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lunes, 23 de marzo de 2020

Supervivencia

Oficialmente estamos en cuarentena. Recuerdo con pasé por un período similar en mi época universitaria cuando se dio lo de la influenza H1N1, pero no con el impacto de ahora, esto va más allá, pero dejando de lado los análisis financieros y epidemiológicos, todo este suceso me ha puesto a reflexionar. En mi anterior trabajo, yo impartía clases de Biología (ahora doy de química, pero luego les hablaré de eso) y recuerdo que antes Biología me parecía una materia aburrida y tediosa, así que pensé en formas de hacerla más amena a mis estudiantes, porque si a ti no te apasiona lo que impartes, a tus estudiantes mucho menos les apasionará. Entonces comencé a buscar temas actuales de interés y comencé a hacer debates con ellos. Adoraba a mi materia. Me hice fiel discípula de Darwin (aunque nunca he leído El Origen de las Especies, por si alguien me lo quiere regalar) y es precisamente una frase de él que me ha puesto a pensar. "Los instintos naturales se pierden en estado doméstico".

Seas o no creyente de la teoría evolutiva de Darwin, es innegable la verdad que encierra sus palabras. Los humanos (cúspide de la cadena evolutiva) nos hemos domesticado tanto que poco a poco vamos perdiendo nuestros instintos naturales, claro conservamos nuestro instinto de supervivencia como todo especie, pero nos hemos acostumbrado tanto a nuestras comodidades que prácticamente no tenemos habilidades básicas de nuestros ancestros. Si hubiera un contingencia aún mayor, cuántos de nosotros sobreviviríamos realmente? Cuántos sabemos cazar? Cuántos sabemos diferenciar que plantas (de todas las que existen) son comestibles o medicinales? Cuántos sabemos como escoger frutas? Cuántos sabemos nadar? Cuántos tenemos la suficiente resistencia física para correr, trepar, brincar, etc? Como sobreviviremos sin celular e internet? Creo que para ahorita ya podemos ver el panorama de como llegaría a ser si algo así ocurriera: devastador.

Desafortunadamente, los humanos, hemos ido perdiendo poco a poco nuestra conexión con la madre naturaleza, nuestra creadora, quién nos otorgó el maravilloso don del raciocinio y que no lo hemos sabido utilizar. Los humanos hemos olvidado nuestra parte natural y nos hemos transformados en seres devotos de la tecnología, olvidando practicar nuestras habilidades y destrezas, dejando de lado aprendizajes básicos, todo por un poco de atención y status que al final de todo es temporal. Y es, precisamente esa indiferencia la que nos esta llevando poco a poco a nuestra extinción.

Aún en pleno 2020, escucho a personas decir que el cambio climático no existe y que todo es político. Señores, di dejaran un poco más el facebook y se pusieran a leer más sobre ciencia, se darían cuenta de que es real. Es increíble como, con este suceso, las condiciones de contaminación han cambiado, la tierra y la naturaleza necesitan un respiro, y creo que es un respiro de nosotros. Porque no hacemos un examen y nos ponemos a pensar si en verdad la plaga somos nosotros? 

Nosotros, humanos, cúspide de la cadena evolutiva, no hemos hecho lo que nos toca como especie. El raciocinio lo hemos echado por el desagüe y nos hemos vuelto criaturas domésticas indiferentes a todo que no nos incumba, a veces creo que los humanos solo somos capaces de entender nuestro propio dolor, y no podemos conectar con lo que siente nuestro planeta, y eso es triste.  Lo que pasó hace poco en Australia y fue devastador, pero ya lo hemos olvidados porque ahorita todo es gira entorno a este suceso, y cuando pase también lo olvidaremos y seguiremos así, continuando en un círculo vicioso que nos llevará a nuestra propia extinción. 

Ya mejor le cortó hasta aquí porque esta entrada podrían ser hojas y hojas. Cuídense mucho. Saludos!

domingo, 1 de septiembre de 2019

La Dieta...


Hace algunos años yo sufría de sobrepeso, no es que ahorita sea una barbie precisamente, pero si es muy notable la diferencia. Haciendo una retrospectiva de aquella época puedo darme cuenta ahora de que la comida era (y sigue siendo) un refugio para mí. Siempre que me sentía triste recurría a ella para sentirme un poquito feliz, y digo un poquito, porque todos sabemos que hay un trasfondo más grande. También el poder percibir esto, me hizo darme cuenta de que llevo años lidiando con la depresión, y de que tengo subidas y bajas. Esto me hace darme cuenta en lo mucho que tengo que aplicarme para poder liberarme de ella, pero ese es tema para otra entrada.

