Si ustedes han leído este blog desde hace tiempo, se darán cuenta que escribía muchas cosas para alguien llamado ÉL. De hecho, todo lo que le escribí, sean poemas, prosas, historias y demás cosas, las pueden encontrar bajo la etiqueta "él" (por si sienten la curiosidad). Si han leído o leen alguna de esas cosas, se darán cuenta que "él" (que original, jajajaja) era una especie de amor platónico. En algún punto de mi vida lo llegué a considerar mi alma gemela, porque tenía muchas características que yo encuentro atractivas en un hombre, y que esta en mi lista imaginaria del que sería el "amor de mi vida" (qué también creo que es imaginario, pero en fin).
En fin, resulta que hace un par de semanas, "él" y yo tuvimos una diferencia de opinión, su actitud no me gustó y me di cuenta de que, yo ya no sentía ese amor platónico que alguna vez tuve hacia su persona. Haciendo retrospectiva, creo que desde hacía mucho ese sentimiento o ilusión ya se había evaporado, pero al haber tenido ese desacuerdo me lo confirmó.
Cuando las ilusiones se terminan sueles tener una perspectiva más real de las cosas y de las personas, y también, te das cuenta de que todo en esta vida tiene un final. Supongo que ya no habrá más textos para "él" así que el puesto de mi muso sigue vacante. En fin, eso me hace recordar, y también al señor Conejo al que le agradezco mucho sus consejos, que hay un sinfín de temas por escribir. Ya sé, quizás esta entrada sobraba, pero quise compartirlo porque me parece que algo que es parte natural de la vida. Hasta aquí mi reporte Joaquín.













