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miércoles, 3 de marzo de 2021

Closing the chapter...

Me he desaparecido un buen rato. Como ya lo he dicho antes, a veces creo que se me "seca el cerebro" y ya no sé que contarles. Aparte de eso, estuve pensando seriamente sobre si escribir esta entrada. A veces pensaba que ya no tenía caso, que ya lo pasado, pasado y que hay que mirar hacia delante. Tampoco quería darle mayor importancia a un asunto que, honestamente, no lo tiene. Sin embargo, al final decidí que quiero escribir esta entrada para mí, para expresar lo que pienso de este asunto y para ya cerrar este capítulo de manera definitiva.  Y quizás también, porque una parte de mi cree que la persona a la que va dirigida lo leerá, y sabrá lo que pienso, aunque no creo que le importe demasiado.

Para dar un contexto, debo decir que me bloquearon en facebook. Sinceramente no lo había notado, sino que fue por azares del destino me percaté de ello. No estoy tan sorprendida por el hecho de que me hayan bloqueado, lo que me sorprende más bien, es que a estas alturas, lo hayan hecho. Y digo esto, porque yo creía, que ya no había "diferencias de carácter" entre esta persona y yo. Quizás porque, de mi parte, al menos, ya no había ningún problema, pero una vez más, vuelvo a comprobar, que la otra parte aún tiene cosas que solucionar.

Siempre he sido fan de hablar las cosas y tratar de arreglar los malentendidos, pero estoy consciente de que no todos piensan de esta manera. Me imagino, y entiendo, las razones que tuvo la otra persona para bloquearme, esta bien, no hay problema. Quizás realmente sea lo mejor. Quizás hay cosas que simplemente no pueden arreglarse.

Este hecho me puso a pensar, y he llegado a la conclusión de qué ya es tiempo de cerrar este capítulo de manera permanente. Creo que ya he llegado al momento en el que ya no estoy para actitudes en las cuales las personas no hablen las cosas, o de que un día si y al otro no. Y al final, si todo esto va a depender de terceras personas, entonces quizás sea, mejor aún, cortar por lo sano.

OP me dijo que no todas las personas pueden quedarse para siempre en nuestras vidas, aunque nosotros queramos. Algunas solo vienen a enseñarnos algo, a descubrir una parte de nosotros que no conocíamos, a que evolucionemos un poco más. Agradezco eso. Ojalá yo también le haya enseñado algo a esa persona, algo que le ayude en su vida y que lo haga descubrir una parte desconocida de si mismo. Ojala que le sirva en su camino.

Este es mi mensaje, y no te lo dije de manera directa porque no quería que la curiosidad me llevará a revisar y leer el "visto". Lo dejo aquí, por si el destino quiere que lo leas. Si es así y pasas por aquí, solo puedo decir que deseo lo mejor para ti. Sé que lograrás muchas cosas y espero que el pequeño lapso de tiempo que compartimos te haya ayudado en algo. Cree en ti, las grandes aventuras siempre nos esperan fuera de nuestras zonas de confort. Cuando me acuerde de ti, creeré que estás haciendo lo mejor, que elegiste lo mejor y que te va muy bien.

Por mi parte, elijo aquello que también creo que es mejor para mí. Por eso cierro este ciclo, no por coraje ni nada de eso. Sino por paz. Paz para ambos. Podrás hallarme en recuerdos, si así lo deseas, o en en aquel lugar imaginario que inventé, la suite 101. Hasta siempre. 

Chapter closed.

martes, 23 de octubre de 2018

Necessary Pain


Como dije la entrada anterior, toda la semana pasada he estado tratando de escribir una entrada "decente" en el blog sin mucho éxito. Abría la página, y cuando tenía el espacio en blanco para escribir me congelaba. Las manos se me entumían y la inspiración se iba acompañada de una larga exhalación. Cerraba y volvía a abrir todos los días, y me iba así sin más, sin escribir nada. Y sin embargo ahora estoy aquí tratando de que lo que escriba hoy tenga algo de coherencia.

Durante estos días he estado haciendo trabajo de introspección cañón, pero debo aclarar que no por voluntad propia. No, no es que me lo haya dejado mi terapeuta ni nada de eso. De hecho yo me negaba completamente a hacer un autoanálisis porque simplemente me daba flojera y quería evadir el tema. Y sin embargo, mi mente, haciendo lo que le place comenzó con el autoanálisis. Al principio solo eran ideas que iban y venían de repente, generalmente en mis ratos libres.  Y de repente boom!, todo se fue al carajo. Es como si mi lado emocional hubiera pateado a mi lado racional del centro de mando para volver a recuperar su sitio. 

A veces no sé si mis emociones se manifiesten de manera retardada, o algo subconsciente las detone, lo que sí sé es que me embargó un profundo dolor. Un dolor que puedo sentir desde las raíces y que se fue extendiendo por cada rama hasta florecer. El dolor se abrió paso de nuevo y simplemente dejé que me inundara, me entregué a él porque a veces es lo único que se puede hacer. Era necesario. 