Sinceramente, no baje de peso por voluntad propia. Una vez fui a comer a un restaurant popular de mi ciudad y terminé intoxicada. Me sentí super mal, tardé días para que recuperarme y después vino algo que cambio mi vida: la dieta. Fui a consulta con la alergóloga, y me prohibió comer infinidad un montón de cosas, les juro que por poco pierdo los estribos. La lista me parecía interminable y con cada alimento que nombraba yo pensaba "¿acaso  esta loca? ¿que no quiere que coma? voy a morirme de hambre" de verdad, cuando llegó al último rogué que mi madre me detuviera porque estaba a punto de subirme al escritorio y estrangularla con mis manos.  Salí del consultorio pensando que obviamente no iba a seguir esa horrible dieta pero Dios, estaba muy equivocada.

La primera vez que probé mi primer alimento de mi nueva dieta sentí muchísima ira. En serio, me comí mi plato mientras odiaba a toda la humanidad. Después, pase a la tristeza, al cabo de unos días, y veía con nostalgia los pastelitos de chocolate y la coca cola, y en serio que me sentía MISERABLE. Sentía que me habían quitado una parte muy importante de mí, y en cierto grado así era, me quitaron una de las cosas que me hacía feliz, o al menos así lo veía yo.

Al cabo de un mes, mi punto de vista cambió. Comencé a ver cambios en mi cuerpo y me di cuenta que había perdido peso, me sentía mejor, con mucha más energía y una autoestima renovada. Comencé a pensar que quizá la dieta no era tan mala, y comencé a hacer ejercicio. Me inscribí al gym y me pasaba dos horas ahí, llevada por una energía que yo desconocía. Pasó otro mes y los resultados me gustaban cada vez más. Comencé a extrañar cada vez menos los pastelillos de chocolate, las galletas y la coca cola, y cada vez que llegaba a comer algo que realmente me gustaba mucho o una de estas comidas chatarra, en verdad lo disfrutaba. Sentía que cada vez que mordía un Gansito llegaba al paraíso. Empecé a creer que quizá esta nueva forma de comer me estaba enseñando algo nuevo. La mayor parte del tiempo comía alimentos sanos, que no me gustaban tanto como aquellos atiborrados de azúcar, pero que no estaban tan mal, y valoré más aquellas veces en que podía regalarme un antojo, y disfrutaba y extendía ese pequeño momento lo más que podía, cada vez que me daba el chance de comer un postre, una gran felicidad se esparcía dentro de mí, pero ya no era como antes, como cuando me refugiaba en ella en mis ratos tristes, sino que esta vez era mucho más consciente de mi felicidad y ya no volvía a mis ratos tristes.

Pero cuál es el punto de todo esto que les estoy contando? Recientemente acabo de pasar por un gran cambio en mi vida,  y me siento un poco así, como cuando inicié la dieta, miserable. Extraño mucho mi ciudad, porque donde estoy ahora todo es muy diferente y me siento como una extraña, pero espero que al igual que esa vez, espero que poco a poco vaya cambiando mi perspectiva y me sentir. Pensaré que cada vez que tenga la oportunidad de ir a mi ciudad será como comerme un chocolate, un pequeño momento de paraíso, que disfrutaré y que voy a valorar más, tratando de extender el tiempo un poco más, quizás, hasta el infinito.

miércoles, 26 de diciembre de 2018

El recuento del año





Nunca puede faltar una entrada de este tipo en estas fechas, y una parte de mí se rehusaba a unirse al cliché pero la otra me dice que puede ser interesante y catártico hacer una retrospectiva de este año que está a punto de terminar. 

Voy a iniciar diciendo (como lo he hecho en múltiples entradas este año) que este año no fue lo que esperaba. Caray, fue año bastante intenso hablando en términos emocionales y de decisiones tomadas, pero también fue un año de mucho aprendizaje. Mirando a mi yo de inicios de este año puedo decir que me veo MUY distinta.  Hago énfasis en el "muy" porque los que me conocen personalmente se habrán dado cuenta de que, a principios del año, y como hasta marzo más o menos, era un desastre emocional. La tristeza permeaba por cada una de mis células y sentirme feliz se me hacía algo bastante lejano. Hago un paréntesis aquí, para agradecerle a todas las personas que estuvieron a mi lado acompañándome. Neta se la rifaron. Gracias por escucharme, hacerme compañía, tolerar todas las tonterías que decía, tratar de sacarme una sonrisa, darme un abrazo y muchas cosas más. Gracias infinitas.

