Mostrando entradas con la etiqueta writing. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta writing. Mostrar todas las entradas

martes, 19 de mayo de 2020

Untitled (XX)


Y de repente apareces en mis sueños,
Con toda tu maldita fuerza
Yo me despierto alterada, con la respiración entrecortada
y una punzada en el corazón
Que injusticia tener que soñar contigo,
cuando tu sueñas con alguien más
No es que te piense, es que te llevo dentro
Si no te pienso, entonces con qué derecho te apareces en mis sueños?
Es que acaso debo seguir pagando una cuota a tu recuerdo?
Si pudiera llevaría este caso a juicio, aunque sé de antemano, que ya lo llevo perdido
Porque ya tiene mucho tiempo que acepté, que en este mundo no estaremos
Pero aun apareces con toda tu violencia, como el trueno que anticipa la tormenta
Y aunque por la mañana te desvaneces, tal parece que tienes poderes
Porque al disiparte en el aire, me permeas la piel y la mente
Y yo le pido a los dioses, que me levanten la sentencia
Que tu ausencia me sea indiferente
O que me concedan tu presencia para siempre
Sea como sea, tu ganas y yo pierdo
Estés o no, yo ya te llevo en el alma.

domingo, 1 de abril de 2018

Untitled (XVII)...


Me gustaria que estuvieras aqui.
Y entonces compartiriamos viajes, fotos y recuerdos.
Me gustaria recargarme en tu hombro cuando estoy triste o cansada.
Me gustaria que me escucharas.
Me gustaria que hicieramos tonterias y no pararamos de reir.
Me gustaria que hablaramos de libros, peliculas, de atomos y moleculas, del universos y de cosas que aun no tienen explicacion. De cualquier cosa pero contigo.
Me gustaria besarte y abrazarte en la cima del mundo.
Me gustaria que coincidieramos.
Me gustaria entralazar nuestras manos y caminar juntos.
Me gustaria prepararte un cafe en las mananas y desearte un buen dia.
Me gustaria enviarte mensajes al anochecer.
Me gustaria que estas lineas tuvieran destinarios y no solo fueran palabras al vacio.
Me gustaria, que un dia, de la nada, te aparecieras.
Me gustaria estar junto a ti.
Me gustaria, amor mio, que existieras.



martes, 16 de enero de 2018

Amores que no aplican




Hay amores que no aplican en nuestra vida.
Hay amores que son solo un instante, un suspiro.
Hay amores que no pueden quedarse.
Hay amores que están destinados a no ser.
Hay amores a destiempo.
Hay amores prohibidos.
Hay amores que sólo existen en silencio.
Hay amores que se van evaporando.
Hay amores que solo son un recuerdo.
Hay amores que existen solo en versos.
Hay amores platónicos.
Hay amores que solo son sueños.
Hay amores en el olvido.
Hay amores que ya han partido.
Hay amores que dejan cicatrices.
Hay amores que ya no están con nosotros.
Hay amores que duelen.
Hay amores que destruyen.
Hay amores que desafían el amor.

Y en algún lugar de esos amores, está el nuestro, amor.


domingo, 14 de enero de 2018

Lo que pudo haber sido...


Pienso en lo que pudo haber sido si hubiésemos sido diferentes.
Si las circunstancias fueran distintas.

A veces pienso que existe una versión alternativa de nosotros en algún mundo paralelo.
Y en ese mundo existe el nosotros.
Imagino que caminamos de la mano, bajo un atardecer violeta.
Imagino que te abrazo, libremente, sin complicaciones.
Imagino que puede ver tus ojos mi reflejo.
Imagino que en ese mundo nos amamos.

A veces pienso en lo que pudo haber sido.
Quizá pudimos ser una historia de amor épica.
Quizá miraríamos las estrellas en el bosque.
Quizá te escribiría miles de versos.

A veces pienso en lo que pudo haber sido si todo hubiese sido diferente.
Incluidos nosotros.
Pero tengo que dejar de pensar en ellos, porque solo tengo este mundo
solo tengo esta realidad donde no estás conmigo.

Tengo este mundo dónde todo esto son ensoñaciones,
cosas que nunca serán.
Tengo este mundo nada más, sin ti, sin nosotros,
tengo este mundo dónde las palabras han formado este intento de poema,
en un intento vano también, de crear un nosotros.



lunes, 25 de diciembre de 2017

El Quijote y Dulcinea




-Es que estás enamorada.
Zas! Las palabras de mi amiga me atravesaron el cuerpo con una lanza. No sabía que replicar. Mi mente estaba trabajando en procesarlas pero me sentía aturdida. ¿Que yo qué? Me sentía como si me hubieran dado el diagnóstico de algo improbable, casi imposible. ¿Había escuchado bien? No, el doctor seguramente se había confundido.
-No es la persona indicada - dije trastabillando un poco. Era todo lo que podía decir en mi defensa, aunque yo sabía de antemano que ya estaba condenada.
-Eso no se puede elegir - remató ella desde el otro lado de la línea telefónica. - Uno no puede elegir de quién se enamora, y tú estás enamorada.
En ese momento me imaginé en un traje naranja siendo condenada a la cárcel. Tenía razón, uno no puede elegir de quién va a enamorarse, aunque yo deseaba con todas mis fuerzas que mi cerebro no procesara esa afirmación de manera positiva. Aún tenía la esperanza de que el resultado fuera negativo.  
Yo nunca me había enamorado. Siempre que me lo preguntaban respondía con un rotundo NO. Tajante, y todos se sorprendían. ¿Como era posible que yo nunca me hubiera enamorado? Esa era la pregunta que siempre acompañaba semejante respuesta. Simplemente, no había ocurrido, decía yo. No había encontrado al "indicado", y ahora pienso que esa respuesta es bastante ridícula. No hay indicado para enamorarse, solo te enamoras y ya.  Eso es lo que quería decir mi amiga, y eso es lo que mi cerebro trataba de procesar. 
-Es que yo soy el Quijote y él mi Dulcinea - dije de la forma más poética que pude, aunque al mismo tiempo me sonó alfo pretenciosa. Pero era cierto, yo, como El Quijote había convertido a un chico promedio en una irrealidad fantasiosa, olvidando sus defectos y convirtiéndolo en la representación de mi afecto, la perfecta representación de mi afecto. Me había vuelto loca al igual que El Quijote, porque me rehusaba a creer todo lo que decían mis amigas que él era. Mis Sanchos querían mantenerme en la realidad, cuando yo ya me encontraba muy lejos, librando batallas con Molinos de viento. 
Mi amiga se rió. Yo también. Todo sonaba tan ridículo. Pensé que esta historia bien podría pertenecer a libro de los amores ridículos de Kundera. Yo usaba ese tono trágico, mientras mi amiga lo convertía en comedia. 
Cuando colgamos, mi cerebro emitió un resultado. Era cierto, yo estaba enamorada. Y aunque tardé en aceptarlo eso no fue nada comparado como cuando me tocó aceptar a la persona de quién me había enamorado. Mis amigas le habían puesto diferentes sobrenombres, y me costaba recordar cada uno con cada una de ellas. 
Pensaba que ojalá Cortázar no tuviera razón, que si pudiéramos elegir a la persona de quién nos enamoramos. Aún así creo que hubiese sido demasiado tarde. Cuando las apariencias engañan generalmente lo descubres demasiado tarde. Quizás el Quijote muy dentro de sí sabía que Dulcinea era una campesina común y corriente, pero decidió ignorarlo. Prefirió su fantasía. Pero que no acaso todos nos transformamos en Quijotes alguna vez por amor?  
Sentí una punzadita en el corazón. Sabía lo que venía a continuación. Sabía que el dolor brotaría de la herida y que saldría despacio y después me embargaría, poro a poro, llegando a cada órgano, como una reperfusión.
Pensé en la ironía de la vida. Pensé que la próxima vez que me preguntaran ¿has estado enamorada alguna vez? asentiría lentamente y diría (de manera un tanto irónica), sí, claro que sí.