Y entonces el dolor comenzó a moldear mis ideas y expectativas, cambiándolas. Aún no puedo ver el resultado pero si puedo sentir como las está permeando, transformándolas. Pensé que el dolor siempre nos transformaba, una vez que pasamos por él nunca volvemos a ser los mismos. Cambiamos, y ya no volvemos a ser quiénes éramos. 

Quizás era necesario que lo experimentara, quizás es la forma en que me reconstruiré de nuevo. Lo cierto es que por el momento me siento dispersa, observando las piezas esparcidas mientras trato de moldearlas en algo nuevo. Si algo he aprendido es que el dolor tiene el poder de abrirte los ojos, y entonces tu percepción de la realidad cambia. El dolor suele ser revelador, y pone frente a ti verdades que evitabas, cosas que ignorabas pero que estaban escondidas, sin importar cuanto te esfuerces por no ver.

Termino esta entrada con una frase que reza así "hay una grieta en todo, así es como entra la luz". Entonces que se haga la luz.

lunes, 20 de agosto de 2018

Y la vida dijo: Te tragarás todas tus palabras....


Si algo he aprendido es que la vida es bien irónica. Tiene una forma un tanto sarcástica de hacerte aprender lecciones, y hay algunas, que aunque en algún momento parecieron difíciles, dramáticas o increíbles, suelen tener ahora un tinte humorístico. Porqué, que acaso la vida no es una tragicomedia?  A veces he llegado al punto de creerlo y aquí les contaré mi triste historia. 

Yo solía ser de esas personas que decía: "Yo nunca jamás en la vida...." (jajajajajaja, ahora hasta me da risa cada vez que semejante frase sale de mi boca). Yo supongo que la vida, específicamente mi vida, se cagaba de la risa cada vez que yo decía semejante barbaridad, estoy segura de que se expresaría como ese famoso meme: Oílaaaaa! 

Y es que, después de una "serie de eventos desafortunados" o más bien de una serie de decisiones nada cuerdas, la vida me hizo tragarme muchas de mis palabras. Haciendo retrospectiva, en esto momento, la mayoría se me hacen patéticas, irónicas y hasta graciosas. Quizás ese era el punto de aquella gran osadía que ahora solo existe en los recuerdos. 

La vida es sabia, y un poco rara también. Quizás, a veces, sea necesario tomarnos una cucharada de nuestra propia medicina para recordar que juzgar no es bueno, porque nunca sabemos si estaremos en esos zapatos. Como dice el refrán, nunca hay que decir, de esta agua no beberé (porque al final terminas atascándote, creánme).

A veces, cuando me pongo a pensar en aquella serie de sucesos que me hicieron tragarme mis palabras, he llegado a creer que era necesario. Ahora pienso en esos recuerdos ya no de manera tan trágica, sino en cómica, como me enseñó a hacerlo mi amado Kundera en "Los amores rídiculos". En algún punto te das cuenta que así es la vida, y que hay cosas que puedes recordar siempre como si fueran tristes o transformarlas en una obra de humor negro. Quizás en algún momento, les comparta cuáles fueron aquellas cosas que yo juraba que nunca haría. 

Voy a terminar esta entrada con esa famosa frase que dice "Yo, nunca, nunca...". Ajam, si claro, escucho a la vida decir de lejos.

sábado, 11 de agosto de 2018

"Más yo"


A veintinueve días de llegar a mi trigésimo primer cumpleaños, he estado haciendo mucho trabajo de introspección, y en los próximo de días les compartiré en las entradas ciertos temas en los que he reflexionado mucho últimamente. Tal parece que el "modo cumpleaños" me ha reactivado la inspiración para escribir.

El día de ayer asistí a una reunión con amigos. En esa reunión tocamos dos puntos que llamaron mi atención particularmente, uno de ellos fueron una serie de comentarios respecto a mí persona, que es sobre el cual escribiré hoy, y el otro fueron las amistades (sobre la cual escribiré próximamente, porque como dice Shakira, es mejor empezar por uno mismo, ya saben cuando en sus canciones aparecián algunas frases reflexivas, en fin).

El día de ayer una amiga me dijo un par de cosas sobre mí. La primera es que ahora le parecía "más yo" y la segunda es que en realidad pocas personas saben como soy. Respecto a que ahora le parezco "más yo" me imagino a que se refería al hacho de que hasta hace unos meses, estaba hecha una mierda. Personas que estuvieron conviviendo conmigo durante lo que yo llamo "mi segundo periodo oscuro" podrán decir que mi "yo normal" se había esfumado y yo me había convertido en un boceto extraño de una persona que yo no era. Durante ese tiempo, estuve pasando por algunas situaciones que me resultaron desagradables y tristes, y que afectaron mi estado de ánimo. Obviamente esto no solo se reflejaba en mi físico (con unas ojeras bastante marcadas, continuas ganas de llorar, y un aspecto en general melancólico) y por consiguiente en mi manera de expresar. 

