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jueves, 29 de octubre de 2020

Alone

 Han sido unas semanas extrañas, desde la última vez que escribí aquí y hasta ahorita siento que ha pasado mucho tiempo y la verdad es que no ha sido tanto. La neta es que quisiera escribir sobre muchas cosas pero hay algunas que aún no puedo poner en palabras, hay otras de las que no quiero hablar y las demás irán brotando próximamente. 

Creo que últimamente me ha pegado mucho lo de la cuarentena. Creo que comienza a hacer mella en mi esto del aislamiento, y me siento cada vez más sola. Y eso es algo que precisamente me ha golpeado en el sentido emocional, no solo por el hecho de sentirme sola sino por el hecho de que he aprendido que al final estás tu y solo tu para ti. Voy a tratar de explicarme mejor. 

Creo que a veces llegas al punto en el que debes lidiar tu solo con tus propios problemas, pero esto no lo digo a manera de reclamo, sino más bien como una especie de lección que estoy aprendiendo. A veces quisiera hablarle a mis amigos para decirles como me siento, pero por otra parte siento que no quiero aburrirlos con la misma cantaleta. 

Poco a poco me he dado cuenta de qué, en algún punto, tenemos que lidiar con nuestras propias cosas por nuestra cuenta. Y a veces no es porque los amigos no te apoyen, sino porque ellos también están lidiando con sus propias batallas, y atendiendo sus propios problemas, y uno tiene que aprender a hacer lo mismo.

Así que a veces inicio una conversación en la que le quiero decir a mis amigos  "oye me siento así..." pero al final me retracto porque no quiero aburrirlos con mis problemas. Así que estoy en el proceso mental de lidiar con ellos, porque al fin y al cabo sé que soy la única que puede resolverlos.

Creo que la cuarentena me ha hecho más consciente de mi soledad, y de como convivir con ella. A veces es extraordinaria porque me permite esparcirme por cosas que había querido hacer y que no no hacía por falta de tiempo o simple desidia, pero otras tantas se vuelve pesada, tanto, que siento que me aplasta y me asfixia.

Al final estamos solos, y creo que esa es una de las cosas más difíciles de entender en la vida, que somos entidades individuales aunque formemos parte de un todo. En fin, ya dejo de escribir porque no me quiero poner existencialista. Saludos.

viernes, 3 de julio de 2020

El poder de los recuerdos...


El día miércoles me dispuse a iniciar un curso que me indicaron por parte del trabajo. Me di cuenta de que necesitaba una libreta para tomar notas, y me dirigí hasta un anaquel donde tengo guardadas algunas que todavía tenían hojas en blanco y que podían reutilizarse, saqué una al azar y me di cuenta de que era una de las que había llevando durante la maestría en Gto, comencé a hojearla, y mientras lo hacía, como si fuéramos un par de clavadistas sincronizados, los recuerdos comenzaron a desbordarse por mi mente. Uno tras otro y sin parar, aparecían imágenes, imágenes muy breves pero muy claras de muchos momentos que viví allá. Para los que han leído este blog, sabrán que mi época en Gto fue un tanto tormentosa, así que nos les mentiré, sentí ganas de llorar, pero no lo hice. Pensé que quizás sería mejor idea y dejar los recuerdos donde pertenecían, guardados en ese anaquel. Sin embargo, porque una parte de mí me dijo que tenía que sobrellevarlo, junto con el presente, porque así sería por siempre.

Quizás el efecto fue así, dado un suceso que pasó un par de semanas. Es extraño como a veces, de la nada, tu pasado se vuelve a hacer presente, aunque realmente nunca nos deja del todo. Después vi la foto de un compañero que vive allá, y que puso una foto de la ciudad, resaltada por sus luces en la noche, preciosa, antigua, con el aire particular que la caracteriza. Juró que cuando vi esa foto podía sentirme ahí, de nuevo, como cuando vivía allá. Después, aprovechando la melancolía, me puse a escuchar canciones que me recordaban aquél tiempo, que a veces parece haber ocurrido hace muchísimos años, y otras tantas, parece haber ocurrido ayer.