lunes, 4 de diciembre de 2017

Untitled (XIV)...


A veces me pregunto que hubiera pasado si me hubiese decidido a ir por ti.
Si hubiera tenido la valentía de dejar, mis pensamientos, mis miedos, mis dudas....por ti.
A veces me pregunto que hubiese pasado si aquella noche nos hubiéramos besado.
A veces me pregunto que sería de nosotros si...
Hubiese tomado el autobús y hubiera ido a verte,
Si no nos hubiéramos distanciado,
Si leyeras estas líneas...

A veces me pregunto si algo cambiaría,
a veces me pregunto si volveremos a coincidir algún día.
A veces me pregunto si este mundo redondo, nos pondrá de vuelta.

De las pocas cosas que me arrepiento en esta vida,
es de no haberte buscado.
Y te extraño, en noches como hoy, cuando te pienso tanto.

A veces me pregunto, que pasaría si me escucharas decir esas dos palabras,
será que tu también me amarías?


viernes, 6 de octubre de 2017

Mundos paralelos...


A veces me parece que estoy viviendo en un mundo paralelo,
Un mundo que es un sueño,
Un mundo donde todo es irreal, un mundo de cabeza.

A veces me parece que estoy viviendo en un mundo paralelo,
porque no concibo este mundo sin ti,
este mundo en el cual estamos demasiado lejos

Simplemente no, no concibo este mundo en el cual no estamos juntos
Donde tu estás con ella y yo vago por las calles
suspirando tu ausencia

A veces pienso que hay un mundo allá fuera,
en algún lugar de esta basto universo
donde tu y yo somos, estamos y seremos
Un mundo donde tu y yo estamos juntos
Ese es el mundo que quiero, ese es el mundo en el que creo

En ese mundo nuestros corazones laten al mismo compás
y caminamos de la mano,
en ese mundo somos nómadas del universo

Allá, en aquél mundo paralelo
Puedo mirarte, puedo tocarte, puedo besarte
Allá en aquél mundo, dónde habita mi corazón
Estamos juntos, amor.


lunes, 2 de octubre de 2017

Los amores...


Me gustan los amores imperfectos, 
de esos que se construyen con el tiempo. 

Me gustan los amores que no son a primera vista, 
sino de esos en que contemplas la mirada
y te va conquistando poco a poco.

Me gustan los amores que te dejan pensando,
que te mantienen despierto en la noche
soñando.

Me gustan los amores que surgen en el momento inesperado,
que son mágicos.

Me gustan los amores que te dejan suspirando,
y que a medianoche, te roban el aliento.

Me gustan los amores inusuales,
aquellos que surgen de un baile,
en un café, 
o a la luz de las estrellas.

Me gustan los amores que quedan grabados en la memoria,
y te cambian para siempre, para ser mejor.

Me gustan estos tipos de amores, 
y espero encontrar algún día uno así. 


domingo, 1 de octubre de 2017

Untitled (XIII)...


Mientras camino por la ciudad suspiro tu nombre,
como si fuera una especie de conjuro
que pudiera traerte hasta aquí.

Mientras camino por la ciudad me atormentan los reuerdos
se avalanchan contra mí
como animales furiosos, hambrientos,
luchando por no ser olvidados

Mientras camino por esta nueva ciudad
me doy cuenta que voy sin un rumbo trazado
con el corazón en carne viva
y los sentimientos desbordados

Mientras camino por esta ciudad
espero encontrar magia
que me devuelva a ti

Mientras camino por la ciudad
espero volver a ser yo
algún día,
tal vez mañana o tal vez después de mil días

Mientras, camino por la ciudad.

domingo, 24 de septiembre de 2017

A short story: Part II




II

Sopesé por un instante sus pregunta. No, si era honesta conmigo, la respuesta era no. No quería mi corazón de vuelta. Si lo tuviera de nuevo me traería mucho dolor. 

-No - le respondí - aun te pertenece. Él sonrió. 
-Bien entonces te quedarás en la jaula - dijo despreocupadamente.
-Pero quiero salir - supliqué.
-No puedes salir sin un corazón. - No dijo más y se marchó. 

Todo volvió a oscurecerse, y las paredes se pusieron frías. Me senté abrazando mis rodillas pensando en lo que había pasado. Recordé donde había estado antes de haber despertado en este lugar pero no lograba hacerlo. Lo más reciente que recordaba era aquel fatídico día de nuestra ruptura. Entre gritos y lágrimas nos habíamos dicho cosas hirientes. Pero entonces recordé la frase que me rompió:

-Escucha, hay alguien más.