Lo cierto es que después de haber pasado ese período, no sé si sea mi yo normal. Ciertamente, yo no me siento la misma después de haber tenido esas experiencias, y puedo decir que me ayudaron en cambiar ciertas ideas erróneas que yo tenía, por eso, después de todo este tiempo que ha transcurrido, puedo decir que he llegado a hacer la pases con ellas, y que ahora las veo como un aprendizaje. 

No se si sea "más yo" en el sentido de que me ven como antes, por lo menos en la superficie y en mi estado de ánimo, pero yo me siento diferente. Aunque ya estoy mucho más animada y optimista no puedo decir que soy mi yo mi anterior, y eso me da gusto, porque como bióloga, siempre he estado de parte de la evolución.

Por cierto, cierro esta entrada diciendo que ya no tomo medicamentos, justo a tiempo para la celebración del próximo cumpleaños. Saludos internautas!

lunes, 23 de julio de 2018

De vuelta a la realidad...



Después de un buen tiempo es momento de regresar a la realidad. Y es que, haciendo un poco de retrospectiva, el año anterior se me hace un poco extraño, como si hubiese sido sacado de un sueño. Quizás yo sea un poco como Don Quijote, y a veces me dan mis ratos de locura y tengo que irme a cazar gigantes, aunque en realidad sean molinos de viento. Todos tenemos derecho a escaparnos a nuestra surrealidad de vez en cuando, y yo puedo decir que viví en ella un buen rato. ¿Aprendí de ella? Claro. Esa extraña surrealidad me dejó lecciones, y sé que si no hubiera habitado en ella no las hubiese aprendido. Pero como El Quijote, quizás sea tiempo de recobrar (un poco) la cordura. 

Siempre he sabido que uno tiene derecho a equivocarse. Tiene derecho a tocar fondo. Tiene derecho a cajetearla, a mandar todo al carajo y volver a comenzar. Uno tiene derecho a reinventarse, a volver a crearse otra vez, a aventurarse de nuevo. Sí, y yo a veces lo olvido. Mi estúpida necesidad de buscar la perfección a veces hace que me hunda en un estado depresivo. Aunque he batallado con mis control issues aún sigo lidiando con ellos. ¡Suelta! Me dice una vocecita en la cabeza, suéltalo ya, déjalo ir, déjalo que se pierda, que se lo lleve el viento (sí es una canción y ya me divagué)...

Retomando el punto, es hora de comenzar de nuevo, de retomar algunas cosas y dejar, por la paz, otras. Es tiempo de volver al aquí y al ahora, y aunque las cosas no siempre (aunque ya a estas alturas diría, casi nunca) salen como uno quiere, hay que tomar nuevas perspectivas porque así es esto de vivir.

Después de haber hecho muchas estupideces, haber cometido varios errores y haber tomado malas decisiones, he pensado que tal vez sea el momento de hacer las pases con ese pasado que aún es un poco reciente, tomar las lecciones y volver a retomar el rumbo, o lo que creo pensar que es un rumbo, porque al final, la vida es un desconcierto total, y la mayoría de las veces vamos a la deriva (o quizás sea yo). En fin, quizás sea momento de regresar a la Mancha y replantearme muchas cosas de nuevo y poner algunas otras en su sitio.

La aventura fue interesante y también estresante, al final entendí que Dulcinea no era para mí y que existen más aventuras por venir. Quizás en algún momento vuelva a la surrealidad, aunque muy probablemente sea distinta, pero por el momento nos quedaremos aquí, en esta realidad.

miércoles, 4 de abril de 2018

Éramos infinitos...



Estábamos en la cima del mundo, o al menos así me sentía yo. Estábamos en la cima de una montaña contemplando el paisaje. Era lo mas hermoso que había visto en un buen tiempo. Había valido la pena la caminata hasta la cima de aquel mirador. La vista me quitaba la respiración. Frente a nosotros se habría paso la imponente imagen de la sierra queretana con su bella vegetación, el cielo era de un Azul claro, tan bonito que me recordaba al de mi ciudad natal. Nos sentamos y nos perdimos en aquella visión por un rato.
Y entonces K dijo:
-Te traje aquí para que contemples el paisaje, para que veas que hay mas cosas que la maestría. Que hay mucho mas que los desamores. Hay un sinfín de personas y de posibilidades.
Tenia razón. Sus palabras me llegaron justo en el momento indicado. Me recordé a mi misma que al final somos un pequeño punto en el vasto universo, que este maravilloso planeta es muy grande  hermoso como para estar triste todo el tiempo. Era cierto, y aun quedaba tanto por conocer y tanto por sentir.

