Este ha sido el año de los corazones rotos. Lo digo porque es lo que veo a mi alrededor, salvo por dos amigas, quizás, todo mi círculo de amigas ha pasado por esta difícil etapa. Llámenlo señal o coincidencia, pero es como si todas nos estuviéramos alineando en busca de una mejora personal, de una autosanación, en busca de una mejor versión de nosotras mismas.
Sin embargo, el hecho de ver a chicas tan buenas con el corazón roto me hace cuestionarme a la humanidad misma. El verlas tristes también me pone triste, y el verlas decididas a mejorarse ellas mismas por y para ellas me hacen sentirme motivada y hacerlo también. Y al mismo tiempo me hace reconectarme con esa parte humana que tenemos que nos hace querer compartir con alguien nuestra vida, tener un compañer@ de vida, y construir momentos perdurables. Es algo arraigado que tenemos, que traemos, casi casi biológico.
Creo que fue un año difícil en términos sentimentales, algunas relaciones terminaron y otras no se concretaron. Así es la vida. A veces creo que cada vez que se nos rompe el corazón se nos revela una nueva parte de nosotros mismos, y tenemos ese momento para darnos cuentas y cambiar, o pasarlo desapercibido y continuar igual, eso ya es una cuestión personal.
Ojalá que el siguiente año sea mejor, que no haya tantos corazones rotos. ¡Porque al final que sería de la vida sin esos musos y que sería de este blog!. En fin, tan solo deseo que el siguiente año encontremos a nuestro Mark Darcy. Cheers!