Cuando dijo eso sentí qué dejé de respirar, y pude escuchar un "crack" dentro de mí. Y fue entonces que todo comenzó a derrumbarse. ¿Como se atrevía a decirme eso? Después de todo lo que habíamos pasado, los buenos y los malos momentos. Todos ahoran me pasaban por la mente, como un amalgama de fotos sobrepuestas, una tras otro recordaba nuestros momentos, sobre todo aquello en los que fuimos felices. Medité en la conjugación verbal de aquella frase, "fuimos", desde aquél fatídico día, todos los verbos se habían transformado en pasado. Ya no habia cabida para un "somos" y mucho menos para un "seremos". Quería llorar pero no podía, porque me hacía falta mi corazón. 

Todos me decían que me recuperaría, que encontraría a alguien más, pero yo me había sumido en un mundo gris. Me había refugiado en mi tristeza y en mi dolor. Suspiré. ¿Cuántos días más tendría que pasar en este lugar? El tiempo pasaba, y yo no hacía nada más que andar de acá para allá, sentarme, acurrucarme y recordar.  Supongo que me quedé dormida, porque una luz me despertó. La jaula estaba iluminada de nuevo, pero para mi sorpresa esta vez no era él. Había una mujer hermosa del otro lado de la jaula. Llevaba un vestido largo hermoso, y tenía una larga cabellera castaña. Resplandecía. Si mis ojos no me engañaban, aunque lo más probable era que sí, diría que parecía un hada madrina, aunque no vi que tuviera alas.

-¿Como estás Iris? 
Me desconcertó. Sabía mi nombre! Me levanté y caminé lentamente hasta ella. Me miraba de una manera casi maternal, con un brillo especial en sus ojos. 
-Quiero salir - le dije - ¿puedes ayudarme?
-Para salir necesitas un corazón, y tu no quieres de vuelta el tuyo.
-Aún lo amo - bajé la mirada. La mujer colocó su mano sobre la mía.
-Lo sé, quizás siempre sea así. Pero eso no implica que tengas que vivir aquí por siempre.
No entendía. 
-Allí esta la puerta - señaló una puerta que estaba detrás de ella pero que yo no me había percatado que estaba allí. - Pero para salir necesitas tu corazón.
-¿Porqué? - sentía que estaba pasando algo por alto.
-Necesitamos sentir para vivir - su tono era dulce - Y para vivir tenemos que sentir alegría, tristeza, dolor, enojo, amor. Las emocional nos impulsan, no somos nada sin ella.
-Aún duele - dije -
La  mujer extendió su mano a través de la jaula y me acarició el cabello.
-Lo sé, y lo seguirá haciendo por un tiempo más. Pero estarás bien.
Estaba cansada de escuchar aquella frase.
-¿Como lo sabes? - 
Ella sonrió pero no contestó.
-Tu creaste esta jaula - dijo y me desconcerté aún más.
-Yo no, yo... - tartamudeaba tratando de encontrarle sentido a lo que había dicho. - Yo no construí esto! Yo quiero salir!
-Lo hiciste - declaró - creaste un lugar para refugiar tu dolor, pero lo transformaste en una jaula, y ahora no deseas salir.
-Pero quiero hacerlo! ¡Quiero salir! ¡Pensé que me ayudarías!
-Solo tú puedes pedir tu corazón de vuelta, sin embargo deseas que él lo tenga, porque quieres seguir en este lugar, en tu propio dolor. 
La miraba, sorprendida por sus palabras pero ella seguía tan inmutable como al principio.
-No puedes ganar en el amor - dijo - no puedes esperar a que él regrese, a que te diga que estaba equivocado y que tú tenías la razón. No puedas esperar a que termine a la otra persona para estar contigo. Tal vez lo ames aún, pero si todo eso sucediera no regresarías con él porque lo amas, regresaría solo para regocijarte, para aceptar que tu ganaste, pero así no funciona. 
Traté de decir algo pero no podía, quizás tuviera razón.
-En el amor tenemos que estar dispuestos a perder, a perder un poco la razón, a perder el miedo, a perder la pena, a perder cosas materiales para que otras más importantes puedan florecer. A perder el sueño, a perder nuestra zona de seguridad para aventurarnos en algo que no sabemos a dónde nos va a llevar. Incluso a perder algo de nosotros mismos para ser mejores.
La miré, sus palabras retumbaron  en mi mente. Quizás tenía razón. 
-Para salir también debes estar dispuesta a perder - lo dijo tan naturalmente, como si estuviera hablando sobre el clima y yo estaba tratando de asimilarlo todo.
-Tengo que irme, cuándo estés lista llámalo. -dicho esto se fue, resplandeciendo a su paso mientras yo volvía a sumirme en la oscuridad.

lunes, 29 de agosto de 2016

Brain...





Solía dedicarte canciones de amor,
Versos llenos de añoranza
Tan solo eran esperanzas vanas
de un amor imaginario

Eras nostalgia
Iluminando mis noches
 Ahora te has convertido
en el veneno de mis días

Fue solo un juego,
una fantasía
un deseo que se evaporó
a la velocidad de la luz.

Sueño dulce, 
del que no quería despertar
pero he abierto los ojos
y he visto la realidad.

Music by Banks - Brain
Text written by me.

viernes, 22 de julio de 2016

Proyecciones del subconsciente...

Una vez vi en una entrevista que le hicieron a Carlos Fuentes, que "el escritor da sí lo que él mismo ya no podrá recuperar […]  eso ya no te pertenece, le pertenece a los lectores"   y estoy de acuerdo con él. Y es que esto de escribir parece fácil pero no lo es. 

Cada vez que te embarcas en busca de algo que escribir, te embarcas en un viaje sobre ti mismo: ya sea un recuerdo, una idea, una plática reciente... lo que sea que te inspire a escribir, y eso lo plasmas y lo publicas, porque deseas compartirlo, para que alguien lo lea... y eso pasa a formar parte ahora del mundo, de todas aquellas personas que lo leen. Has compartido una parte de ti, y sabes que ya no volverá. No digo que sea algo malo, porque para escribirlo tienes que estar dispuesto a hacerlo.