No voy a negar que no pensé en él porque si lo hice. A veces pienso en que me gustaría visitar todos esos lugares junto a el, pero por alguna razón desconocida, aun no es momento de que llegue a mi vida. Quizás, algún día.
Aunque sentí un poco de nostalgia ante este pensamiento, también me sentí inmensamente agradecida porque he tenido la oportunidad de visitar lugares maravillosos al lado de personas extraordinarias, mis amigos. Pienso en todos los buenos momentos que he pasado con cada uno de ellos y siempre los recuerdo con una sonrisa, y me doy cuenta de lo afortunada que soy por tenerlos. 

Han sido días difíciles, y sino fuera por cada uno de ellos que me han escuchado en mis largas llamadas telefónicas, que han contestado mis mensajes depresivos, que me han echado porras y que me han dado un abrazo no se que haría. Estoy agradecida. Quizás toda la experiencia anterior era necesaria para que pudiera recordar esto. Les agradezco a todos. No se que hubiera hecho estos días sin F y K, que me han visto en mis ratos, muy pero muy malos, y han tenido la paciencia para escucharme y hacerme entrar en razón. Espero aun no pierdan la esperanza en mi.

Quizás las chicas de SATC no estaban tan equivocadas cuando dijeron que los amigos son nuestras almas gemelas y en verdad lo creo. No se si algún día encuentre al "chico de mis sueños", tal vez si o tal vez no, pero he encontrado personas extraordinarias con las que compartir mi vida. Y estoy agradecida por ello.

De vuelta a aquel lugar, en la cima de aquella montaña pensaba que eramos finitos, pero en aquel breve tiempo que estuvimos ahí, como dice Charlie y ahora lo entiendo, juro que éramos infinitos.

lunes, 19 de marzo de 2018

Lecciones de Gto...

 En la víspera de mudarme a una nueva ciudad, me encuentro pensativa sobre un montón de cosas. Viví en Guanajuato por seis meses, y aunque parece poco tiempo debo decir que en ese tiempo experimente algo así como un paseo en una montaña rusa. Mientras observó mi ya casi vacío cuarto, hago memoria de los momentos buenos y malos. Cierro los ojos y mi mente trae demasiados recuerdos. Esta experiencia tan intensa me ha hecho replantearme algunas cosas en las que no había pensado que me sucederían. Sin duda, vivir aquí, me hizo vivir muchas cosas nuevas, tanto buenas como no tan buenas, pero que sin duda me han dejado un aprendizaje.

Vivir en Guanajuato me hizo recordar que el mundo no es de caramelo. Que a veces, aunque lo intentes, hay sitios que quizás no son para ti (y digo quizás porque uno nunca sabe si lo pisará de nuevo). Tal vez fui, con mis costumbres foráneas, mi sentido del humor demasiado llevadero, o mi carácter fluctuante, los que me hicieron sentirme siempre como una marginada. Nunca encajé, o nunca sentí que lo hiciera. No siempre estarás en lugares donde la gente sea cálida, o tengan las mismas ideas que tú, o te vayan a entender porque eres de fuera. Vivir aquí me recordó que la vida es así, dura, y que como dices Augustus, el mundo no es una máquina de conceder deseos.

Comprendí que, tal vez, con el paso del tiempo es más complicado hacer amistades. A estas alturas de mi vida, y con todo lo ya vivido, a veces es complicado forjar conexiones que perduren. De pronto te das cuentas de la gran brecha que existen entre las ideas, y que esas ideas chocan, y pueden formar grandes (y graves) explosiones. A veces me pegaba como un rayo, mientras platicaba con distintas personas más jóvenes, que yo ya no soy la misma que a mis veintitantos, quizás aquella yo hubiera compaginado más con ellos, pero mi yo actual es muy distinta.

Me ha dado cuenta, también, que sin importar el grado de madurez que digas tener no estas exento de llevarte decepciones y de cometer errores épicos. Si, yo cometí errores, hice cosas que nunca pensé que haría y que a veces criticaba en otras personas. Vaya sorpresa. Sin embargo, también experimenté mentiras y traiciones, hipocresía, y deshonestidad. Nada puede exentarte de eso. La vida es así, y lo pasarás a la edad que sea.

Me di cuenta también, que la gente siempre tendrá una opinión de ti. Y que aunque quizás tu te consideres una buenas persona eso no implica que los demás lo hagan, es duro pero al final me recordé a mí misma que la única opinión que debe importarme es la de mi misma.

Valoré mucho más todo aquello que dejé en mi ciudad natal, mi familia y amigos, y personas que en verdad me estiman. El clima, la comida, la forma de ser tan distinta del lugar donde vivo. El mar, la arena y el sol quemándote la piel. Recordé que la felicidad se compone de pequeñas cosas.

Volví a suspirar después de mucho tiempo y al final termine con el corazón roto. Baje los muros y las defensas, ignoré a mi intuición y lo que me aconsejaban mis amigos por un chico. Ahorita me siento triste y rota. Pero conocí partes de mi misma que no conocía, me mostró hasta donde puedo llegar por alguien, hasta perderme a mi misma y convertirme en alguien que ahorita ni siquiera reconozco. Aún estoy aprendiendo lecciones por él, y quizás un día las escriba aquí, y sé que algún día también, se las voy a agradecer. Esto me hizo tener más consideración hacia mis amigas, y hacia mujeres de mi propia familia que yo solía juzgar, pero ahora me doy cuenta de que a veces, nos perdemos a nosotros por amor. 