Después de haber tomado una decisión importante para mí, puedo decir que ahorita me siento más tranquila. No sé si fue lo correcto o no, rayos, es más, quizás nunca lo sepa, y para este punto tampoco quisiera saberlo. Independientemente de lo que cada uno decida y los caminos que sigamos, la vida continúa y tienes que moverte junto con ella. Por que la vida es desconcertante, trepidante, intensa, misteriosa y nunca sabes cuando va a sorprenderte.

Como dije, aprendí mucho. Siento como si hubiera subido un nivel en cuanto a las experiencias de la vida se refiere. En la vida te toparas con personas que te engañen y te mientan, te traicionen y que utilicen máscaras, y tendrás que decepcionarte una y otra vez, pero aprenderás. También sabrás que hay personas que aunque quieras que permanezcan en tu vida, simplemente son pasajeros por unos cuantos momentos, y no pueden estar contigo porque no quieren, y también habrá aquellos que quizás quieran pero por cosas de la vida no puedan.Así de complicada y enredada es la vida.

Pero también aprendí que existen reconciliaciones, que hay personas que siempre estarán allí contigo, a pesar de la distancia, de la hora, y hasta de las peleas. Hay lazos que son para siempre, y hay lazos que solo duran un momento. Pero al fin y al cabo, la vida es eso, momentos que se quedan contigo.

Al principio de este año me encontraba emocionalmente "diluida", por ponerlo de alguna manera, y ahora me siento rodeada de buena vibra, entusiasmada, optimista y agradecida, esperando que el año próximo sea mejor.  

Hasta aquí dejo yo esto, y les deseo lo mejor para este 2019. Ya veremos como nos sorprende la vida.

martes, 20 de noviembre de 2018

Back to balance


Después de meses de depresión siento que por fin he vuelto a un estado de balance. Haciendo una retrospectiva hacia lo que fue este año ( y añadiendo que no fue para nada lo que me esperaba) puedo decir que me siento muy distinta. Antier, mientras esperaba el taxi para reunirme con unos amigos pensé en que definitivamente ya no soy la misma chica de antes, y quizás eso solía molestarme un poco hasta hace unos meses todavía, pero después de meditar y sobre todo, aceptar, he decidido darle la bienvenida a mi nueva yo. No, no es que ya use el pelo rosa y que soy una persona con una personalidad totalmente nueva pero si hay cosas distintas en mí, sobre todo en mi manera de pensar y en ciertas perspectivas que yo tenía.

Me di cuenta que en muchas cosas estaba equivocada, que por muchas cosas que te duelan la vida debe seguir, que cosas que pensaba que no iba a superar si lo he hecho y que te todas esas experiencias me han ayudado a moldear nuevas ideas y a crear nuevos pensamientos. Ahora me siento tranquila. No voy a decir que todo es maravilloso pero nada es perfecto, y sin embargo, después de muuuuuuucho tiempo estoy tranquila con eso.

Estoy agradecida por las personas que aún permanecen en mi vida, y que han estado ahí para mí, escuchando toda mi sarta de tonterías que a veces digo, y también para darme zapes de vez en cuando. A las personas que han tomado caminos distintos les deseo lo mejor. 

Ya no voy a decir que nunca pasará algo porque si algo aprendí es que no puedes dar por sentado absolutamente nada. La vida te sorprende y es precisamente ahí dónde radica el misterio. Viendo hacia el futuro, la única palabra que pasa por mi mente es "crear" (una de mis favoritas) y espero que esa sea la palabra del 2019. 

Creo que también debemos aprender o aceptar que el balance va y viene, forma parte de nuestra dualidad humana. Se va moviendo junto con nuestras experiencias y cada vez que regresamos a él también va cambiando junto con nosotros. Habrá ocasiones en que incluso debemos arriesgarnos a perderlo. Quizás ahí radique su belleza . 

No sé cuanto tiempo dure pero mientras tanto hay que aprender a disfrutarlo. Namaste.

sábado, 6 de enero de 2018

Gracias...