A veces me pasa que tengo uno de esos famosos "bloqueos" y tengo lapsos en los que ya no sé de qué escribir, siento que la musa se ha ido y que no sé cuando regresará. Supongo que es normal. Y pasan los días, hasta que regresa en forma de una plática o una anécdota, o un pensamiento que habita en tu subsconciente, un sueño o en algo que leíste o viste. Es difícil saberlo, pero cuando llega sientes el deseo de tomar la pluma o el teclado y escribir.

El escritor tiene que recurrir a su memoria o a su curiosidad, y también a eso que me gusta llamar "proyecciones del subconsciente", y con esto me refiero a jugar con los tiempos, a suponer, a imaginar, a cambiar las cosas que no puedes en la realidad pero que siempre te preguntas como hubieran sido si algo hubiese sido diferente. A construir o destruir. Todo es cuestión de viajar a esa misteriosa parte de nuestro cerebro llamada subconsciente. 

Lo fantástico de escribir es que te permite hacer eso que no puedes en la mayoría de trabajos, vivir al borde de la fantasía y la realidad.


jueves, 7 de julio de 2016

Work of Fiction: That kind of love...

Estábamos sentados sobre la cama. La ligera brisa del aire agitó la cortina, y se coló por la habitación, suave y fresca. Suspiré.
- No quiero que te vayas- le dije, sabiendo de antemano que eso no cambiaría su respuesta.
-Tengo que.
Guarde silencio. Sentía que el tiempo pasaba demasiado lento. Él tomo la cajetilla que estaba sobre la mesita de noche y encendió un cigarro.
-Quizás si hubiera sabido de ella desde el principio - agregué, con la voz entrecortada.
-No lo hubieras aceptado.
-No lo sabemos.
-Es complicado.
-Acaso no todo lo es?
-No quiero hablar sobre filosofía.
-Ni yo, quiero hablar sobre nosotros. - Dicho esto me recargué sobre su hombro. El calor de su piel me trajo a la mente un sinfín de recuerdos. No quería que se marchara.
Permanecimos en silencio un instante. Era abrumador, Había tanto que decir pero ninguno parecía encontrar las palabras. Es como si ambos tuviéramos miedo a quebrar este momento. Bajé de la cama y me coloqué de rodillas frente a él. Quería, necesitaba mirarlo de frente. Guardar cada detalle de sus hermosos ojos.
-Volverás a enamorarte.
- Lo sé.
-Se volverá loco por ti. Y yo me volveré loco por saberlo.
-Nos amamos.
-Hay muchas clases de amor.
Cada frase que decía se hundía en mi corazón, pero sabía que tenía razón. Lo comprendería algún día, pero no en este momento. Me abrace a él, y sin poder evitarlo más, las lágrimas comenzaron a salir.
-No llores, por favor.
"Como no hacerlo?" pensé, si se me estaba rompiendo el corazón. De un momento a otro, la tristeza se esfumó y le dio paso a esa fuerza inevitable que nos hace perder el control: los celos. Me levanté y comencé a tirar todo lo que encontraba a mi paso, cada objeto desahogando mi furia, mientra yo preguntaba porqué sin obtener una respuesta.
Él se levantó tras de mí y me abrazó por la espalda. Comencé a calmarme. Sentí su aliento en el cuello y su mano comenzó a recorrer mi hombro, pasando por mi cintura, llegando hasta mis muslos.. y entonces se detuvo. Yo quería que continuara, pero sabía lo que seguiría y no quería que terminara así. Me rehusaba a que nuestra historia terminara como un cliché más.
-Porqué sucedió así?
- Tiempo - fue su respuesta.
Me giré y lo vi de frente, nuevamente. Sus ojos reflejaban la luz del amanecer de una manera hermosa. Volvía a tener razón. El tiempo nunca había sido mi aliado, yo siempre intentaba alcanzarlo pero él siempre parecía huir de mí. Me sentía como Alicia persiguiendo al conejo blanco, siempre llegando tarde.
-Crees que nos volveremos a ver?
-Sí.
Me dio un beso en la frente y volvimos a la cama. Encendió otro cigarrillo y dio una calada. Pensé en que quizá si pudo haber sido diferente pero en otro mundo, en este mundo, estabamos a estar separados, al menos en distancia, porque siempre estaríamos unidos de corazón.
Lo observé, repase cada uno de los tatuajes que adornaban su piel, aspiré su aroma. Quería grabarlo en este momento, para siempre en mi memoria. Me observó. Tomó mi cara entre sus manos y soltó el aire del cigarro. Yo lo espiré con mi boca. Nos besamos. Sentí el sabor de tabaco en su boca. Habíamos evitado besarnos, porque no queríamos que nuestra historia terminara de manera tan típica, como en los cuentos de hadas, solo que sin el "felices por siempre". Quizás eso lo hacía más poético. Después él se marchó.

*****
Me encontraba sentada en el mirador. La vista del mar era impresionante, reflejaba un azul intenso con destellos dorados, era un espectáculo maravilloso. La fuerza del viento me golpeaba en la cara y me agitaba el cabello. Agite los pies descalzos y sonreí, era una sensación mágica. El sonido de un auto me saco de mi ensueño
Una camioneta se estaciono cerca de donde me encontraba. Bajaron dos niños y sus padres. La made llevaba unos lentes oscuros y parecía contenta.  El padre llevaba una gorra y se me quedo viendo. Yo lo observé detenidamente, y lo reconocí. Repase con la mirada sus tatuajes y supe que era él. Se acercó hacia mi. Nos saludamos.
-Así que...- comencé, pero las palabras se me cortaron. Solo sonreí nerviosamente.
-Sí - agregó, siempre con sus características frases cortas.
-Es ella - él asintió - es linda.
-Te dije que te volverías a enamorar. - señaló mi mano, específicamente mi dedo donde tenía el anillo de compromiso. Sonreí.
-Siempre fuiste buen adivinador.- esta vez el se rió.
-Tengo que irme.
-Curiosa elección de palabras - me miró, pero había en él un poco de nostalgia - Sé feliz.
-Tu también.
Regresó con su esposa, tomaron unas fotos y se marcharon. Por primera vez tuve la sensación de haber llegado puntual a mi cita con el tiempo.

