Mostrando entradas con la etiqueta casos de la vida real. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta casos de la vida real. Mostrar todas las entradas

miércoles, 26 de mayo de 2021

Una entrada random

A mí me pasa algo bien curiosos con mis crush. Cuando dejan de serlo, nos volvemos buenos cuates. Aclaro, que no con todos es así, porque algunos no quieren y esta bien, se respeta. Yo era de las que solía decirles que eran mis crush, así sin rodeos, para no perder el tiempo, total si ere recíproco pues que bueno, y sino también porque me permitían continuar y no estancarme en ese gusto. Ahora sinceramente, ya prefiero no decirlo, por múltiples razones, pero ese es tema para otra entrada.

Hace un par de semanas, fui a tomar un cafecito con uno de mis ex-crush. Estábamos platicando chido de cosas de su vida, y tuve un momento, de esos reveladores, en que pensé "rayos, nunca hubiésemos funcionado como pareja" y esta bien. De hecho hasta prefiero ahora que somos amigos, que cuando era mi "amor platónico". 

Creo que cuando el hechizo se termina, ocurre una liberación, y ya no te esfuerzas (porque aceptémoslo, la mayoría nos esforzamos por agradarle/caerle bien o como le quieran decir, a nuestros crush) por tratar de impresionar a nuestros crush. Ya no fuerzas ese tipo de conexión, sino que como ya sabes de que ahí no es, resulta mucho más fácil desenvolverte y actuar de manera más natural. Ya no es necesario reírte de los malos chistes, o de coincidir en la misma música o comida, o compartir una mismo opinión. Después de que ese gusto se acaba, te vale y dices y haces lo que piensas. Te liberas.

Me reí para mis adentros y me dije, que estamos muchísimo mejor así, como cuates. Ahora podemos hablar de nuestras cosas más personales, de una manera mucho más abierta. Es raro, como antes, te sentías triste si te hablaba de que salía con alguien o estaba interesado en otra persona, y ahora puedes hasta darle un consejo. Y esta chido, y a veces, es mucho mejor así. Creo que en muchas ocasiones, idealizamos tanto a la persona, que pensamos que no podemos tener otra conexión con ella que no sea amorosa, pero en algunas situaciones, se puede dar una buena amistad.

Aclaro también, que me estoy refiriendo enteramente a los crush, a los ex (en términos de pareja), ya es otro rollo. En fin, ustedes que opinan? Se han vuelto amigos de sus crush, o simplemente pasan de largo?


lunes, 13 de julio de 2020

Ya no hablamos

Como ya les había contado en entradas anterioes, este período de aislamiento social me ha puesto en modo reflexivo, y la verdad es que si me ha ayudado a darme cuenta de varias cosas sobre mi misma, y también ha estado modificando mi perspectiva en otras tantas. Una de ellas han sido mis "antiguas amistades", la verdad es que es parte de la vida e ir perdiendo contacto con algunas personas a lo largo del camino, supongo que es normal, porque la vida de cada persona va cambiando, y sus prioridades e ideas también lo hacen. Entonces llega un punto en el que te das cuentas en el que ya no tienen nada en común, y es mejor dar por terminado esas relaciones.

O a lo mejor soy yo, que estoy llegando a un punto de mi vida en la que ya no estoy interesada en invertir en amistades o relaciones que ya no me aporten nada, que no me hagan crecer como persona, o que me motiven, o que den otros puntos de vista. Sinceramente todo eso me da mucha flojera, el invertir tiempo y en energía en personas que no lo valoran o que no le ponen el mismo empeño es al final una pérdida, y no lo digo esto en un modo grosero, sino más bien es un modo comprensivo. Yo creo que en algún momento otras personas han considerado lo mismo conmigo, que nuestros puntos de vista o modo de vida es tan distinto que prácticamente no los culpo por romper relaciones conmigo o dejarme de hablar. Entonces lo que hice fue ponerme a eliminar contactos de mi facebook y de mi celular, algunos me dicen que los deje ahí como bulto, pero sinceramente yo no soy partidaria de eso, A veces la gente se fija en tu vida para tener tema de conversación, y pues eso no esta chido. 

Lo he mencionado mucho en este blog, y cerrar ciclos es un proceso importante que uno tiene que aprender, además de que soy de las que piensan que para que entren nuevas cosas a tu vida, tienes que dejar ir aquellas que ya no funcionan. 

La otra vez me puse a platicar con mis primas, de todo un poco, de política, de anécdotas, del pasado, del futuro y de un sinfín de cosas, y la plática se me hizo tan refrescante, porque eso de estar hablando de chismes o de los mismos temas de siempre se torna aburrido, así que cuando se discuten ideas, se me hace una conversación  más fresca. A veces creo que ya estoy envejeciendo y me estoy amargando. En fin, saludos!

jueves, 28 de junio de 2018

Perseverancia vs Necedad


Debido a sucesos recientes, comencé a pensar en la perseverancia y la necedad. Y es que muchas veces, podemos llegar a confundir los términos.Perseverar puede definirse como "Mantenerse firme y constante en una manera de ser o de obrar", mientras que necedad, que deriva a su vez del adjetivo necio (ia) y la cual se define a su vez como "Que insiste en los propios errores o se aferra a ideas o posturas equivocadas, demostrando con ello poca inteligencia." Quizás leyendo las definiciones se vea muy claro que una no tiene nada que ver con la otra, y sin embargo, cuando son llevadas a la realidad, la línea ente ambos términos se vuelve borrosa.

Voy a hablar de esto en términos personales, para establecer mejor mi punto. Hace un tiempo quería continuar con mis estudios, así que me dejé llevar por quién sabe qué y me metí a estudiar. Sobra decir que eso fracaso estrepitosamente, y que todo se fue a la mierda. Ahora voy a la diatriba: seguir adelante hubiera sido cosa de perseverar o de necedad?