Gracias por romperme el corazón.
Gracias por recordarme que sentir dolor es parte de estar vivo.
Gracias por hacerme sentir algo que pensé que nunca experimentaría.
Gracias por hacerme recordar el valor que me debo a mi misma.
Gracias porqué aunque perdí mucho por ti gané más experiencia.
Gracias porque por un momento derribaste mis paredes, y ahora sé que no san fuertes como yo pensaba.
Gracias porque ahora vuelvo a recordar lo que no quiero en mi vida.
Gracias por recordarme que las personas que vamos conociendo en el camino, son maestros, y tú me enseñaste mucho.
Gracias por recordarme que muchas veces es mejor la soledad que las malas compañías.
Gracias porque de ahora en adelante no volveré a ser la misma.
Gracias por darme material para escribir.
Gracias por las mentiras, porque ahora apreció aún más la honestidad que me rodea.
Y al final, gracias por dejarme de hablar, porqué creo que yo no hubiera podido hacerlo.


lunes, 31 de octubre de 2016

To refill...


Tiene días que no escribo en el blog, y es que he querido estar alejada un poco de mis pensamientos, aunque quizás eso no tenga mucho sentido. El trabajo ha consumido la mayor parte de mi tiempo y energía, así que no le he dedicado demasiadas neuronas a divagar sobre las cosas humanas. 

Escribir no es tan sencillo como parece. El escritor tiene que sentarse y exprimirse, sacarse lo que lleva en la cabeza, y a veces en el corazón, y un sinúmero de formas, después de un tiempo puede considerarse agotador. Escribir no es para todos, aunque siempre hay algo con lo que podemos contribuir. Mi desapego hacia el teclado se debe también a la falta de inspiración, he vagado por muchos pensamientos pero ninguno me ha llevado a ningún lado. Quizás sea tiempo de un cambio. 

La rutina es cómoda pero fácilmente se torna aburrida. Y eso es lo que siento últimamente. Una rutina interminable y exasperable que busco cambiar. Tal vez, como me dijeron hace poco, deba ir a mi lugar feliz. 

Quizás también es sano alejarse un poco a veces, irse y volverse a llenar como dice Bukowski, porque este mundo loco tiende a vaciarte. En algún momento todo se hace demasiado: demasiado aburrido, demasiado estresante, demasiado complicado, demasiado estresante. Y en algún momento tienes que pararte y deshacer todos esos nudos, pero lleva tiempo y paciencia. 

Y quizás, después, puedas escribir sobre ellos.

martes, 5 de julio de 2016

La idea del cambio..


Todo se siente raro últimamente. O tal vez no. Quizás sea solo yo y mi perspectiva melancólica del mundo que me rodea. A veces quisiera tener esa sensación de lucidez en la que todo parece tener sentido, en la que vez claramente como son las cosas. Pero no, no tengo esa sensación. Al contrario, todo parece revuelto, y un tanto melancólico.

No he podido evitar pensar en la transformación, en la  necesidad de cambio. Lo más fácil sería viajar y desconectarse un rato del mundo, tener un poco de tiempo siempre ayuda, sin embargo, cuando no puedes hacerlo tienes que buscar alternativas,

He tenido lapsos en los que me veo a mi misma, pero no ahora, sino de como me gustaría ser, bajo cierta perspectiva. No podría decir que solo hay una perspectiva, porque estoy segura de que si utilizara otra, el color cambiaría. Al final todo es cuestión de perspectiva. 

Es entonces cuando pienso en si debería transformarme en ese perspectiva. Pero la pregunta viene siempre con muchas más, nunca con un simple si o no. Hay tantas cosas a considerar. O tal vez solo sea indecisión o miedo. Los cambios siempre son misteriosos y un tanto complicados, pero también son fascinantes y llenos de aprendizaje.

Quizás siempre nos vamos por el cambio externo porque es, hasta cierto punto, más sencillo. En cambio, el interno, requiere de mucho más. Quizás mi mente aun no esta muy clara, quizás la idea del cambio se esta gestando, como una pequeña semilla.

Es apenas un quizás queriéndose convertir en una certeza.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Idealista...

Siempre he sido del tipo de personas que cree que debería haber coherencia entre lo que decimos y nuestros acciones, sin embargo, supongo que a la hora de llevarlo a la práctica resulta más complicado realizarlo, y sobre todo dependiendo del medio en el que lo estés realizando.

Recientemente he tenido altibajos en mi trabajo, y esto se debe, creo yo, a la discrepancia que existe entre mis ideas y las de mi entorno. He querido llevar a cabo la unión de coherencia con acciones pero tal parece que eso no siempre es bien visto. Quizás nuestro sistema este ya muy viciado como para poderse cambiar. Mis colegas me dijeron que lo mejor es llevársela tranquila, y he escuchado tantas veces esa frase en tantos contextos distintos que ya no es una novedad, sino un mandato de resignación, lo cual es alarmante. No sé, tal vez sea una idealista.