Fue duro? Sí.
Aprendí? Muchísimo.
Volveré? No lo sé, el futuro siempre es incierto.

miércoles, 14 de marzo de 2018

By the beach...


Después de seis extraños, complicados, dramáticos e intensos seis meses fuera de mi ciudad natal, regresé. Necesitaba venir y sanar. Necesitaba recordarme a mi misma quien era después de que me sentía perdida. Necesitaba estar con personas que me abrazaran y escucharan, que me han apoyado y que siempre, de diversas maneras, consiguen sacarme una sonrisa. Gracias.

Necesitaba caminar por la playa y dejar que la brisa me golpeara. Necesitaba dejar que la arena se me pegara a los pies y que el agua helada me hiciera sentir. Necesitaba el calor de mi tierra y la calidez de mi gente. Necesitaba volver a ver palmeras, comer coco y contemplar el sol hundiéndose en el mar. necesitaba recordar que no hay cosa que no cure el agua salada. Gracias.

Mientras caminaba por la playa, recordé algunas cosas. Que es válido equivocarse y volver a empezar. Que hay cosas para las que tal vez no nacemos. Que hay cosas que están destinadas a no ser, aunque las deseemos con todo el corazón. Que todas las situaciones que pasamos nos traen una lección, así como también las personas que vamos conociendo. Que algún día (quizá) lo entenderemos todo...que tal vez sea bueno volver a iniciar.

Mientras camino por la playa, veo a un par de niños jugando, y para mi sorpresa, me doy cuenta de que esperó algún día ver a mis hijos así, y la imagen me ilusiona.

Pienso también, en todos los suspiros que me esperan, en todas las cosas de "mi lista" que aun me faltan por hacer. En las lecciones qud dio Gto. Pienso en que, aunque aún estoy en modo de reparación, el hecho de aceptar que te equivocas y que quizás esa sea la señal que necesitas para ajustar las velas y cambiar de rumbo.

He de recordar también que debo atender más a las señales y hacerle caso a mi intuición. Me quedó con la frase que leí hoy (y que estoy considerando una señal): "AÚn no se cual es mi destino, pero me siento inspirada por el viaje".


jueves, 22 de febrero de 2018

Cataclismos...


De vez en cuando todos necesitamos un cataclismo, algo que nos remueva hasta los cimientos la existencia para que podemos cambiar, para que podamos ser mejores personas. Claro, el paso por el cataclismo no será fácil, será tan complicado que probablemente una parte de nosotros se pierda en él, y es por eso que al salir seremos diferentes. Los cataclismos se pueden presentar de diferentes formas, pueden ser situaciones o personas, incluso pueden ser ambas.

Ahora mismo siento que yo estoy pasando por uno, y no sé que vaya pasar después de él. Eso si, aunque aún no se cuales serán las consecuencias sé que no seré la misma una vez que haya terminado. Lo que puedo decir por el momento es que me esta costando mucho, y me esta sacudiendo a lo grande. En estos momentos ni siquiera puedo reconocerme.

Lo que sí puedo decir es que ya lo veía venir, notaba poco a poco, como empezaba a subir la marea. Notaba como poco a poco el agua me iba llegando al cuello pero aún así lo dejé venir, no hice nada por detenerlo. Deje que me hundiera por completo. Quizás era necesario.

Ha sido duro, y aunque ahorita ni yo misma sé quien soy y mucho menos quién seré, sé que este acontecimiento me ha llevado a explorar lados de mi que no conocía. Me ha ayudado a juzgar menos y entender más, me ha hecho tragarme mis palabras, y sé que el día en que alguien me pida un consejo, meditaré bien lo que salga de mi boca. 

Sé también, que una parte de mí se irá con el cataclismo. Sé que aunque vuelva a reconstruirme quedarán algunas grietas, quizás queden por siempre o quizás puedan ser resanadas. Sólo el tiempo lo dirá. Sé que en un futuro agradeceré por este cataclismo, sé que lo tomaré como una enseñanza de vida. 

Tal vez los cataclismos sean la forma que tiene la vida que es hora de cambiar, de decirnos que no debemos estar en tal lugar, o con ciertas personas porque simplemente eso no es para nosotros. Quizás venga algo mejor, eso solo el tiempo lo dirá.

sábado, 6 de enero de 2018

Gracias...