Finalmente, como última idea nostálgica de la noche, se me ocurrió resucitar mi antiguo teléfono, aquél que me acompañó durante aquella etapa, y que se convirtió en un preciado tesoro. Quería recuperar mis recuerdos de forma palpable, así que me dije que el día de mañana lo intentaría. Y aquí estamos hoy, escribiendo esta entrada después del experimento. Lo conecté, y para mi sorpresa, prendió. Con un poco de nervios, y después de dar un profunda exhalación, accedí a él y comencé a buscar lo que quería. Y allí estaban, las fotos de esa época.... las miré un buen rato y me dije que ya no me parecía, eran imágenes de otra vida. Me pregunté como sería la vida de algunas personas que aparecían en esa foto, tres años no parece mucho tiempo y sin embargo a mí me parece que han transcurrido como mil. Las guardé en mi nuevo teléfono, a veces es bueno echarle una vista al pasado.

De repente me pongo a pensar que hubiese pasado si... como sería ahora? No lo sé, nadie lo sabe. O tal vez si, tal vez esa yo exista en un mundo paralelo, pero eso no puedo saberlo. A veces me parece extraño, como ciertos objetos tienen tanto poder sobre nosotros, es como si tuvieran la magia para revivir el pasado, o quizás seamos nosotros, imprimiendo esos recuerdos en ellos. 

Y es que hay noches llenas de recuerdos, hay noches en que el tiempo retrocede, y parece que puedes casi palparlos. Hay noches donde el poder de los recuerdos se hace presente.

sábado, 19 de octubre de 2019

Me doy por vencida...

Me cansé de buscarte y no encontrarte.
Te he escrito cientos de veces y no hay respuesta.
Te inventé, te cree y te suspiré.
Hasta te he llorado y  ni lo sabes.
Te conjuré en mis versos pensando que así te encontraría.
Me equivoqué.
Te conjugué en todos los tiempos, y ni así pude vislumbrarte.
Quizás realmente no existes. Quizás eras un capricho de mi mente. Tan solo un anhelo.
Me he mudado más de tres veces, siempre con la ilusión de hallarte.
He fallado estrepitosamente.
Cada vez que me ilusioné pensé que quizás esta vez "si era la buena".
Pensé que un beso me diría "aquí es, te encontré".
Pero no, nunca pasó. O al menos no hasta la fecha.
Quizás mi lugar no es a tu lado, quizás por algún motivo no podemos coincidir.
Me he resignado (y mira que detesto esa palabra) a que quizás nunca te encuentre,
a que quizás, nunca nos topemos, a que quizás vivamos en galaxias diferentes, en mundos paralelos, en dimensiones distintas.
A partir de hoy ya no te buscaré. A partir de hoy ya no te escribiré.
Solo Dios sabe si algún día nos lleguemos a encontrar.
El amor que tenía para ti lo usaré en mi, y si algún día, por azares del destino, coincidimos, renacerá un amor nuevo.
Lamento las fallas, lamento no haberte podido encontrar.
Nos vemos hasta que la vida, el destino, las estrellas y el tiempo quieran que nos conozcamos.
Mientras se feliz.

domingo, 6 de octubre de 2019

Déjà vu

Últimamente he tenido una rara sensación de déjà vu, quizás sea porque el lugar en el que vivo ahora me trae una sensación similar a la que tenía cuando vivía en Gto. Y no es que ambos lugares se parezcan exactamente, aunque hay cosas que a mi parecer tienen en común, y sin embargo, a veces siento como una extraña paralelidad entre ambos sitios, aunque lo más probable es que todo sea obra de mi cabeza. 

También esta el hecho de que tengo una nostalgia parecida, aunque en Gto le di rienda suelta a mi depresión, aquí no siento lo mismo, es más bien, una melancolía aguda pero no llega al grado de ser depresión, de hecho, no me siento deprimida, pero tampoco me siento contenta. Es algo así como un limbo emocional. 