Me subí a mi auto y comencé a conducir hacia mi casa. Puse una pista en el radio y un montón de sensaciones comenzaron a apoderarse de mí. Comencé a llorar. Detuve el auto y deje que el mar de sensaciones se apoderara de mí. Llore un buen rato.

Cuando conseguí calmarme conduje de nuevo hacia el mirador. Estacione el auto y saqué un sobre de la guantera. Era una carta. El día que se había marchado me había dejado una carta, me dijo que la leyera cuando estuviera lista. Había pasado mucho tiempo desde ese día.
Caminé hasta el mirador y contemplé la vista. Pronto sería la puesta de sol. Me senté de nuevo y aabrí el sobre. Por alguna extraña razón sentí que la escena se me hacía familiar. Al sacar la carta me llegó un olor a tabaco, era como si parte de él se hubiera conservado en esa hoja de papel. Susiré y comencé a leer:

"Querida Sofía,
Sé que ya habrá pasado mucho tiempo para cuando leas esta carta. Confió en que estés bien. El día en que me marché quise decirte tantas cosas, pero bien sabes que siempre he sido un hombre de pocas palabras, ese es uno de mis tantos defectos. Tienes razón debí hablarte sobre ella desde el principio, quizás las cosas hubieran sido diferentes, pero no quería perderte. Quizás lo consideres egoísta de mi parte, pero sabes que no es así, tu me conoces demasiado bien. Y henos aquí. Te perdí, y eso me causa un profundo dolor. Quizás no te lo dije suficientes veces, pero, te amo. Siempre lo hice y siempre lo haré. 

Alguna vez te dije que hay muchas clases de amor en este mundo. Existe el amor fraternal, que nos une a nuestros amigos, a nuestros hermanos y a nuestros padres. Hay amor que vive en silencio. Hay amor imposible. Hay amor a distancia. Hay amor de pareja. Hay amor platónico. Los conocemos, los hemos vivido. Son parte de la vida. Pero hay también otra clase amor. 

Existe esa clase de amor que te cambia para siempre.
Esa clase de amor, que te hace levantarte todas las mañanas y dar lo mejor de ti.
Esa clase de amor que te hace ir a la cama, pensando que el mundo es un lugar maravilloso.
Esa clase de amor que atraviesa cada por cada poro de tu piel, traspasa a las células y te llega al corazón.
Ese clase de amor que te hace llorar y reír.
Esa clase de amor, que te rompe y te revive a la vez.
Esa clase de amor que te da vida, y te hace suspirar cada noche.
Esa clase de amor, que sabes que a partir de ese momento ya no serás el mismo, serás mejor.
Esa clase de amor que traspasa las barreras del tiempo, que desafía la distancia y se ancla por siempre en tu corazón y en tu memoria.
Esa clase de amor que sabes que cerrarás los ojos y lo recordarás hasta el último día.
Esa clase de amor que te acompañará todos los días de tu vida.

Tu me enseñaste esa clase de amor. Sé que suena a cliché y que tu detestas los clichés, pero tenía que decírtelo. Y quizás nadie entienda nuestra historia, pero no me importa. Solo basta con que nosotros lo hagamos. No estés triste por mí. Cada día pienso en ti y sé que lo haré hasta el último día que viva. Desafiemos la distancia, desafiemos al tiempo. Anda y sé feliz."

Quise llorar pero sonreí. Tenía razón, no importa que nadie entendiera nuestra historia, solo nosotros. Me percaté de que el sol ya se había ocultado. El tiempo pasaba demasiado rápido. Respiré profundamente y regresé al auto. Conduje hacia casa, y no pude evitar sonreír. Me sentí feliz.



Nota: Esta es una historia de ficción. Cualquier parecido con la realidad o la surrealidad es pura coincidencia.


sábado, 25 de junio de 2016

Love on the brain...





Hasta cuando vas a darte cuenta del amor que te tengo?
Hasta cuando vas a darte cuenta de que estamos destinados a estar juntos?
Si, lo sé, suena desesperado
Pero es que no puedo esperar a que el amor nos consuma
Quizás suene exagerado, pero no puedo esperar a tenerte entre mis brazos
El tiempo nos hizo coincidir
Ahora es tiempo de tomar el destino en nuestras manos
Ven y toma mi mano, vamos juntos, a construir un nuevo mundo
Enamoráte, enamorame, enamoremonos
Porque quiero estar junto a ti
Empecemos a conjugar los verbos en plural, juntos
Desafiemos la reglas del universo
Besáme, tocáme, ámame
Esos son los verbos que quiero probrar junto a ti
Saliendo de tu boca
Oh ven dulce amor, que ya me has hechizado
Y siento que el amor ha traspasado mi corazón
y ha invadido mi mente, mis venas, mi yo
Por favor, date cuenta de mi amor.

Nota: El texto es de mi autoría.

miércoles, 15 de junio de 2016

La tristeza...




Hay una tristeza en mí
La siento brotar del corazón
Echando raíces lentamente...

Es una tristeza que siempre ha estado ahí
Aunque a veces ha tenido nombres distintos
Ahora lo sé

Es una tristeza que a veces se va
pero que siempre regresa,
como las olas del mar

Es una tristeza de esas que no se curan
ni con tragos de tequila,
que pueden durar por días, quizás por toda la vida.

Es la añoranza de tiempo más felices,
de recuerdos, de esperanzas, de deseos...
Tal vez sea melancolía renovada.

Es de esas tristezas que se suspiran,
que se hace un poco más llevadera con compañía.

Es de esas tristezas que florecen, y que como las plantas
se riega con lágrimas.

Es una tristeza palpitante, silenciosa, profunda.
Es de esas que se llevan en el alma.


martes, 7 de junio de 2016

Untitled (VIII)...


Ojalá nuestras conversaciones se transformaran en algo más que charlas banales.
Ojalá nuestras miradas se cruzaran, en vez de coincidir de vez en cuando.
Ojalá pudiera sentir tu tacto.
Ojalá estas oraciones se transformaran en acciones.
Pero estas muy lejos, y no necesariamente en kilómetros, hay distancias que simplemente no son cuantificables.
Ojalá pudiera respirarte en vez de suspirarte.
Ojalá me envolvieras en tus brazos y nunca me dejarás ir.
Pero son tan solo deseos, pensamientos nocturnos, que se evaporan con la luz de la mañana.
Porque sin importar cuanto trate, parece que no puedo alcanzarte.
Ojalá leyeras esto, porque así sabrías lo que siento por ti. Y tal vez, vendrías a buscarme.
Pero tan solo son esperanzas hilvanadas, rotas, para convencerme de que algún día llegarás.



viernes, 3 de junio de 2016

Pecado


Pecado fue enamorarme de alguien prohibido.
Pecado es amarte entre sombras, entre susurros, de noche.
Pecado es amarte por horas, por minutos, siempre a destiempo.
Pecado es no haberte conocido antes, y eso, el haberlo dicho, también es pecado.