Gracias por romperme el corazón.
Gracias por recordarme que sentir dolor es parte de estar vivo.
Gracias por hacerme sentir algo que pensé que nunca experimentaría.
Gracias por hacerme recordar el valor que me debo a mi misma.
Gracias porqué aunque perdí mucho por ti gané más experiencia.
Gracias porque por un momento derribaste mis paredes, y ahora sé que no san fuertes como yo pensaba.
Gracias porque ahora vuelvo a recordar lo que no quiero en mi vida.
Gracias por recordarme que las personas que vamos conociendo en el camino, son maestros, y tú me enseñaste mucho.
Gracias por recordarme que muchas veces es mejor la soledad que las malas compañías.
Gracias porque de ahora en adelante no volveré a ser la misma.
Gracias por darme material para escribir.
Gracias por las mentiras, porque ahora apreció aún más la honestidad que me rodea.
Y al final, gracias por dejarme de hablar, porqué creo que yo no hubiera podido hacerlo.


jueves, 4 de enero de 2018

Las historias...


Dicen que los libros nos llegan en los momentos indicados.  Eso pensé mientras le daba vuelta la página al libro que estaba leyendo. Las palabras unidas en oraciones me recordaban a una sola persona. Pensé en las historias que relataba aquella novela, y en la manera en qué, aunque eran múltiples mujeres las que aparecían, yo me identificaba con cada una. Me parecía que a párrafos bien yo hubiese podido estar contando esa historia.

Con la pluma lista, voy subrayando aquellas frases con las que me siento identificada en ese momento. Y en cada una de ellas no puedo evitar pensar en una misma persona. Me parece tan triste a veces, y otras, tan liberador. 

Quizás, lo libros si llegan cuando los necesitamos. Quizás en ellos podemos hallar una poca de sabiduría que creemos que nos hace falta. Quizá lo necesitamos como otra forma de conectarnos con alguien, de saber que alguien es capaz de traducir lo que sentimos en palabras. 

A veces, mientras leo, en vez de imaginarme a los protagonistas, me imagino diciéndole esas palabras a la persona en la que estoy pensando. Y desearía poder decírselas en verdad. Pero no siempre se puede. 

He vuelto a entender que no todas las historias pueden tener finales felices, que algunas solo son momentos de la vida, que son transitorias, que quizá nunca las comprenderemos, pero de alguna manera afectaran a quienes seremos, algún día. 

Y tal vez yo algún también, cierre los ojos y recuerde nuestra pequeña y fugaz historia.

martes, 28 de noviembre de 2017

Creyente




Después de numerosos fracasos en eso que llamar "encontrar el amor" me volví, por ponerlo de alguna manera, atea. Cada vez que escuchaba a alguien hablar sobre encontrar al amor de su vida, yo volteaba los ojos y decía algo sarcástico. Mis comentarios se volvieron cínicos. La idea de que la mayoría de las mujeres pasáramos gran parte de nuestra vida, y nuestro tiempo, pensando en algo así, se me hacía absurda y obsoleta.¿Qué no hay otros temas? ¿Qué no hay otras cosas más importantes que solo eso? 

Sin embargo, debido a un suceso algo extraño que ha sucedido en mi vida recientemente, y un sinfín de terapias telefónicas por parte de mis amigas, me he replanteado las cosas. Y es que desde antes de venirme a esta nueva ciudad, yo tenía una idea muy firme sobre lo que quería, y ahora, esa idea se ha tambaleado. 

Me he comenzado a dar cuenta de que quizá doy la impresión de aquello que precisamente no quiero, en vez de aceptar la que quiero y transmitir esa idea. Pero es que a veces no sé como. Quizá las experiencias sirven para eso, para recordarte aquello que no quieres y que deberías quitar de tu vida para poder darle paso aquello que deseas. 

Quizás sea una cuestión de creer. Quizá debería volverme creyente de aquello en lo que había dejado de creer, de darle una oportunidad y ver qué pasa. Quizá debería dejar el cinismo de lado y concentrarme en aquella parte de mí, que esta allí dentro, lo sé, pero que casi siempre evita salir, y ver qué sucede. 

Quizá debería empezar por la aceptación. La aceptación de aquello que quiero. Quiero un la la land, un baile a luz de la luna, un momento, un atardecer, un caminar juntos, una plática en la que nos ríamos de todo y de nada en particular, una mirada, un suspiro, un café. Quiero algo más que la mitad, o los pedazos. Quiero volver a creer.  Sí, suena cursi, lo sé. 

Quizás debería volverme creyente.

Amén.

jueves, 19 de octubre de 2017

40 cosas que me gustan...




La comida.
Tú.
El chocolate.
Tú.
El helado.
Tú.
Viajar.
Tú.
Escribir.
Tú.
La Playa.
Tú.
La lluvia.
Tú.
Los girasoles.
Tú.
El café.
Tú.
El rock.
Tú.
El whisky.
Tú.
La poesía.
Tú.
Los libros.
Tú.
Dormir.
Tú.
El color negro.
Tú.
La noche.
Tú.
La luna.
Tú.
Las puestas de sol.
Tú.
Los museos.
Tú.
La pintura.
Tú.


sábado, 7 de octubre de 2017

Apaga mi fuego


A veces me pregunto qué debería cambiar.
A veces me preguntó si solo es cuestión de suerte.
A veces me preguntó si no soy un desfase de tiempo,
y siempre llego demasiado tarde.