A veces, cuando estoy en la combi, mi mente me transporta hasta Gto y me susurra: esto ya lo has vivido. Y siento que una parte de mi se pone más alerta y dice: se parece pero no. Hay tantas cosas diferentes. 

Lo cierto es que, me mantengo pensando en porqué tengo que estar aquí, porque la vida me ha traído hasta este lugar tan lejano, y pienso que en algún momento sabré la respuesta. Trato de ser optimista, y pienso que esto es temporal, porque realmente todo lo es, al fin, nada dura para siempre.

También tengo momentos en los que me dan ganas de agarrar mis tiliches y comprar un boleto a Australia, pero pues la realidad es que, no puedo costear un boleto hasta allá por el momento. Así que mientras dure este lapso, trato de pensar en cosas que he querido hacer, pero que siempre posponía por falta de tiempo, porque si algo tiene este lugar, es que me permite comprobar la relatividad del tiempo.

Hablando de tiempo, me he puesto a hacer instrospección, preguntándome a dónde quiero llegar y si quiero regresar al lugar donde me encontraba. Me pregunto si me veo haciendo todos los días de mi vida lo que hago, o si quiero cambiar de rumbo, como es que debo hacerlo, los paso que debo seguir, las decisiones que tengo que tomar. Si, definitivamente me ha puesto a girar mi ardilla. Aún no sé que sigue, lo único que he podido concluir es que la vida es muy rara, y que te lleva por caminos que nunca pensaste que tomarías. En fin, me guardaré mis teorías filosóficas para las siguientes entradas. Que tengan un buen día.

sábado, 4 de agosto de 2018

Lo que un día pudimos ser...



Últimamente te he soñado, no sé, quizás mi subconsciente aun te recuerda. Es que esto de olvidar no es un trabajo fácil. Lo sé, a veces me pongo cursi, y parece que esta será una de esas entradas un poco azucarada y melancólica. 

A veces me pongo a pensar en lo que pudimos ser. Lo sé, gastar tiempo en los hubiera nunca se ha considerado algo productivo, pero es que no puedo evitarlo. Y es que yo pensaba en nosotros, y lo pensaba a lo grande, aclaro que, ese pensamiento ya se ha ido diluyendo poco a poco, pero a veces parece que al recuerdo le gusta aferrarse a los pocos latidos que aún le quedan. 

No voy a plasmar aquí todas aquellas fantasías que alguna vez poblaron mi cabeza, a estas alturas ya no me resultan románticas sino un tanto patéticas. Quizás todo esto que estoy escribiendo sea un efecto de los medicamentos que estoy tomando (nada grave, no se alarmen) pero ya saben que a veces el cuerpo y la mente se ponen un tanto susceptibles. Quizá también tengan culpa los vecinos y su larga playlist de canciones de desamor, y sí, desafortunadamente, muchas me recuerdan a ti.

Puedo decir también, que parece que a mi mente racional ya le quedó claro que un "nosotros" no es posible (y nunca lo fue), que los verbos que pudimos conjugar serán ya sea en pasado o en subjuntivo, pero en el presente carecen de sentido y en el futuro parecen que ya dejaron de existir. Es gracioso, o al menos ya a sí me lo parece, que ni en mis sueños estamos juntos, supongo que si las señales existen, esa debe ser claramente una de ellas. En mis sueños siempre estas taciturno y lejano, quizás sea sea un reflejo de la realidad.... no lo sé, solo son suposiciones.

Realmente no sé porque escribí esta entrada, si ya no tiene sentido. Evocarte no te traerá aquí. No sé, supongo que como dice Benedetti "No sé por qué, pero hoy me dio por extrañarte, por echar de menos tu presencia. Alguien me dijo que el olvido está lleno de memoria" . No sé, a veces a los escritores nos da por martirizarnos con recuerdos del pasado. Supongo que que como dice una canción, todo lo que algún pensé que pudimos ser deberá quedar en mi memoria, como una invención.


lunes, 8 de enero de 2018

Pensamientos nocturnos...


