impaciente y desesperada, y al mismo tiempo, eso mismo me empuja a buscar múltiples opciones y a buscar como moverme del lugar donde estoy.  Quizás estas circunstancias moldeen una yo muy diferente a las otras anteriores, pero no lo sé todavía.

Y aquí esta el recuento de las versiones de mi misma, quizás no sean todas, pero si las que más recuerdo. Las futuras versiones son un misterio, pero tal vez un día, hagamos una segunda parte de esta entrada.  Hasta que mi reporte.

sábado, 24 de agosto de 2019

La narrativa de la vida...


Hace tiempo vi un video en YouTube sobre estas famosas conferencias de TED que me dejó pensando. En ella, la oradora, hablaba sobre como la búsqueda de la felicidad puede llegar a sentirse como algo estresante, o ansioso, en vez de hacernos sentir precisamente eso, feliz. Ella sugiere que hay algo más en esta vida que ser feliz, y eso es hallar el significado de tu vida, y para ellos menciona cuatro pilares "el pertenecimiento, el propósito, trascender y el último es la capacidad de crear historias pero no cualquier historia, sino la historia de tu propia vida". Este último punto es el que me dejó pensando.

Es muy cierto que hay poder en las palabras y en como las usemos, las podemos usar para relacionarnos unos con otros, compartir cosas, y tratarnos con respeto y cariño, pero también las podemos usar para herir, violentar o humillar, a otras personas e incluso esto lo llegamos a aplicar a nosotros mismos. Nosotros somos los encargados de crear la narrativa de nuestra historia, la narrativa de nuestra vida. Siempre he pensando que la vida es un conjunto de anécdotas y hechos que nosotros nos vamos recordando, que nosotros contamos, ya sea a alguien más o a nosotros mismos, y es precisamente esa narrativa la que nos hace sentirnos orgullosos o deprimidos de nuestra vida. Nosotros componemos la historia de nuestra vida y esa historia que nos decimos la que le da sentido a nuestra realidad, y esa realidad la vamos moldeando una y otra vez, con las historias que vamos creando a través de momentos, y las palabras tomar forma en nuestra cabeza. Por eso la realidad es subjetiva. 

No podemos negar el inmenso poder que tiene nuestra mente. Lo que nos decimos a nosotros mismos, es lo que vamos creyendo que somos, y esos pensamientos son los que nos van construyendo o destruyendo. Somos los creadores de nuestras propias historias, y cada quién ve su historia de una manera distinta. 

Pienso en esto porque la vida me ha presentado un cambio, un cambio que no esperaba (aclaro, no es un bb, por si es lo que están pensando) es un cambio laboral que no veía venir y que me ha cimbrado todo. Por el momento me siento dudosa sobre la decisión que tomé, si fue lo mejor o no, y siento un remolino interno. Siento miedo, y tristeza. No he parado de llorar.  Y sin embargo, mientras escribo estas líneas me doy cuenta de que tengo la capacidad de moldear esa historia, de transformarla con mis palabras, de moldear mi realidad. Y también de cambiarla.

Aquí les dejo el link del video por si lo quieren checar: https://www.youtube.com/watch?v=y9Trdafp83U

Me despido con esta frase del filosófo Séneca: "La vida es como una leyenda, no importa que sea larga, sino que esté bien narrada".

jueves, 1 de agosto de 2019

Rumbo a mi versión 3.2

Siempre que se aproxima mi cumpleaños entro como en una especie de autoreflexión, aunque este período ya va para largo, creo que desde Mayo entre en esa etapa de reflexionar sobre mi vida. Aunque siento que esta vez se ha tornado muy raro, quizás porque siento como un déjà vu de lo que viví en el 2017, cuando un cambio se aproximaba y sentía como se revolvía dentro de mí. Ahora mismo siento algo de eso, un cambio se aproxima y no me siento muy segura de como me siento al respecto. A veces feliz, a veces triste. A veces simplemente no quiero saber nada de nada.