A veces me pregunto si debería ser menos,
en todos mis adjetivos,
a veces me preguntó si debería apagar mi fuego.

A veces me pregunto qué debo hacer,
o si solo debo fluir.
A veces me pregunto si me debo convertir
o solo ser.

A veces me preguntó si hay alguien para mí,
aunque solo el silencio me responde.

A veces me preguntó cuánto más durará esta soledad,
si será una semana, un mes o un año más.

A veces me preguntó si todo lo que dicen es cierto,
eso de que existe alguien más para cada uno de nosotros.

A veces me pregunto si me toco recorrer sola este camino.

martes, 26 de septiembre de 2017

Nuevos comienzos

Empezar de nuevo en una ciudad nueva, donde no conoces a nadie es difícil.  Lo sé. la experiencia no se me debería hacer tan extraña, y sin embargo lo es.  No es lo mismo. No siento lo mismo. 

Eso me recuerda a una frase de F. Scott Fitzgerald "existe todo tipo de amor en este mundo, pero nunca el mismo amor dos veces", y creo que eso lo puedes extrapolar a las experiencias también. No puedes sentir lo mismo que la primera vez, tratar de simularlo es un intento fallido. Y eso prácticamente como me siento. Quisiera sentirme como la primera vez que estuve sola en una ciudad, con el mismo ímpetu de aquél entonces. Y sin embargo, esta vez, no es así. 

Con la edad también vienen muchos cambios. Ahora puedo sentir la soledad de una forma tan distinta a aquella primera vez, donde era la promesa de nuevas aventuras, y  ahora puedo sentirla permeándose por la casa, exténdiendose por los poros de mi piel, llenándome de un sinnúmero de recuerdos y de suspiros que me recuerdan todo lo que extraño.

Y es que la vida no es un experimento reproducible, la vida es un conjunto de experiencias buenas y malas, y eventos aleatorios a los que siempre reaccionarás de una manera distinta. Pero es que a veces es tan difícil entenderlo, y aquí estamos queriendo sentir como la primera vez.

Recapitulando, pienso en todas las señales que me trajeron hasta aquí, o al menos aquello que yo interpreté como señales, aunque aún no puedo desvelar la razón, o asegurar con certeza que lo fueron. Todo sigue siendo un misterio. Y quizás siempre lo sea.

Quizás me hace falta volver a creer en la magia, en la magia de los nuevos comienzos.


sábado, 19 de agosto de 2017

El delirio pre-treinta...


A días de que se acabe la era de los veinte, no puedo evitar pensar y sentir un sinnúmero de cosas. Y es que a ratos, siento el peso inevitable de los treinta, que se combina con un poco de ansiedad y adrenalina. Quizás me siento así porque se supone que a esta a edad ya deberías tener a la mano una lista con las cosas que (según la sociedad) ya deberías de haber alcanzado. Y por otro lado esa la adrenalina por entrar a una nueva era, donde hay nuevos misterios, y donde me esperan nuevas aventuras. 

Creo que llega en un punto en el cual sientes debes de comenzar de cero otra vez. Comienzas a redirigir tu mente hacía aquellas cosas que quieres y puedes cambiar, y dejar de una vez, aquellas que pese a todos tus intentos y esfuerzos no puedes cambiar.  Es válido cambiar de perspectiva y caminar hacia aquello que te gustaría hacer pero que siempre has dejado de lado porque has puesto otras cosas primero, o porque las circunstancias no te lo han permitido.

Es válido el cambio.  Es válido deshacerse de aquello que ya no necesitas. Es válido comenzar desde la cenizas. Es válido reinventarte y descubrir cosas nuevas sobe ti mismo. 

Donde yo vivo es común escuchar que ya eres muy grande o viejo para hacer ciertas cosas, que ya debes "sentar cabeza" y hacer el papel que te corresponde.  Dejamos sueños y metas por esa idea, por la idea de que, independientemente de la felicidad que nos traiga, debemos cumplir con una responsabilidad que ya se nos fue impuesta.

Tal vez todo esto sea parte de lo que he llamado "el delirio pre-treinta", y quizás sean solo divagaciones.  


martes, 30 de mayo de 2017

Nijinsky....


Es ella, siempre es ella.
La chica de cabello largo y brillante.
La chica con la sonrisa linda.
La chica de figura espigada a la que todo le va bien.
La chica que pude lucir un vestido blanco de manera impecable.
La que no es complicada, ni demasiado intensa.
La de los modales.
La despreocupada, la que a todo le va bien.
La que acompaña su habla con los ademanes adecuados.
La dulce y tierna, una princesa.
La que consideran perfecta.