Hay un lugar en Monterrey que se llama "El Obispado". Es un mirador. Recuerdo que cuando lo visité la vista me cortó la respiración. Era de noche y el clima era fresco, no hacía demasiado fresco, así que me parecía perfecto. Me acerqué al barandal y contemplé la ciudad. Me pareció un espectáculo hermoso, las luces inundaban todo a mi alrededor como si fueran un reflejo de las estrellas del cielo. 

Cerca de mí, una chica y un chico llevaban un par de cafés y se los tomaron allí mismo. Se sentaron sobre el piso y charlaban animadamente. Hubiese querido hacer lo mismo, hubiese querido tener allí un café y tomármelo en ese lugar, en aquel mirador donde podía contemplar toda la ciudad. Envidié su capacidad para olvidarse del mundo por un par de horas, o de minutos, el tiempo que durará el café. Yo también deseaba olvidarme del mundo.

Más allá, una pareja se besaba en la oscuridad. Las sombras los cubrían, y a mí me parecía lo más romántico del mundo. Deseé para mis adentros algún día hacer lo mismo. Regresar y pisar ese lugar de nuevo, y besarme con alguien como aquella pareja lo hacía. 

Atrás de mí, un niño brincaba los escalones que había. Sonreía. Sus padres lo vigilaban de cerca. Yo lo miré y pensé si algún día tendría hijos y si lo traería a este lugar. Esa era interrogante que aún no podía responder.

Del otro lado un muchacho se fumaba un cigarro. Cuando vi el humo desaparecer en la noche se me antojó tener un en aquel instante y sentir el humo pasar por garganta. Deseaba perderme en mis pensamientos mientras el cigarro se consumía.

Después un halo de nostalgia se posó en mí. Después pensé en él, y qué aunque fuera lo más ilógico del mundo, deseaba que estuviera allí. Que nos tomáramos de la mano y contempláramos aquella parte del mundo. Sí, tal vez era una idea estúpida pero era lo que deseaba en aquél instante.

Pero eso no existía, el presente era totalmente distinto. Así que me concentré en él y lo disfruté.

sábado, 7 de octubre de 2017

Apaga mi fuego


A veces me pregunto qué debería cambiar.
A veces me preguntó si solo es cuestión de suerte.
A veces me preguntó si no soy un desfase de tiempo,
y siempre llego demasiado tarde.

A veces me pregunto si debería ser menos,
en todos mis adjetivos,
a veces me preguntó si debería apagar mi fuego.

A veces me pregunto qué debo hacer,
o si solo debo fluir.
A veces me pregunto si me debo convertir
o solo ser.

A veces me preguntó si hay alguien para mí,
aunque solo el silencio me responde.

A veces me preguntó cuánto más durará esta soledad,
si será una semana, un mes o un año más.

A veces me preguntó si todo lo que dicen es cierto,
eso de que existe alguien más para cada uno de nosotros.

A veces me pregunto si me toco recorrer sola este camino.

martes, 4 de julio de 2017

Antología


Somos una colección perfecta de besos no dados,
De silencios prolongados, de palabras que se disuelven en la garganta.
Somos una colección de caricias imaginadas, de abrazos al aire, de suspiros espontáneos.
Somos una historia en puntos suspensivos, un capricho o un azar del destino.
Somos un instante, un paréntesis en el tiempo.

Eres la causa de mis pensamientos nocturnos, de insomnios imprevistos, de mis tardes nostálgicas.
Eres el destinatario de las canciones que entono de vez en cuando, de mis oraciones al dormir, de los versos que escribo.
Eres el motivo por el cual a veces tomo un trago, acompañado de esa punzada en el corazón.
Eres mi todo pero no somos nada, tan solo somos la perfecta antología de todo lo que no pudo ser.


lunes, 24 de abril de 2017

Te dejo ir...


Te dejo ir no porque ya no te quiera, sino porque es necesario.
He dejado de escribir esta historia, nuestra historia, porque me parecía que cada vez que escribía una línea, nos alejaba. Somos como esos protagonistas que van de un lugar a otro, nómadas, sin darse cuenta que la distancia cada vez se acrecentaba más, aunque en la realidad sea la misma, hay distancias que no pueden medirse en kilómetros.

