sábado, 15 de agosto de 2015

Fachadas...

Hace un par de semanas vi la película "Ciudades de Papel" y por alguna razón me ha seguido rondando por la cabeza la idea de la película. No voy a dar una reseña porque prefiero que la gente se aventure a verla, pero básicamente la película toca el tema de que, las personas siempre nos hacemos una idea de como quisieramos que fueran las personas que conocemos, y obviamente eso nos ocasiona un desgaste en ambos sentidos. No solo porque es frustrante vivir según la expectativas de los demás, sino también porque cuando nosotros descubrimos que la gente no es como imaginamos solemos sentirnos decepcionados. 

Sin embargo, parece que estas asunciones sobre los demás formas parte de nosotros. Como si nacieramos con un programita instalado que se dedica a hacer suposiciones sobre los demás. Quizás no sea nuestra culpa, tal vez nuestro cerebro, en su magnificiencia, busca explicaciones para lo que no conoce. Moldeamos la realidad para tratar de entenderla, y cuando vamos entediéndola poco a poco, descubrimos que no era como pensabamos.Imaginemos por un momento que se nos quitara ese programa y que no hicieramos suposiciones sobre nadie. ¿Sería la vida más fácil?

Lo cierto es que, quizá también, nuestra fachada diga más de nosotros, aunque mucha veces las creamos por pura apariencia. Como la fachada de algunas casas que albergan hogares rotos. Somos más que una fachada. Quizá las personas solo seamos ideas flotantes. Ideas que hemos creado nosotros sobre nosotros e ideas que han creado los demás sobre nosotros.

He llegado a creer que solamente en nuestra soledad nos revelamos a nosotros mismos, lo que en verdad somos, sentimos, pensamos. En soledad porque sabemos que así nadié podrá juzgarnos y nos sentimos libres. Y transormamos esa libertad en palabras, en canciones, o en pinturas. Lo que creamos en soledad es nuestro verdadero reflejo.


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