Lo digo porqué se que muchas personas van a pensar que me falto perseverar. Yo pienso que seguir era una necedad. Y es que quizá a veces tienes que aceptar que hay cosas que simplemente no se te dan. No son lo tuyo. Puedes intentarlo múltiples veces y si sigues obteniendo un mal resultado es tiempo de hacerle caso a los focos rojos. 

A veces quisiera que todo fuera como en las películas, o como en las frases que nos venden en los libros de superación personal. A raíz de mi fracaso comencé a cuestionarme si en verdad somos capaces de hacerlo todo. No lo sé. La ciencia dice que nuestro cerebro tiene la capacidad de lograr un sinnúmero de cosas, y quizás esto no tiene nada que ver con los cerebros en general, sino con nuestro propio interés. Si algo es cierto es que los humanos solo desarrollamos interés por ciertas cosas, y aquellas que no nos importan las dejamos de lado.

Si algo puedo decir es que ah, en serio, como duele la experiencia. Pero te hace más sabio, sin duda, comienzas a entender que los planes son frágiles, que las cosas no siempre van a salir como quieres, y que habrá cosas que intentes mil veces, y no saldrán, y quizás no es lo tuyo, pero al final hay que entender que si nos vamos a empeñar en hacerlo, es el tiempo que estamos gastando en hacerlo. Porque al final eso es lo que das a cambio.

A veces perdemos la perspectiva de muchas cosas, y creemos que somos perseverantes cuando en realidad solo somos unos necios. Y esto se puede trasladar a muchas áreas de la vida, no solo en el aspecto laboral.

Vaya, escribir sobre esto no fue fácil, pero creo que dada vez que escribo algo aquí me siento más ligera. Quizás un día escriba más sobre esto, con más detalles, mientras tanto hasta aquí lo dejo. Saludos internautas!

lunes, 25 de diciembre de 2017

El Quijote y Dulcinea




-Es que estás enamorada.
Zas! Las palabras de mi amiga me atravesaron el cuerpo con una lanza. No sabía que replicar. Mi mente estaba trabajando en procesarlas pero me sentía aturdida. ¿Que yo qué? Me sentía como si me hubieran dado el diagnóstico de algo improbable, casi imposible. ¿Había escuchado bien? No, el doctor seguramente se había confundido.
-No es la persona indicada - dije trastabillando un poco. Era todo lo que podía decir en mi defensa, aunque yo sabía de antemano que ya estaba condenada.
-Eso no se puede elegir - remató ella desde el otro lado de la línea telefónica. - Uno no puede elegir de quién se enamora, y tú estás enamorada.
En ese momento me imaginé en un traje naranja siendo condenada a la cárcel. Tenía razón, uno no puede elegir de quién va a enamorarse, aunque yo deseaba con todas mis fuerzas que mi cerebro no procesara esa afirmación de manera positiva. Aún tenía la esperanza de que el resultado fuera negativo.  
Yo nunca me había enamorado. Siempre que me lo preguntaban respondía con un rotundo NO. Tajante, y todos se sorprendían. ¿Como era posible que yo nunca me hubiera enamorado? Esa era la pregunta que siempre acompañaba semejante respuesta. Simplemente, no había ocurrido, decía yo. No había encontrado al "indicado", y ahora pienso que esa respuesta es bastante ridícula. No hay indicado para enamorarse, solo te enamoras y ya.  Eso es lo que quería decir mi amiga, y eso es lo que mi cerebro trataba de procesar. 
-Es que yo soy el Quijote y él mi Dulcinea - dije de la forma más poética que pude, aunque al mismo tiempo me sonó alfo pretenciosa. Pero era cierto, yo, como El Quijote había convertido a un chico promedio en una irrealidad fantasiosa, olvidando sus defectos y convirtiéndolo en la representación de mi afecto, la perfecta representación de mi afecto. Me había vuelto loca al igual que El Quijote, porque me rehusaba a creer todo lo que decían mis amigas que él era. Mis Sanchos querían mantenerme en la realidad, cuando yo ya me encontraba muy lejos, librando batallas con Molinos de viento. 
Mi amiga se rió. Yo también. Todo sonaba tan ridículo. Pensé que esta historia bien podría pertenecer a libro de los amores ridículos de Kundera. Yo usaba ese tono trágico, mientras mi amiga lo convertía en comedia. 
Cuando colgamos, mi cerebro emitió un resultado. Era cierto, yo estaba enamorada. Y aunque tardé en aceptarlo eso no fue nada comparado como cuando me tocó aceptar a la persona de quién me había enamorado. Mis amigas le habían puesto diferentes sobrenombres, y me costaba recordar cada uno con cada una de ellas. 
Pensaba que ojalá Cortázar no tuviera razón, que si pudiéramos elegir a la persona de quién nos enamoramos. Aún así creo que hubiese sido demasiado tarde. Cuando las apariencias engañan generalmente lo descubres demasiado tarde. Quizás el Quijote muy dentro de sí sabía que Dulcinea era una campesina común y corriente, pero decidió ignorarlo. Prefirió su fantasía. Pero que no acaso todos nos transformamos en Quijotes alguna vez por amor?  
Sentí una punzadita en el corazón. Sabía lo que venía a continuación. Sabía que el dolor brotaría de la herida y que saldría despacio y después me embargaría, poro a poro, llegando a cada órgano, como una reperfusión.
Pensé en la ironía de la vida. Pensé que la próxima vez que me preguntaran ¿has estado enamorada alguna vez? asentiría lentamente y diría (de manera un tanto irónica), sí, claro que sí.