Te veo feliz y eso me reconforta, veo cumplir tus sueños y eso me hace feliz, y los celebro en silencio porque no puedo abrazarte para compartirlo contigo. Y lo seguiré haciendo.
Tendré que alejarte, también, de mis fantasías, de aquellos oscuros lugares de mi mente, donde a veces, tu eras mío y yo tuya.

Tendré que dejar de escribirte. Tendré que alejarte de mis versos, de mis noches de locura, de mis noches en vela donde tu nombre pasaba una y otra vez en mi mente, deseando que me acompañaras.
Después de todo, olvidar es un proceso.

Tendré que dejar de pensarte. Tendré que apartarte de mi deseo, y de todo lo que alguna vez imaginé. Y es como si una parte de mi mente se estuviera desintegrando.

Tendré que olvidarte, y lo digo como si fuera obligación. Y me soy cuanta de aquí así es. Porque no quiero, pero tengo que hacerlo. Es de tontos atarse a un imposible.

Ojalá algún día te topes con estos textos, con estos tristes versos, que escribí en tu nombre.

Es raro como funciona el destino, y le dejo a él, la osadía de alguna vez, volvernos a ver.


jueves, 23 de febrero de 2017

Si te hubiera besado...


Recientemente vi La La Land y debo decir que me encantó. Cuando salí del cine tuve ganas de bailar y cantar, y en los días posteriores me he quedando pensando en algunas de sus escenas, sobre en la última, dónde, spoiler alert, los protagonistas recrean los que pudo haber sido si sus decisiones hubieran sido distintas. Esa escena viene a mí una y otra vez, y entonces la escena se vuelve mía, y es entonces que comienzo a preguntarme que hubiera pasado si aquella noche te hubiera besado.

Que hubiera pasado, si esa noche, yo en vez de pensar en alguien más me hubiese dejado llevar por el impulso de besarte. Que hubiera pasado si en vez de tener el corazón roto, hubiera estado dispuesta a correr el riesgo de besarte, quizás hoy estaríamos caminando de la mano o tal vez vendrías a visitarme de vez en cuando. O tal vez yo iría a visitarte, y tomaríamos un paseo, te abrazaría y continuaría besándote.

Quizás, si te hubiese besado me hubieras escrito una poesía, caminariamos por la playa y nos sentaríamos a contemplar el mar. Quizás iríamos de aquí para allá, viajando de un lado otro, visitando museos, contemplando paisaje, observando pinturas. Quizás nos encontraríamos en un cuarto, leyendo, y yo te observaría por encima de mi novela y sonreiría, tu me besarías y después, después...

Si te hubiera besado te sujetaría junto a mí y contemplaríamos las estrellas, y hablaríamos de un sinfín de cosas. Si te hubiera besado bailaríamos una misma melodía, y después contemplaría tus ojos y me perdería en la galaxia que emana de ellos. 

Si te hubiera besado aquella noche, hubiera notado el sabor del vodka aún fresco en tu boca, y ahora estarías dedicándome canciones. Si te hubiera besado quizás en este mismo instante estuviéramos charlando...

Si te hubiera besado aquella noche no viviría con la angustia de pensar en el sabor de tus labios. Pero aquí estamos cariño, en nuestra propia  La La Land.


sábado, 18 de febrero de 2017

El vacío...


A veces me siento vacía. Como si en mi interior se formara un gran agujero que debo llenar. Pero no sé como empezar, y a veces me siento demasiado agotada para hacerlo. A veces pienso, que quizás necesite ayuda para hacerlo, pero pronto descubres que esa tarea no le interesa a nadie, y que tienes que hacerlo sola, como casi todo en esta vida.