Pecado es besarte, sabiendo que tus labios no me pertenecen.
Es cuando tu me recorres con tus manos, sabiendo que alguien que te espera.
Pecado es esto que hacemos, es estar juntos.

A veces quisiera no haberte conocido,
no haberte mirado,
no haberte tocado,
no haberte besado,
por ese fue el principio de mi condena.

Mi penitencia será amarte sin poder tenerte.
Un dolor que tendré siempre,
aunque por ratos sea libre.

Aunque quisiera alejarme, aunque quisiera irme
te seguiré amando.
Tu eres mi pecado.


miércoles, 25 de mayo de 2016

Te quiero a ti...

No me basta con verte.
Quiero tocarte, besarte, sentirte.
No me basta con el cruce de nuestras miradas.
No me basta con la mitad de una sonrisa.
Quiero más.

Quiero sentirte acariciar mi espalda.
Róbame un beso cuando esté desprevenida.
Abrázame.

Quiero recostarme sobre tu pecho.
Dormir escuchando tus latidos.

No me basta con mis fantasías,
no me basta con este intento de poesía,
quiero más, más de ti, más de los dos.

Te quiero a ti.
Quiero ocupar un lugar en tu pecho,
aunque se bien que hay alguien que ocupa tu lecho.
Ese es el problema de los amores prohibidos.

Y sé que no puedo tenerte,
y que lo mejor sería dejar de verte.
Dejaré que este amor me consuma,
aunque tu no puedas ser mío, 
sabes muy bien que yo soy tuya.



lunes, 23 de mayo de 2016

Work Of Fiction: Almas gemelas




La puertas del metro se cerraron. Había sido un día frío y lluvioso así que mucha había preferido quedarse en sus casas, así que el metro no estaba muy congestionado. Me senté en una de las casi vacías sillas de la hilera frente a la puerta. Saqué un libro para avanzar un poco con mi lectura, como de costumbre, pero no podía concentrarme así que desistí. Quizás lo mejor era cerrar los ojos hasta llegar a mi destino, y ver si podía dormitar un poco pero mi sentido de alerta no me lo permitió. Parecía que iba a ser un largo trayecto a casa.

En la siguiente estación abordó una pareja. Se sentaron en la frente a mí. Eran jóvenes y se veían muy enamorados. La chica no paraba de reírse mientras el chico le susurraba cosas en el oído. Yo no quería que se dieran cuenta de que los estaba observando pero tampoco podía evitarlo. Traté de ver hacia lado pero la risa de la chica me lo impedía. Y no solo era eso. Lo que realmente captaba mi atención no era ellos y su demostraciones afectivas, si no más bien, eran los puntos suspendidos que se encontraban en el hombro izquierdo de cada uno de ellos. Un punto verde y brillante. Eran tan jóvenes y aún así ya se habían encontrado. Eran almas gemelas.

Se suponía que todos teníamos uno flotando sobre nuestro hombro izquierdo, pero era prácticamente invisible hasta que conocías a tu alma gemela. Entonces se tornaba verde y brillante. Ese pequeño punto parecía ser importante para todas las personas, todos querían encontrar a sus otras partes. Ese pequeño punto valía tanto, que muchos habían perdido la cordura por encontrarlo. Los afortunados que lo encontraban, parecían vivir felices para siempre, como en los cuentos que me contaba mi abuela de niña. Los que no lograban hacerlo se limitaban a ser indiferentes, pero sabiendo que su alma gemela se encontraba en algún lugar de allá fuera. Era increíble como algo tan pequeñito cambiar la vida de las personas. Había algo casi mágico en él.

Sin embargo yo no era de esas afortunadas. Yo nunca había visto ningún punto verde en ningún chico y era obvio que ninguno de ellos tampoco había visto uno en mí. El pensamiento me hizo un nudo en el corazón. Eso me ponía nostálgica. La verdad era que todos deseábamos encontrar ese punto flotando sobre ese persona, y esa persona pudiera verlo sobre nosotros. Lo deseábamos desesperadamente. Algunos pasaban la vida buscándolo. Algunos se volvían locos. Así era mi mundo. Cerré mis ojos esperando que afuera lloviera y que pudiera llevarse mis pensamientos.

El ruido de la puerta del metro me despertó. Había llegado a mi estación. El tiempo se me había pasado más rápido y pensé que tal vez me había quedado dormida. Me levanté rápidamente y me si cuenta de que la pareja ya no estaba. Salí del metro y para mi sorpresa la estación estaba casi vacía. Era lógico, pensé. Caminé lentamente por el pasillo central hasta llegar a un espacio donde se encontraba un gran reloj, marcaba las 8:10 de la noche. Pensé que era más tarde. Y era muy extraño que a esa hora la estación estuviera tan vacía. Miré a mi alrededor, Un par de personas caminaba lentamente por la estación, como si estuvieran dando un paseo por ella. Eso también era extraño. Generalmente se escuchaba un barullo por la cantidad de gente que iba a y venía apresuradamente por la estación. Sin embargo, esa noche estaba tranquilo. Extrañamente tranquilo. Sentí que si me atrevía a suspirar probablemente se escucharía en cada rincón. Intenté avanzar, pero el movimiento me pareció imposible de realizar. Por alguna extraña razón mi mente no parecía obedecer mis órdenes. Lo intenté de nuevo pero nada, no me movía. Mire el reloj y esperé. Suspiré lentamente y transcurrido un minuto, realicé la misma tarea. Esta vez mis pies respondieron inmediatamente. Preocupada, caminé lo más de prisa que pude hacia la salida de la estación.