Una amiga me dijo que a veces me tomo demasiado personal las cosas porque realmente quisiera ayudar, quisiera ver un cambio, pero a veces simplemente, el entorno no se presta. Y eso puede ser un tanto frustrante. Quizá debería acoplarme a la idea de los demás y dejar que el mundo gire, que nada cambie, que todo permanezca igual.... Pero no puedo. Siempre he sido una partidaria del cambio. Tal vez si soy una idealista.

Una vez leí que los humanos debemos adoptar una causa y luchar por ella, porque si no luchamos por nada, la vida no tiene sentido. Cierto, la lucha no será sencilla, pero ninguna lo es. Hay que elegir algo, un ideal, que deje un poco mejor este mundo. Este pequeño cambio debe empezar en nosotros y expandirse.  Ya lo había dicho Gandhi "se el cambio que deseas ver en el mundo".


lunes, 6 de abril de 2015

Perfección



Esta semana me dio por la soledad. Decidí cerrar el facebook y empezar un período de reflexión. Por alguna extraña razón comencé a sentirme sola, extraña, alejada de ese mundo virtual, que suele parecer paridisiaco pero que me estaba llegando a cansar. No les ha pasado que a veces tanta perfección cansa? Llega un punto en el que simplemente ya no te lo crees. Eso es algo que en lo personal me costó mucho aprender, que nada es perfecto, mucho menos los humanos. Yo solía tener un ideal de perfección, de querer ser perfecta para los demás: perfecta hija, perfecta amiga, perfecta estudiante. En algún momento llegué a pensar que lo era, sin embargo, no me estaba dando cuenta que ese afán por querer alcanzar la perfección me estaba costando a mi misma. Sentirme feliz y ser yo misma era algo que no entraba en ese mundo de perfección. Pero sentía que los demás, para los que yo me esforzaba en ser perfecta, si eran felices.

Me costó tiempo y terapia el simple hecho de aceptar que no era perfecta y que nadie podía serlo.  Sí, esa simple idea no podía entrar en mi cabeza, pero poco  poco he ido aceptando cada una de mis imperfecciones, y vaya que son demasiadas. Con muchas ya he hecho las paces, pero hay otras que aún me es díficil aceptar. Quizás haya cosas que nunca llegué a asimilar por completo, o hábitos que no quiera cambiar, porque al final nadie puede ser perfecto. Y son precisamente esas imperfecciones las que te hacen ser tu mismo.

Decidí salirme un rato de ese mundo de perfección y pisar un poco de realidad. Necesito soledad. Necesito coger una libreta y plasmar mis pensamientos. Debo poner un poco de orden al caos que vive en mi cabeza. Debo averiguar que es lo que me esta molestando y cambiarlo. Debo escribir. Reinvertarme. Y reconstruir lo que él se llevo. Recomponer un corazón roto lleva tiempo. Cambiar uno mismo lleva aún más tiempo.

miércoles, 18 de febrero de 2015

La Física de la Búsqueda

"La regla de la física de la búsqueda viene a decir algo así: Si tienes el valor de dejar atrás todo lo que te protege y te consuela, lo cual puede ser cualquier cosa como tu casa o viejos rencores, y embarcarte en un viaje en búsqueda de la verdad, ya sea hacia lo interior o lo exterior, y si estás dispuesto a que todo lo que te pase en ese viaje te ilumine, y si aceptas como tu maestro a todo el que te encuentres en el camino, y si estás preparado sobre todo a afrontar y a perdonar algunas de las realidades muy duras de ti mismo, entonces la verdad no te será negada."

Así reza una frase de mis películas favoritas "Comer, rezar, amar" . He mencionado antes ya en el blog que el libro de Liz Gilbert ha sido uno de los que cambió mi vida. Y es que creo que estamos en una búsqueda, ya sea algo o alguien, adentro o afuera de nosotros, pero muchas veces sin saber bien a dónde ir. Pero si algo es cierto en esta frase es el que  dice que la honestidad hacias ti mismo te llevará por el camino de tu búsqueda. 