A veces siente como la melancolía va envolviéndote el corazón, y sientes un tristeza infinita que es a la vez maravillosa y agotadora. Y vas caminando con esa sensación de vacío a diario, tratando de que no se haga más profunda, y te dices a ti misma que lo solucionarás, que solo es una etapa, que todo volverá a la normalidad, aunque "la normalidad" no sea lo que deseas.

A veces admites que te sientes atraída por ese vacío, y quisieras lanzarte a explorarlo pero sabes que podía resultar peligroso, porque no sabes la profundidad que tiene, y quizás al principio sea claro pero con cada metro que sumerjas se puede ir volviendo más oscuro.

Todos te dicen que vas a estar bien, que es solo "una fase" y que estás exagerando demasiado. A veces prefieres ya no decir nada.

Comienzas a creer que el vacío es parte de ti y que tienes que aprender a sobrellevarlo. No sabes si algún día volverá a llenarse ese gran hueco o estará ahí para siempre. Comienzas a cuestionarte si es parte de tu ADN.

Sabes que el vacío no puede ensancharse, porque podrías vaciarte por completo. Tan solo queda esperar, dejarlo que se llene poco a poco, aunque la espera a veces puede volverse frustrante.

Espera, tiempo, vacío. Tiempo y vacío, dos conceptos unidos por la física, porque en el vacío el tiempo es interminable, es eterno.



lunes, 5 de diciembre de 2016

Untitled (X)...




A veces, de repente, me viene tu recuerdo.
Y me dan ganas de regresar el tiempo para volverte a besar.
Si tan solo la relatividad estuviera de mi lado, 
si pudiera prolongar nuestro tiempo,
si pudiera transformarlo en infinito....

Y pienso en todas aquellas cosas que nos falto por hacer
En aquellos silencios que guardamos
En aquellas mentiras que nos dijimos
Y en todo aquello que decidimos callar

A veces me viene tu recuerdo
Me saca de la realidad
Y me sumerge en la fantasía
Donde aun estamos, donde aun permanecemos

Me lleva a un estado de delirio del que no quiero salir
A menos que sea contigo
Y siento que nada es real
Mientras me acuerdo de ti

Y a veces creo verte
Pero son tan solo reflejos
de una realidad alternativa
donde somos inmortales

Quiero más que tu recuerdo
Te quiero a ti.

domingo, 9 de octubre de 2016

La Equivocada...





Tal vez yo era la equivocada.
Tal vez no estábamos destinados "a estar juntos".
Tal vez no era el tiempo indicado, ni el momento.
Tal vez, simplemente, no éramos el uno para el otro.

A eso se han reducido mis respuestas por no tenerte.

Tal vez somos muy diferentes.
Tal vez ella sea la indicada para ti.
Tal vez yo soy demasiado loca, demasiado complicada, demasiado difícil.
Eso es lo que siempre me han dicho.

Tal vez debería cambiar
Porque siempre he sido "la equivocada".
Tal vez soy de esas que nacieron para la soledad, para la libertad.
Tal vez soy como el mar, profunda, desconocida, indomable.

Tal vez soy la incomprendida, la marginada, la intensa.
La depresiva, la que detesta la rutina.
Tal vez son demasiados mis defectos.

No lo sé, quizás nunca lo sepa
tan solo sé que tal vez
sea la equivocada para ti.

domingo, 2 de octubre de 2016

Untitled (IX)...


Por fin he logrado conjurar tu nombre
En versos, en poemas, en poesía
Y te veo salir de mis letras
Como una creación divina

Me iluminas con tu luz
Y la oscuridad en la que vivía, se ha ido
Bienvenido a este mundo
que he creado para ti
para los dos

Ahora caminamos juntos
por el mismo universo
la Vía Láctea sobre nosotros
ilumina nuestras miradas

Ahora estamos juntos
En un mundo alterno, un  mundo nuevo
Bienvenido seas, amor.

martes, 13 de septiembre de 2016

La despedida...


Tristes, así son las despedidas. Creo que no hay otro adjetivo que les vaya mejor. No sé porqué pero a mi siempre me pasa que transcurren muy lento. Como esas escenas de las películas en las que todo se ve en cámara lenta y se escucha el sonido de un corazón latiendo. Así es como yo las siento, al menos. 