Al salir, el aire frío me golpeó la cara, pero después del extraño suceso me pareció revitalizante. Traté de calmar mi ritmo cardíaco y continué mi camino hacia casa. Pese a que me encontraba fuera, tenía una extraña sensación. No sabría como explicarlo. 
Llegué hasta el puente, y noté que casi no habría gente transitando por él.Consulte mi reloj: eran las 8: 27. No era tan tarde, pero aun así estaba casi desierto. Caminé, volteando cada tanto hacia atrás, para ver si alguien venía. Quizás ya no debía ver tantas películas. Debajo, los carros iban a venían, sin mucho ruido. A la mitad del puente vi a un chico recargado sobre el barandal, fumando. Miles de ideas pasaron por mi cabeza pero aún así tenía que atravesar el puente, tomar otro camino a casa me llevaría mucho tiempo. Suspiré y avancé. Pasé de largo al chico, y seguí caminando. De repente alguien gritó mi nombre.

-Lena!

Giré y para mi sorpresa, la voz provenía del chico que estaba fumando. Pensé en que había una confusión y había alguien más llamada Lena cruzando el puente. Observé a ambos lados, pero no había nadie más. Quise irme, pero de nuevo mis zapatos no se despegaron del suelo. Al ver que no me movía, él se acercó a mí.

-Lena, es que no me reconoces?
Lo vi más de cerca, llevaba unos jeans, una chamarra negra, tenis y un camiseta gris. Su cabello negro le caía sobre los costados de la cara, enmarcándola.Tenía labios delgados, y unos ojos negros y profundos. Hice trabajar mi memoria, pero al igual que mis pies, estaba congelada.
-Lo siento, yo...
-Soy Oscar, vivíamos en la misma calle. íbamos al escuela juntos.
-Oscar! - dije, reaccionando y lo abracé. No sé como no pude reconocerlo. Pero lo cierto es que no lo había visto en mucho tiempo.
-Hacia dónde vas? - me miraba con mucha curiosidad
-Voy a mi casa - respondí en un tono aburrido
-Te invitó un café, aquí cerca - añadió rápidamente al ver que yo consultaba mi reloj - Hay que celebrar nuestro reencuentro.
-Esta bién - me sentía cansada, pero después del extraño día que había tenido, un café no me vendría mal. Regresamos por el puente y caminamos hasta una cafetería cercana. Mietras tanto pláticabamos sobre lo que habíamos hecho de nuestras vidas. Yo siempre he pensado que mi historia era muy aburrida, pero aún así Oscar la escuchaba con atención.

Al entrar en la cafetería, nos sentamos y ordenamos dos cafés y unos pastelillos para acompañar. Conversamos y tomábamos café. Pronto, comencé a sentirme más animada, seguramente por la cafeína, y empezamos a rememorar "viejos tiempos". Me sentí un poco nostálgica, pero aún así pensé que encontrarme a Oscar había sido una agradable sorpresa. De niña solía pensar que cuando fuéramos grandes nos casaríamos y viviríamos felices por siempre. Suspiré, eran cosas de niños. Desafortunadamente nunca vi ese misterioso punto verde en el hombro izquierdo de Oscar. Estoy segura que él tampoco veía nada sobre el mío. Quizás en otro mundo seríamos almas gemelas.

Cuando íbamos por la tercera taza de café, Oscar me preguntó, con sierto aire serio:
-Qué haces aquí?
La pregnta me desconcertó un poco.
-Pues tomo un café contigo.
Sonrió, admito que tenía una linda sonrisa.
-No, no me refiero a eso, sino a qué haces en este mundo?
Lo miré fijamente. Creo que ahora íbamos a empezar las charlas existenciales.
-Bueno, ya te dije, trabajo en el laboratorio...- él movió la cabeza.
-No - hizo una pausa - acaso no te has dado cuenta?
Esta vez fui yo la que movió la cabeza. De que hablaba?
-Estás en otro mundo - dijo y sonrió - bienvenida.
Estaba desconcertada, como que en otro mundo? De qué estaba hablando? Acaso estaba drogado? Quizás eso explicaría el cigarro. Quizás era hora de irme.
Al ver mi cara de desconcierto,trató de explicarse mejor.
-Yo vivo en otro mundo - sacó un cigarro de la cajetilla y lo prendió, le dió una calada - y tu haz venido a mi mundo. Acaso no has tenido una sensación extraña desde que saliste de la estación?
-Sí - dije, secamente. Como rayos sabía eso?
-Bueno, es tu mente advirtiéndote de que hay algo extraño. Y efectivamente, no éstas en tu mundo.
-Creo que debo irme - dije cortante y algo molesta. Oscar me sujetó de la mano.
-Puedo probarlo.
Movió su mano y señaló a través de la ventana. Yo no quería voltear, pero mi curiosidad siempre me ha ganado. Entonces la vi. La luna era rosa. No lo podía creer. Quise gritar pero no pude. Había luna llena y era rosa. Parpadeé pensando que era algún efecto de mis ojos. Quizás yo también estaba drogada, quizás había puesto algo en mi bebida. Pero sabía que no, todo el tiempo tuve mi taza, y tampoco la señorita que nos atendía pudo poner algo.
-No consumo drogas - dijo, como leyendo mis pensamientos.
Traté de darle una explicación. Busqué en mi memoria algún fenómeno físico al que le pudiera atribuir el color de la luna, pero no se me ocurrió ninguno. Traté de calmarme.
-Estamos en otro mundo - dijo Oscar una vez más.
Lo miré mientras él le daba otra calada a su cigarro.
-Donde estamos?
Alzó lo hombros.
-Como llegué aquí?
-Por el metro, la estación en que bajaste es la entrada a este mundo. Así llegué yo.
Me sentí aún más desconcertada.
-Así llegaste tú? Y porqué no te has marchado? - tenía demasiadas preguntas.
-No quiero, me gusta más este mundo.
Lo mire y después miré la luna. Era hermosa. El destello que emitía era rosa. Era impresionante. Creo que en ese instante pude comprender a Alicia cuando estaba en el País de las Maravillas.
-Porqué estás aquí?
-Bueno, no me gustaba el otro mundo. Cambió demasiado. La gente olvidó la 
perspectivas de las cosas, y se volvió loco.
Pff. Él hablando de locura.
-Y sobre todo el asunto de las almas gemelas. Todos buscando ese puntito desesperadamente como si fuera el código de barrar de un algún objeto en descuento. Quieres otra prueba más de que no estás en tu mundo? - señaló hacia atrás de mí.
Allé se encontraba una pareja cenando. Ya eran personas grandes, pero se veían con ternura. Sonrían y charlaban. El señor agarraba la mano de su mujer. No tenía que conocerlos para poder decir que se amaban. Lo notaba en sus miradas. Lo extraño era que ninguno de los dos tenía ese puntito verde flotando. No como la pareja del metro.
-Me gusta este mundo porque aquí solo amas. No importa si tiene un punto o no.
Lo mire. Pese a que sus ojos eran negros, transparentaban claramente sus emociones. Yo había perdido la voz. Una tristeza profunda como la raíces de un árbol comenzó a invadirme.
-Qué hago aquí?- dije, con un hilo de voz.
El me miro. Y en sus ojos se dibujaron cierta melancolía.
-Yo te llamé, quería verte.- hizo una pausa - y supongo que a ti ya no te gustaba tu mundo. Más o menos así he adivinado que funciona el sistema.Sonrió. Estaba nervioso.- Escucha, Lena, he pensado mucho en ti. Me gustabas cuando éramos niños. Tenía la idea de que tu serías mi esposa. Pero el punto nunca apareció sobre tu hombro. Era tan rídiculo. Yo siempre supe que eras tú. - Bebió un poco de café - Entonces nos mudamos. Cada noche pensaba en ti.Quería verte. Pero nuestros caminos nos llevaron por caminos diferentes. Supongo que perdí mi interés en el mundo, por así decirlo. Y un día, llegue a esta estación y a este mundo. Y decidí quedarme. Y desde que llegué he pensado en ti. Cada noche. Fuiste mi primer amo. No, corrección, has sido mi único amor.
No supe qué decir. Todo un remolino de emociones se desató en mi interior, y llegó hasta mi garganta, dejándome sin voz. 
-Tengo que irme - dije.
Su mirada atravesó cada capa de mi piel. La melancolía se había convertido en tristeza. Éramos dos personas tristes sentadas en una cafetería, mientras una tenue luz rosa nos iluminaba. Era casi surreal.
-No puedo evitar que te vayas. Te acompañaré a la estación.