También, cuando se aproxima me cumpleaños, me da por hacerme cambios de look. Si, ya sé que suena un poco trillado, pero la neta es una especie de ritual personal para dejar lo pasado atrás e iniciar con una "yo" diferente, no se si me estoy explicando, pero bueno. El punto es que se me antoja un cambio de look y puede ser que pronto lo lleve a cabo. También he pensado últimamente en volver a ponerme en contacto con mi lado darks, no es que lo haya dejado, pero a veces me doy cuenta de que me he vuelto un poco más colorida, y pues no se, aunque me gusta experimentar de vez en cuando, creo que esa no soy yo, o quizás es porque también yo me he sentido medio nostálgica depresiva.  Me ando inspirando en los looks de Eva Green (aquí les dejo una foto de ella por si no la ubican --->) y me encanta su estilo medio darks y misterioso (es mi crush, bueno uno de ellos). 

Otra cosa, es que desde hace un par de años (yo diría que tres, para ser más exactos) ya no siento especial emoción por mi cumpleaños. Antes solía ser una fecha que me entusiasmaba y que me la pasaba planeando la celebración, y ahora simplemente ya no planeo nada y si lo hago no me emociona. Tal parece que estos últimos años me he sentido más en depresión por estas fechas que otra cosa. 

En fin, hay muchas cosas en mi cabeza pero no sé cómo unirlas de manera coherente para plasmarlas aquí. Incluso esta entrada quedó toda desparramada, perdonen la redacción all over the place. 
Mientras tanto seguiré en proceso de construir mi versión 3.2, que aun no sé como será. Saludos.

miércoles, 24 de julio de 2019

Las historias breves...



Últimamente me he puesto a pensar en las historias breves. Si, aquellas que, a pesar de haber durado un corto período de tiempo, han dejado una marca en nuestras vidas. Esas historias breves a las que volvemos de cuando en cuando ya sea para buscar confort, porque nos hicieron felices, o para evitar que se escapen de nuestra memoria. 

Cuantas veces no hemos deseado que esas breves historias hubiesen sido más largas? Cuantas veces no hemos deseado poder regresar el tiempo y extender esa historia un poco más? aunque sea por unos segundos. Y sin embargo, es por ese motivo que regresemos a ellas, las atesoramos porque al ser breves queremos recodar con la mayor nitidez posible cada instante, cada detalle, cada aroma, cada sonido, queremos que perdure en nuestra memoria.

A veces rebuscamos en nuestra propia mente, los motivos por los que esas historias fueron tan breves. Quizá por errores, quizá por azares del destino, quizá porque solo era una etapa necesaria para que nosotros pudiéramos aprender algo y evolucionar, quizá porque los demás personas ya no querían participar en ella, o simplemente porque quizá así tenía que ser. Quizás nunca lo sepamos a ciencia cierta. 

Lo cierto es, que esas historias breves, se vuelven parte de nosotros, de nuestra historia, y en algún momento llegamos hacemos una tregua con ellas, y las aceptamos como parte de un recuerdo, y ellas a su vez, se aparecen de vez en cuando para recordarnos algo, hacernos reflexionar o simplemente para hacernos sonreír. 

Las historias breves son un suspiro, y aun así, permanecen con nosotros, porque a veces no es el tiempo, sino la sensación.

lunes, 11 de febrero de 2019

Las corazas...

 Me he pasado los últimos días, desde el post anterior, debanándome los sesos en la búsqueda de un tema que escribir. No sé, quizás estoy teniendo un bloqueo o algo, pero lo cierto es que cada idea que me sugiere mi cerebro, la descartaba. Y aquí estoy hoy, tratando de sacar algo coherente de mi cerebro.

Hace poco leí en mi horóscopo (antes de continuar voy a decir dos cosas: si, de vez en cuándo consulto mi horóscopo y no, no creo que todo lo que dice vaya a suceder pero le doy el beneficio de la duda; dos, si no creen en los horóscopos y la astrología esta bien, no hay porque exaltarse) que en este mes debía de dejar mi coraza y mostrarme al mundo como soy. Aparte de leer todo el texto, también me tomé el tiempo de leer la sección de comentarios, la cual me pareció muy divertida, porque el 90% de los virginianos que habían publicado ahí estaban totalmente en contra de esa publicación.