Después, te haces más consciente de que la vida esta hecha de encuentros y despedidas, y de qué aunque sean tristes, a veces son, también necesarios. Las despedidas te enseñan a apreciar el valor de los momentos, y a las personas, y te ayudan a comprender también ciertos aspectos de la vida que no podrías entender de otra manera.

Las despedidas son parte de la vida, lo sabemos, pero eso no las hace más fácil de sobrellevar. Tampoco nos hace anticipar el dolor que sentiremos, ni el tiempo que tardaremos en asimilar ese instante, y posiblemente todos los instantes anteriores.

Se llevan parte de nosotros, y eso es inevitable. Quizás por eso tenemos esa sensación tan extraña después de que ocurren, alejados, extraviados de la realidad, tristes, melancólicos.... quizás sea parte de nuestra "nueva realidad", del acomodo del mundo. de nuestra nueva compresión de las cosas. 

Sí, las despedidas son duras y son tristes. Inclusive pueden llegar a dividirnos, en antes y después de la despedida. He escuchado decir que la vida es un ciclo, un círculo que se repite, y siempre queda la esperanza de volvernos a encontrar.




miércoles, 15 de junio de 2016

La tristeza...




Hay una tristeza en mí
La siento brotar del corazón
Echando raíces lentamente...

Es una tristeza que siempre ha estado ahí
Aunque a veces ha tenido nombres distintos
Ahora lo sé

Es una tristeza que a veces se va
pero que siempre regresa,
como las olas del mar

Es una tristeza de esas que no se curan
ni con tragos de tequila,
que pueden durar por días, quizás por toda la vida.

Es la añoranza de tiempo más felices,
de recuerdos, de esperanzas, de deseos...
Tal vez sea melancolía renovada.

Es de esas tristezas que se suspiran,
que se hace un poco más llevadera con compañía.

Es de esas tristezas que florecen, y que como las plantas
se riega con lágrimas.

Es una tristeza palpitante, silenciosa, profunda.
Es de esas que se llevan en el alma.


miércoles, 11 de mayo de 2016

miércoles, 4 de mayo de 2016

The Simple Things...

Ayer salí del trabajo y fui a contemplar el mar. La verdad no sé porque dejé de hacerlo, recuerdo que en mi trabajo anterior contemplarlo más a menudo. Ver el mar siempre me hace sentir más tranquila, creo que hay un tipo de magia en él, quizás sea por el misterio que aún conserva, y que nos atrae por esa desconocida belleza. Observé a la gente bajo las sombrillas, a las olas ir y venir mientras el ruido se introducía a través de mi piel convirtiéndose en una nueva melodía. El olor salino llegó hasta mi mente, serenándola.

Unos niños jugaban cerca. Los miré y rememoré mi infancia. En ese momento deseé volver a ella y aprovechar el tiempo. Jugar más, ensuciarme y andar descalza, mientras correteaba a mis primos. Sin embargo, el tiempo no se puede regresar. Comencé a sentirme nostálgica. Sentí un nudo resbalar por mi garganta. 

Observé a la gente que estaba en la playa. Algunas reían, otras charlaban animadamente. Recordé lo fácil que es ser feliz. Es cierto, la felicidad son los momentos, los instantes, lo simple. Pero nosotros insistimos en hacerlo complicado. Volví a mirar a los niños que reían y jugaban. Ellos sabían lo importante. Ellos sabían (quizás no conscientemente) que ser feliz es cosa simple, que a veces solo es cuestión de jugar descalzos en la playa. Así, sin más. Pero eso lo olvidamos cuando nos convertimos en adultos. Y lo complicamos todo, complicamos la felicidad.

Recordé la serenidad que me traía la playa. Como era posible que lo olvidara? Quizás sea porque me sumerjo en ese mundo trabajador que te hace pensar que es lo más importante que existe. Ese mundo que constantemente nos recuerda que de no ir un día, todo se puede volver un caos....y preferimos la rutina.