Caminamos en silencio. Yo pensaba en demasiadas cosas y él igual. Quería decirle algo pero no sabía qué. Entonces comencé a hacerme miles de preguntas: Lo amaba? Quería quedarme en este mundo? Que pasaría con el otro mundo? Me sentía feliz en mi mundo? Sería más feliz en este? Porqué la luna es rosa? Lo amaba? Pensé en mi mundo. Aquél lugar donde la felicidad la dictaba un puntito verde flotando sobre el hombro izquierdo. Donde yo no encajaba. Donde no era feliz. Donde parecía no ser el alma gemela de nadie. O podía quedarme en este nuevo mundo, donde un hombre me acababa de declarar su amor. Toda una vida deseando encontrar a mi alma gemela y ahora alguien me decía que estaba enamorado de mí. Nos reencontramos en este mundo.

Entonces pensé en las coincidencias. En la serie de sucesos que habían ocurrido para llegar a este mundo, Nos había tomado años reencontrarnos, nos había llevado, literalmente, cruzar mundos para reencontrarnos. Era surreal.
Llegamos a la estación. Caminamos hasta el andén. Y esperamos.

Recordé los días de antaño, los tiempos felices en los que Oscar y yo jugábamos cuando éramos niños. El día en que se mudó lloré incontrolablemente, sentí una tristeza que jamás había vuelto a sentir... hasta hoy. Y entonces lo entendí, ese día se había forjado la raíz de mi tristeza.  Se había ido a las 8:10 de las mañana y yo había llegado aquí a las 8:10 de la noche, Habían transcurrido 17 años. Tomé sus manos y lo abracé. Recordé que todos los días pensaba encontrar a mi alma gemela, sin saber que la había encontrado hace mucho. No importaba que no flotara el punto sobre su hombro, de hecho no importaba nada. Sentí que la tristeza iba desapareciendo poco a poco, y que las raíces estaban dando paso a una bella flor, al algo nuevo y hermoso. Quizás no bastaba un mundo para nosotros.

-Me quedaré contigo- dije.

******

Nota: esta es una obra de ficción, la cual esta inspirada por dos obras, "1Q84" de Haruki Murakami y "Brida" de Paulo Coelho.  


viernes, 8 de abril de 2016

La espera...

A veces tengo la sensación de que los humanos vivimos "en espera", en ese interminable momento en el que esperamos que algo maravilloso suceda. 

Si analizamos un poco nuestro alrededor, nos podemos dar cuenta de que la espera es algo común e nuestras vidas. Esperamos un taxi, esperamos una cita, esperamos una llamada telefónica, esperamos en el médico y en el banco, esperamos algo todos los días. No importa lo que sea.  A veces he llegado a preguntarme, cuántos minutos sumados llevamos esperando durante toda nuestra vida?

Son extrañas esas ocasiones en las que te haces consciente del tiempo. Porque no es lo mismo ver el tiempo pasar en el reloj, que ser consciente de que esta transcurriendo. Cuando eso me pasa, suelo tener la sensación de que todo transcurre más lento, como si las manecillas se hubieran percato de ello y se mueven sigilosamente, temerosas de que haya entendido su secreto. Generalmente estos momentos no duran demasiado.

Iba caminando y meditando en ello cuando sentí que alguien conocido paso cerca de mí. Me giré pero no era alguien que yo conociera. Entonces pensé "ojalá hubiera sido..." y entonces me percaté de que de todas las esperas, hay una que todos anhelamos. Los reencuentros. El volver a ver a una persona que fue parte de nuestra vida nos lleva a la espera más poética de todas. A veces es esa espera misteriosa la que nos lleva a recorrer diferentes rumbos, de aventurarnos, la esperanza de volvernos a topar a esa persona.

Y cuando lo hacemos, cuando vivimos ese reencuentro, el tiempo se distorsiona, pasa lento, puedes sentirlo, y te das cuenta de que la espera ha sido larga. Oh pero el tiempo, con sus secretos, se acorta, se torna breve, y nos devuelve a eso que llamamos "la espera".