Pero ser honestos con nosotros mismos es un camino díficil. Muchas veces pensamos que nos conocemos, pero lo cierto es que a veces nos adaptamos a ser lo que los demás quieren que seamos, o creemos lo que los demás dicen de nosotros. Pero que tan cierto es? Si en vez de estar en la oficina deseamos estar en un estudio creando obras de arte? 

Pero aceptarse es dar un gran paso hacia adelante. Cambiar aspectos de nosotros mismos que no nos gustan es un paso más. Aceptar que no podemos cambiar a los demás, nos da otro paso. Cambiar para mejorar suma otro. Descubrir que queremos nos acerca más.

A veces creo estar en esa búsqueda, pero por momentos me estanco en el camino y dejo de avanzar. Es de humanos, todos nos cansamos alguna vez. El problemas es acostumbrarnos demasiado a ese estado de inactividad.

Quizás sea tiempo de avanzar...

viernes, 2 de enero de 2015

Nudos...

Ya pasamos el día de Año Nuevo y es tiempo de volver a escribir. Quisiera decir que pasé el primer día del año reflexionando sobre mi vida y que ya tengo una lista de soluciones en marcha para renovarla. Pero no es así. Al contrario, siento que mi vida es como un nudo, de esos al stilo luces de navidad. Y no sé ni por donde voy a empezar. 

Ayer fui a tomar un café con una amiga, y me encanta hablar con ella, porque nuestras conversaciones siempre tienen algo de extrañeza, creo que siempre rayan entre la ficción y la realidad. Diciéndolo más directo, a veces con algo fumadas. Entre café y café, empezamos a platicar sobre nuestras vidas y la falta de emoción en ellas. 

Y es que a nuestra edad, quizás nos veíamos como algo distinto. No sé, quizás estamos en la pre-crisis de los 30's y nos pusimos a pensar en todas las cosas que no hemos hecho. Como hacer una aportación a la ciencia, o descubrir algo, o tratar de cambiar al mundo. Sí, eso con los sueñas de pequeñ@. No voy a negarlo, la plática me dio algo de nostalgia, porque cuando eres más joven piensas como serás, y cuando ves la realidad es como PUM! te pega. Te pega ver el hecho de que no has logrado muchas cosas que tenías en mente. 

Pero no escribo para esto para autocompadecerme. Sino al contrario, para saber que es lo que tengo que cambiar. Porque no me imagino (y no quiero) tener ese plática cada año, pensando lo mismo, taza tras taza de café. 

No sé por dónde empezar, pero tiene que ser algo parecido a las luces de navidad, hay que empezar a jalar lo hilos, para que el nudo se deshaga.

miércoles, 1 de octubre de 2014

The List...

Siempre me he considerado una fan del cambio, aunque suene a cliché soy de la opinión de que "lo único que permanece constante es el cambio", y es que desde nuestra biología tendemos a evolucionar. Reiventarse es parte de esta vida tan acelerada, y (nuevamente) cambiante. Quizás sea porque tiendo a aburrirme demasiado pronto y me pongo a pensar que necesito un cambio, de look, de actitud, de lugar o de estilo, pero siempre en busca de algo diferente.

Hay etapas en las que cambiar se me hace una decisión más fácil que otras, sobre todo cuando aparecen la depresión o la comodidad. La rutina siempre es demasiado peligrosa, aunque reconfortante; hay personas que con el solo hecho de mencionar la palabra "cambio" les produce escalosfríos, abandonar la zona de confort no es cosa fácil.

Quizás una de las cosas que siempre se me ha complicado más es cambiar de actitud, si, mover ese switch que tenemos en la cabeza conlleva todo un proceso que a veces puede resultar un tanto complicado de realizar. Sin embargo, últimamente he pensado que es necesario hacerlo. Aunque a veces no sabes ni como comenzar, pero por lo pronto me he propuesto realizar algunas modificaciones, revisemos la lista:
  •  Ir al gym (hecho)
  •  Leer más (en proceso)
  • Dejar de fumar (hecho)
  • Dejar de criticar (en proceso)
  • Desarrollar algo creativo (apenas lo comenzaré)
  • Actualizar más seguido el blog (tratando de hacerlo)
  • Comer sanamente (en proceso)
  • Moderar mi actividad en las redes sociales (empezando)
Quizás no suenen muy desafiantes (sé que aun faltan muchas), pero siempre se empieza por algo . Y si, hay veces en que no quiero salir de la cama y quiero hacer berrinche, pero sé que una parte de mí querrá rebelarse y decir que siga en mi zona de confort. Me siento como una especie de Bridget Jones, mmmm.