Y después estoy yo.
Una perfecta antítesis de ella.
La que siempre es demasiado.
La complicada.
La despistada.
La fría, una chica de hielo.
La rara, "la de negro".
La forever alone.

Ella es Nijinsky, la chica que yo nunca seré.




jueves, 4 de mayo de 2017

Enigmas y certezas...


Mientras venía caminando comencé a pensar en la certezas. Pensé que tal vez, busco demasiadas certezas en mi vida, busco respuestas para todo aquello que (aún) no consigo explicar, quizá se deba a mi parte científica, porque la ciencia requiere de certezas. Sin embargo, debe algo que equilibre las fuerzas, y para que haya respuestas debe haber preguntas, para que haya certezas también debe haber enigmas.

Quizás la vida consista en un equilibrio entre ambas, entre certezas y enigmas, quizá haya cosas que nunca tendremos la certeza de saber porqué ocurrieron. Quizás a la vida también le gusta mantener sus secretos. 

Mientras pensaba todo esto, recordé la reunión que había tenido apenas con unos amigos. Tenía mucho tiempo de no verlos, y entre otras cosas, me compartieron sus historias de amor. Me parecieron curiosas como alguna de ella sucedieron, y hoy que venía meditando, me acordé de esas historias y me pregunté en la formas curiosas en que a veces sucede la vida.

Quizás, lo cierto es que no sabes cuando vas a conocer a alguien que cambie tu vida, que pueda ser el amor de tu vida o alguien que te inspire a cambiar.... quizás no saber que pasará es la única certeza que tenemos.

Quizá yo había hecho demasiadas conjeturas que había dado por certezas, pero la pregunta me resurgió hoy: acaso son certezas? La voz de mi OP resonó en mi mente "solo deja que la vida te sorprenda".

sábado, 18 de febrero de 2017

El vacío...


A veces me siento vacía. Como si en mi interior se formara un gran agujero que debo llenar. Pero no sé como empezar, y a veces me siento demasiado agotada para hacerlo. A veces pienso, que quizás necesite ayuda para hacerlo, pero pronto descubres que esa tarea no le interesa a nadie, y que tienes que hacerlo sola, como casi todo en esta vida.

A veces siente como la melancolía va envolviéndote el corazón, y sientes un tristeza infinita que es a la vez maravillosa y agotadora. Y vas caminando con esa sensación de vacío a diario, tratando de que no se haga más profunda, y te dices a ti misma que lo solucionarás, que solo es una etapa, que todo volverá a la normalidad, aunque "la normalidad" no sea lo que deseas.

A veces admites que te sientes atraída por ese vacío, y quisieras lanzarte a explorarlo pero sabes que podía resultar peligroso, porque no sabes la profundidad que tiene, y quizás al principio sea claro pero con cada metro que sumerjas se puede ir volviendo más oscuro.

Todos te dicen que vas a estar bien, que es solo "una fase" y que estás exagerando demasiado. A veces prefieres ya no decir nada.

Comienzas a creer que el vacío es parte de ti y que tienes que aprender a sobrellevarlo. No sabes si algún día volverá a llenarse ese gran hueco o estará ahí para siempre. Comienzas a cuestionarte si es parte de tu ADN.

Sabes que el vacío no puede ensancharse, porque podrías vaciarte por completo. Tan solo queda esperar, dejarlo que se llene poco a poco, aunque la espera a veces puede volverse frustrante.

Espera, tiempo, vacío. Tiempo y vacío, dos conceptos unidos por la física, porque en el vacío el tiempo es interminable, es eterno.



sábado, 14 de enero de 2017

The Bridesmaid...


Recientemente tuve mi segunda experiencia como dama de honor. Resulta extraño como tus amigas solteras se van casando y te vas dando cuenta que eres la soltera del grupo. La experiencia me puso a pensar si soy de esas de las que no se casan: las eternamente solteras, las solteronas, la de los gatos, como dicen. Quizás.

Recordé que el primer post que publiqué en este blog fue sobre un vestido que vi y con el que dije que tal vez me casaría, si, es un tanto extraño. Y resulta aún más extraño estar en la boda y no poder evitar preguntarme si eso es para mí, si tendré esa experiencia.

No pude evitar sentir un poco de melancolía, caí en la cuenta de como habían cambiado las cosas.

Quizás sea de las que no se casen, de las que caminan solas, viajando y descubriendo este inmenso y maravilloso mundo.

Quizás sea de las que no se casen, aunque siempre me digan que si, que ya llegará, que aun soy muy joven.

Quizás sea de las que no se casen, y aunque a veces me aflige la idea, pienso también en todas las oportunidades que se abren ante mí.

Quizás sea de las que no se casen, pero que aman con locura, con intensidad.

Quizás sea de las que no se casen, pero que  viven y disfrutan su vida.

Y cuando la idea me atormente, y me contesten con el típico ya llegará, recordaré lo que leí en un artículo "tal vez sí, o tal vez no y eso me dará la oportunidad de conocer a muchas personas maravillosas".

Namaste.