Observé el mar, dejé que su imagen permeara en mi mente, que mis neuronas procesaran esa imagen y no olvidara esa maravilla de la naturaleza. Fue entonces cuando me pregunté, porqué hemos dejado de contemplar la belleza natural? Porqué hemos decidido cambiar esos paisajes por la pantalla de un celular? Acaso es más bello ese mundo virtual? Acaso puede una pequeña pantalla superar una puesta de sol? Nos hemos dejado deslumbrar por nuestro ego, y olvidamos todo lo demás. Tal vez todo tenemos un poco de Narciso.

Me fui, un poco más llena de melancolía.


jueves, 24 de marzo de 2016

Uno de esos días...

Hoy es uno de esas veces en que me acuerdo demasiado de ti. Si ya lo he escrito otras veces. También sé que no has leído ni una de ellas y que a veces parece que le escribo al espacio vacío. Y quizás así sea, porque a ese espacio le faltas tú, y yo termino escribiéndole a tu ausencia. Es un gaje del oficio, escribir sobre nuestros recuerdos, y entre ellos estás tú, a veces ya no sé si para bien o para mal, pero lo estás. Incluso, mientras escribo esto, escucho las canciones que me hacen pensar en ti, y siento que raya entre lo patético y lo nostálgico, entre esas combinaciones bizarras que suele tener la vida.

Y la vida está llena de ironías, como el hecho de que yo te extrañe y tu no. O como el hecho de que tes escriba y tu no lo leas. O el más triste de todos, que yo te recuerde y tu no me dediques ni siquiera un pensamiento. Sí, la vida esta llena de ironías. Tal vez ya ni siquiera me recuerdes, pero yo a veces camino pensando en ti. Me pregunto que pasaría si nos volviéramos a topar, aún me reconocerías? 

Quizás no tenga caso volver a escribirte. Pero cuando escucho tu nombre no puedo evitar pensarte. Y lo más ilógico era que estando juntos todo era tan complicado, era una imposibilidad, de esas con las que a veces te topas, y que aunque pienses en todas las soluciones, y apliques todas las fórmulas matemáticas que conozcas, simplemente no se pueden resolver. Así éramos.

Y ahora estamos en diferentes lugares, aunque a mí me parecen distintas galaxias. Quizás nosotros éramos una ironía misma. Y tantas interrogantes que surgen en mi cabeza, siempre acompañadas del imposible "hubiera", incluyéndonos, sin respuesta, flotando en el espacio. 

Hoy es uno de esos días en que pienso mucho en ti, y aunque tu recuerdo este lleno de ironías hay una certeza, es uno de esos días en que mi melancolía tiene destinatario.


sábado, 5 de marzo de 2016

Untitled (VII)...

A veces pienso en ti.
No voy a mentir diciendo, que a diario ó que lo hago todo el tiempo. No soy así.
A veces vienes a mi memoria, para sacudirlo todo.
A veces también, pienso en las señales que me llevaron a ti, y las llamo así porque me rehuso a pensar que solo fueron coincidencias. O acaso podré estar equivocada?
Las cosas del amor nunca han sido mi fuerte.
A veces, ansío nuestro reencuentro, pero temo que ya no haya magia, que ya no sea como me recuerdas, sí es que aún lo haces. Me preocupa que el silencio se apodere de nosotros, que nos nos quede más por decir cuándo hay tanto.
Hay ratos, en los que vienes a mí, y me transportas en el tiempo, hasta el momento que te conocí. 
Te has convertido en una especie de muso ausente, una luz etérea que se aparece de vez en cuando, en los momentos de soledad, cuando solo me acompaña una taza de café.
Y hay tanto que quisiera decir, tanto que quisiera escribir, pero los dedos me fallan.
Tu compañía me hace falta, si pudiera regresar el tiempo, te besaría.
Es tan extraño como funciona el tiempo, como un pequeño lapso, te puede afectar tanto.
Tan solo me queda esperar, mientras veo las manecillas de reloj moverse lentamente, volvernos a encontrar.