Yo diría que los Virgo somos un tanto precavidos, nuestra naturaleza analítica, nos hace ser demasiado desconfiados y no podemos descansar sin haber analizado previamente todos los ángulos de una situación, claro, eso no nos exenta de meter la pata. Al ser así, precavidos, nos hemos aislado un poco. No nos mostramos tal  cual luego luego, sino, que esperamos a entrar en confianza (o al menos la mayoría de la ocasiones) y ya después sacamos nuestra hermosa personalidad.

Esa publicación me quedó rondando por la cabeza. Y fue entonces que me puse a pensar en las corazas.

Las corazas, las hemos creado los humanos como un mecanismo de defensa para sobrellevar la vida. Al menos así lo creo yo. Ciertos momentos de nuestras vidas son tan dolorosos que sentimos la necesidad de crear una armadura que nos proteja de volver a sentir eso. Sin embargo, sin importar que tan fuerte la hayamos construido, no nos excluirá del dolor, eventualmente volveremos a tener experiencias que nos transformen y no podemos escapar de ellas.

El problema surge, quizás, cuando esa coraza empieza a fundirse con nuestra personalidad, y se va aunando a ella, tan fuerte, que se va convirtiendo en parte de nosotros. No es un tanto extraño que aquello que hemos creado para protegernos se vuelva al mismo tiempo, una manera de aislarnos?

Quizás, a veces valga la pena arriesgarnos y dejarla, allí junto a la orilla y arriesgarnos a sentir. Porque aunque las corazas nos den un sentido de seguridad,también nos pueden dejar ese regusto amargo del "hubiera". En fin, yo solo sé que no se nada.

(Attraversiamo)


miércoles, 16 de enero de 2019

La vida misma


Hace unas semanas vi una película llamada "La vida misma" que me ha dejado pensando un poco. La película es americana, salió apenas, y es, a mi parecer, muy emotiva. Sinceramente no sé como hacer una sinopsis de la peli sin spoilear nada, pero creo que el mensaje me gusta. Si bien es cierto que la película plantea una situación un tanto inverosímil (aunque cual no), no por ello el mensaje deja de ser menos resonante.

La idea que a mí me llamó más la atención, porque hay muchas, es que nos hace más conscientes de todos los momentos que tenemos que pasar a lo largo de nuestra vida para llegar a uno culminante, ese, claro, dependerá de la perspectiva de cada persona, pero es que, la mayoría de las veces, las vida parece una serie de eventos aleatorios que solamente van transcurriendo uno tras otros, y otras, parece una serie de eventos perfectamente conectados, entrelazados para llegar a un momento específico. Destino le dicen.

Crean o no en el destino, la película me hizo despertar mi curiosidad y el debate interno sobre estas dos vertientes. No, no llegue a ninguna conclusión porque realmente no se si la haya, supongo que al final depende de las creencias de cada quién. Yo, personalmente, y lo he escrito en este blog, a veces creo que hay señales, a veces podemos distinguirlas, a veces no y a otras nos rehusamos a hacerlo. Quizás también sea parte de la vida misma.

La idea es interesante, pero no nueva. Al menos yo había leído algo similar propuesto por Kundera en su novela "La insoportable levedad del ser" (una de mis novelas fav, por cierto), y creo que jamás voy a olvidar cuando Teresa pensó en las coincidencias. Si, todos aquellos eventos que tuvieron que ocurrir para que conociera (y se enamorara perdidamente) de Tomás.

Quizás, si sean "coincidencias", o quizás sea obra del destino. Quién lo sabe? Al final lo único que queda es creer o no creer, quizás, como dicen, algún día todo tenga sentido, o quizás no. Mientras tanto que hay que vivir esta maravillosa vida.